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La economía suiza frente al "espejo"

La legislación laboral debe modificarse para impulsar la creación de empleos.

(Keystone)

Para iniciar el 2006, la OCDE y Covalence, entidad especializada en evaluar la ética de las multinacionales, colocan una lupa sobre el país.

La competitividad mejoró sensiblemente en 2005 y la estabilidad política es indudable; pero falta más compromiso social y que las finanzas públicas sanen.

Todas las economías poseen fortalezas y debilidades.

Las de Suiza son claras: estabilidad política y legal, transparencia, elevada productividad, secreto bancario y tipo de cambio estable, entre muchas otras.

En cuanto al segundo rubro, pesan sobre su expediente una economía que crece con lentitud, falta más competencia empresarial dentro del país, y unas finanzas públicas lejanas al equilibrio.

Confrontar los pros y contras de forma voluntaria ya es un trabajo complejo, pero hacerlo de cara a terceros es aún más difícil.

En este caso la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) u organismos como Covalente, son los encargados de evaluar la ética de las compañías.

Suiza "pasó revista" hace unos días (06.01) a través del llamado "Estudio Económico" que elabora cada dos años el Club de los Países Ricos, y también de la institución helvética enfocada en los negocios éticos.

El "Estudio Económico"

La primera pregunta digna de plantearse es ante todo ¿por qué habría de ser relevante el juicio de la OCDE sobre Suiza?

La OCDE aglutina a 30 economías, el 90% desarrolladas –Turquía, la República Checa y México son algunas de las excepciones- que están comprometidas con la democracia y la economía de libre mercado. A su vez, existen grupos de trabajo al interior de la OCDE ligados a otros 70 países.

Sus evaluaciones tienen un carácter orientador, no coercitivo, pero existe un compromiso previo –Suiza es un país fundador desde el 28 de septiembre de 1961- de respetar las recomendaciones que se emitan.

Este 2006, la evaluación de la OCDE sobre Suiza se fundamentó en seis asuntos: desafíos de política económica, mejoramiento del marco presupuestario; reformas a los programas sociales; competencia empresarial; innovación; y empleo.

El dedo en la llaga

Dejando de lado los tecnicismos, la OCDE exhorta a Suiza a replantearse el futuro. Recuerda que el círculo vicioso comenzó en los 90´s, cuando el gobierno perdió el control sobre el ejercicio de recursos en distintos programas de corte social.

Comenzó a endeudarse de más, las cuentas públicas seguían desequilibradas, la economía se estancó y todo se fue por la borda. Más cobro de impuestos, una población cada vez más añosa y menos generadora de riqueza en consecuencia.

De ahí que sugiera, primero, un ajuste de las cuentas públicas. Incómodo y doloroso, pero indispensable a su juicio, que implica reducir el endeudamiento para dejar de castigar paulatinamente a los suizos con impuestos tan elevados como los actuales.

Esto implicará, sin embargo, cancelación de algunos proyectos sociales y en general, un gasto público poco flexible.

Para potenciar la creación de empleos vuelve a poner el dedo en una llaga permanentemente dolorosa para Suiza: debe flexibilizarse la legislación laboral y facilitar a las mujeres la inserción al mercado laboral en jornadas completas –ofreciéndoles otro tipo de facilidades como guarderías, licencias, etcétera- en lugar de permitirles sólo, dadas las reglas vigentes, concentrarse en los trabajos a tiempo parcial.

Se enfoca también en la importancia de promover la innovación empresarial, la competencia dentro del sector privado y también la competitividad, único camino viable para seguir en la batalla de la globalización.

Más ética empresarial

La lupa de la ética empresarial también fue colocada sobre Suiza durante los primeros días del año.

Covalance, institución de origen helvético -fundada en Ginebra en 2001- tiene por objeto evaluar a partir de 45 criterios objetivos distintos, cuán éticas son las empresas más importantes del mundo.

Los resultados del 2005 fueron dados a conocer el pasado 05.01, y en ellos concluye que las multinacionales de "casa" aún están lejos del Top 10 en este rubro.

Esto es, los británicos de GlaxoSmithkline están a la cabeza, seguidos por los estadounidenses de Merck y Bristol Meyers.

La primera empresa suiza en la lista de los gigantes que operan con ética es Roche, en el lugar número 16; Novartis se halla en el sitio 42; el Credit Suisse en el 92; y el UBS en el 100.

Syngenta, por su parte, se encuentra en un lejano 198, y Nestle en el 200.

Cavalence evalúa aspectos como el respeto que tienen las empresas por los derechos y condiciones de sus trabajadores, el compromiso que tienen con sus clientes, con el medio ambiente, la no violación de la legislación laboral, y la percepción que emiten sobre ellos las organizaciones no gubernamentales.

Las fortalezas

No todo es pesimismo. La visión de la OCDE y Covalence se centra sobre todo en el camino que aún hay por recorrer.

De hecho, como afirma el propio Jean-Daniel Gerber, secretario de Estado de Economía (Seco), el reporte de la OCDE no está hecho para "hablar de lo bella que es Suiza sino para hacer evidentes sus debilidades".

Suiza avanza en el sentido correcto, quizás sólo a una velocidad menor de la que todo mundo quisiera.

El 2005, por ejemplo, fue clave en materia de competitividad, pues recuperó todo el terreno perdido entre 2003 y 2004.

Concretamente, la cuestionable reestructuración de empresas, que ha implicado una ola de despidos durante los últimos tres años, le permitió a la Confederación Helvética ubicarse en el lugar número 8 –en vez del 14 que tenía en 2004- según el Reporte sobre la Competitividad Mundial elaborado por el Institut of Management and Development (IMD), la escuela de negocios helvética de Lausana.

Según este documento presentado en septiembre pasado, los países más competitivos del mundo son: Estados Unidos, Hong Kong, Singapur, Islandia, Canadá, Finlandia y Dinamarca.

Y el helvético Foro Económico Mundial (WEF), que integra a las 100 empresas más rentables del mundo y que también elabora un índice de competitividad anual, también le otorga el sitio número 8 a su país en este dominio.

swissinfo/Andrea Ornelas

Datos clave

· Suiza es uno de los 30 países miembros de la OCDE desde 1968.
· De acuerdo con la helvética Covalence: la primera empresa suiza en la lista de los gigantes que operan con ética es Roche, en el lugar número 16.
· La siguientes son Novartis, lugar 42; el Credit Suisse, en el 92; y el UBS en el 100.

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Contexto

· Suiza ocupó el octavo lugar en materia de competitividad internacional, de acuerdo con los criterios del Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés) y del helvético Instituto de Administración y Desarrollo.
· Las fortalezas de la economía suiza radican en su estabilidad económica y política, el respecto a la propiedad privada, la nula corrupción, el secreto bancario y su fortaleza cambiaria.
· Las debilidades, vistas desde el exterior a través de entidades como la OCDE y la experta en ética empresarial, Covalence, son sus frágiles finanzas públicas, elevado endeudamiento y el envejecimiento de la población, que hace inviable el sostenimiento del sistema de pensiones.

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