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La fuerza hidráulica trabaja a toda marcha

El agua sigue alimentando plantas hidraúlicas de electricidad en Suiza. Keystone Archive

Desde la segunda mitad del siglo XIX, Suiza emplea energía hidráulica para producir electricidad.

Este contenido fue publicado el 16 abril 2003 - 14:33

Casi el 60% de la corriente doméstica proviene hoy de la 'hulla blanca', agente de producción de primer orden.

El 58% de la electricidad generada en Suiza surge de las turbinas hidráulicas. Eso confirma que el país supo aprovechar las bondades de las arcas de agua existente en los Alpes.

Globalmente, la fuerza hidráulica es el primer factor energético de Suiza. Suministra al país aproximadamente un 13% de su consumo anual de electricidad.

Entre todas las categorías de combustibles, la "hulla blanca" es también uno de los componentes de producción más relevante de Suiza, porque asegura a su economía el suministro suficiente de energía eléctrica.

Gracias a las normas que regulan su uso, responde además a los imperativos del desarrollo sostenible, como suele destacar la Oficina Federal de Energía (OFEN).

La fuerza hidráulica aporta cerca de 11.000 millones de francos anuales a los cantones de montaña. Sólo por concepto de gravámenes e impuestos, significa para ellos un monto anual de 410 millones de francos, 40 % de los cuales llega a los municipios.

Un arranque más bien lento

Cuando a mediados del siglo XIX se comenzó a producir electricidad a gran escala, no se había encontrado aún la forma de transportarla a largas distancias.

Hubo que esperar la llegada del progreso en este ámbito para presenciar el desarrollo de la fuerza hidráulica. Se procedió entonces a construir embalses en las montañas, con agua que a veces era llevada desde los valles vecinos, gracias a un sistema de canalizaciones.

A pesar de ello, la electricidad obtenida por ese medio en 1910 representaba apenas el 3,5% del total de energía consumida en Suiza. Pero no tardaría en aumentar.

La electrificación del país se extendió hasta 1945. Las restricciones impuestas a otros agentes energéticos, como consecuencia de los dos conflictos mundiales y de la crisis de los años 1930, favorecieron enormemente el avance de la fuerza hidráulica.

Llegada de la energía nuclear

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, mientras gran parte de Europa se encontraba en ruinas, la producción de electricidad hidráulica en Suiza siguió progresando con rapidez. Tal crecimiento se mantuvo hasta los años setenta.

Por diferentes razones, Suiza consideró entonces que había llegado a los límites de expansión de la fuerza hidráulica. Y se abrió un debate sobre el futuro energético del país.

Como es el caso en tros países, Suiza decidió incorporar una tecnología muy novedosa en aquella época: la energía nuclear.

En 1969 se inauguró la planta de Beznau I, seguiría la de Beznau II, en 1971, y al año siguiente la central de Mühleberg. Las cinco plantas existentes hoy en el país suministran el 36% de la electricidad que se consume en el país.

El desarrollo de las instalaciones hidráulicas se vio frenado entonces por las nuevas reglamentaciones para la protección del medio ambiente. En varias regiones, la ampliación de las plantas existentes sirvió de pretexto para confrontaciones políticas, a menudo violentas.

A pesar de ello, la "hulla blanca" sigue siendo un agente energético eficaz, especialmente si se lo compara con otros. Por eso los activistas de la protección de la naturaleza se movilizan, generalmente, contra los proyectos de ampliación o de nuevas construcciones.

Consumos de punta

Gracias al progreso técnico, y particularmente a las nuevas posibilidades de almacenamiento, la producción de electricidad hidráulica está hoy en condiciones de adaptarse a las exigencias de alto consumo temporal o diario.

Para ello, las plantas usan energía barata durante la noche para bombear el agua de la planicie y hacerla subir a los lagos de retención. Así pueden producir más corriente en el día y revenderla más cara.

En Suiza, un poco más de la mitad de la electricidad hidráulica proviene de los embalses alpinos de los Grisones, Tesino, Uri y Valais. Pero las fábricas del llano, instaladas principalmente en los cantones de Berna y Argovia, desempeñan también un papel considerable.

A principios del 2002, el país contaba con menos de 507 plantas hidroeléctricas, de tamaños diversos.

En el palmarés de las empresas suizas más importantes de electricidad figuran Atel (Compañía Aar-Tessin) que emplea a más de 7800 personas, NOK (Centrales eléctricas del Noroeste) y EOS (Energía Oeste de Suiza), en la Suiza de habla francesa.

Cada vez más demanda

Desde hace algunos años, el aumento de la demanda de corriente eléctrica ha remitido un poco. Pero la tendencia general se mantiene al alza.

Tal tendencia ha sido desmentida sólo en los periodos de fuerte disminución coyuntural, y sobre todo en las épocas marcadas por las crisis del petróleo, a principios de los años setenta.

En el 2001, los suizos consumieron 53,7 billones de kilovatios por hora, es decir, un 2,6% más que en el año precedente.

Casi el 30% de esa corriente es utilizada en los hogares, 60% en la industria, el comercio y el artesanado y el resto en el sector de los transportes.

swissinfo, Rita Emch
(Traducción: Juan Espinoza)

Contexto

La fuerza hidráulica es el agente energético doméstico más importante en Suiza.

Cubre casi 13% de las necesidades de energía del país.

Globalmente, la fuerza hidráulica aporta casi 11.000 millones de francos por año a los cantones de montaña.

Más de la mitad de la corriente producida por la fuerza hidráulica viene de cuatro cantones de montaña: Grisones, Tesino, Uri y Valais.

Suiza no sólo produce corriente para sus necesidades, sino también para exportar.

Desde los años 70 es una de las plataformas del mercado europeo de la electricidad.

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