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La estación ferroviaria de Friburgo, centro de Suiza

La estación de Friburgo queda en pleno centro de la ciudad.

(swissinfo.ch)

Mediana y sin asperezas, situada en la frontera lingüística del francés y el alemán, esta estación encarna un tipo de banalidad helvética particular.

Ésta trivialidad contrasta con la vida singular de los individuos que la animan o la transitan.

De paso por la estación de Perpiñán, Salvador Dalí sintió un “éxtasis cosmogónico” elevado a la potencia de diez.

“Tuve una visión exacta de la constitución del Universo”, dirá el pintor surrealista. E, inmediatamente, la estación se convirtió en el “centro del mundo”...

Friburgo no tiene esas ambiciones. Con su docena de pequeños comercios, su cabina de fotos instantáneas, sus cinco vías y sus 168 trenes cotidianos, la estación friburguesa se parece a la de la ciudad de Neuchâtel o a la de Aarau. El centro de Suiza no está lejos...

Roland Page es el jefe del nudo, algo así como el jefe de estación con atribuciones reducidas. El hombre no es demérito, sino que Ferrocarriles Federales Suizos (FFS), a fin de mayor eficacia, es la que se encarga.

Transiciones

La administración ha hecho reacomodos en el funcionamiento de la estación y –novedad reciente-, una gran parte de los empleados friburgueses de FFS depende directamente de la dirección de la región ‘Mitteland’, (región central) con sede en Berna. Aquí, como en otros sitios, desapareció el jefe de la estación a la usanza antigua.

“Pasé de jefe de servicio a suplente, después me convertí en jefe de unidad. Se trata de momentos de cambios. Hemos vivido muchos. Ferrocarriles Federales Suizos pasó de la mentalidad de una administración a unas formas de trabajar similares a las del sector privado”, explica Roland.

Desde entonces, la mutación se hace perpetua. “A fines del 2005 pasaremos de doce a cuatro regiones. Esta evolución termina en la automatización, que implica poder efectuar el mismo trabajo con menos empleados”, sintetiza.

Seguramente no se tocarán los muros de la estación. La última renovación data de hace apenas algunos años. Asperón gris afuera, granito negro y gris adentro.

¿Grisaille? Thibaud y Cassandre al pie de las vías 2 y 3. Tan grandes como tres manzanas hacen ver a los transeúntes su gran bandera australiana y su pequeño banderín suizo con la cruz blanca.

“Es un bello momento, sobre todo para los niños. Venimos a recibir a mi hermano Nicolas, que vive desde hace cuatro años en Australia. No lo vemos desde hace un año”, explica Natalie, la mamá de los chicos.

Más lejos, bajo la bóveda de la entrada, mucho ruido pero mejor iluminación. Tobias y Barbara no dan de sí. Su tren va a partir a Hamburgo, un viaje que esperan desde hace dos años.

Salvar el planeta

Especie de canal destinado a conducir al viajante entre los trenes, los autobuses y la ciudad, la estación de Friburgo no sede a la contemplación.

Sentada en la miniterraza interior del café ‘Le rapide’, a Morina le tiene eso sin cuidado. El viejo acaba de llegar de su Kosovo natal hace una semana. “Me gusta eso, ver pasar a la gente...”, confía.

Fuera de las horas pico, uno no se atropella en la entrada principal. Y el puesto del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) que Ricardo, Alain y Jayro instalan todas las mañanas, no estorba a nadie.

“Buscamos motivar a la gente a salvar el planeta. Hace tres semanas que estoy aquí. Es divertido, la gente es abierta, sobre todo los jóvenes. Además, y aunque uno no esté aquí por eso, las chicas son bonitas...”, cuenta Alain, de unas 20 primaveras.

Pero no están autorizadas todas las locuras. Al periodista que se esfuerza por tomar la foto perfecta del lugar se dirige el jefe del servicio comercial de FFS. Luego de presentase debidamente, pregunta el porqué de mis idas y venidas.

Luego de que el malentendido se disipa, su rostro se relaja. Entonces, no se trataba de un peligroso terrorista...

Fin de una época

Basta de bromas: la violencia también se conoce aquí. Hace un año, un congolés de 34 años fue apuñalado a muerte cuando se producía una trifulca entre jóvenes.

“Uno está confrontado a la violencia, sobre todo después del fin de la década de los 80”, comenta Marie-Gertrude, quien administra el ‘Buffet de la gare’.

“Trudi”, junto con su esposo y sus suegros, se encarga del restaurante desde 1971. Desde entonces pasa allí sus diez horas cotidianas. “No he tenido ni dos minutos de fastidio en mi vida”, comenta.

“Todos los medios se reúnen aquí, y todas las edades, aquellos viajeros que tienen el tiempo contado y los habituales. Por ejemplo, esos dos ancianos de 98 años vienen todos los días desde hace 30 años.”

En dos años Trudi se pensionará y cerrará un capítulo más de la historia de la estación. Y, como en toda Suiza, el Buffet de la gare (estación) tradicional –sus tripas, sus patitas de puerco y su ternera-, deberán pasar por este cambio de gerencia.

En el centro de Suiza, también cambia el mundo.

swissinfo, Pierre-François Besson
(Traducción : Patricia Islas)

Datos clave

La estación de Friburgo cuenta con un tránsito cotidiano de 18.000 viajeros y
168 trenes los días laborales (73 de ellos Intercity y entre 60 y 70 vagones de mercancías.

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Contexto

La primera estación ferroviaria de Friburgo fue construida en 1862.
La actual estación es de 1929.
En la década pasada fueron invertidos 24 millones de francos para una renovación.
La estación tiene una cifra de negocios de 27 millones de francos que la coloca en el rango 16° en ese rubro en comparación con otras estaciones nacionales.

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