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La herencia de Susana y Jose Flamencos en route: se hace camino al andar

Seis bailaoras de flamenco en el escenario

'El canto nómada', una obra muy aclamada por el público y la crítica.

(Keystone Archive)

La compañía de flamenco de Baden, que dirige la suiza Brigitta Luisa Merki, se dispone a celebrar su vigésimo aniversario.

Hoy figura entre las mejores compañías de danza en Suiza y cosecha éxitos dentro y fuera de las fronteras helvéticas.

Desde su fundación en 1984, la compañía internacional de flamenco ha recorrido un largo camino, siempre en busca de una expresión coreográfica contemporánea y personal, pero sin olvidar la verdadera esencia y fuerza del flamenco.

Su fundadora y actual directora, Brigitta Luisa Merki, suele insistir en que la compañía "no existiría sin Susana y José, la pareja artística - formada por la bailarina suiza Susanne Audeoud y el bailarín español José de Udaeta - que llevó el baile flamenco de los 'tablaos' a los más prestigiosos escenarios del mundo.

Susana y José: precursores

Entre 1948 y 1970, Susana y José – junto con el pianista y compositor Antonio Robledo (esposo de Susana) – protagonizaron una brillante carrera internacional y sentaron las bases para la escenificación y representación teatral del flamenco.

Décadas después, el flamenco viviría un nuevo auge con la figura de Antonio Gades, cuyas magistrales producciones ‘Bodas de sangre’, ‘Carmen’ y ‘El amor brujo’ fueron llevadas al cine por Carlos Saura.

Susana y José fueron los primeros en “montar coreografías, porque la tradición (del flamenco) no son coreografías, sino bailes”, destaca Brigitta Luisa Merki. Y en ese sentido, “Flamencos en route es la continuación del trabajo iniciado por Susana y José”. “Desde el principio estaba claro que no íbamos a celebrar un flamenco tradicional, que buscábamos otro tipo de expresión.”

El nombre de la compañía, en cuyos primeros años de vida Susana desempeñó un papel determinante como directora artística, es significativo. El propósito de Brigitta Luisa Merki era buscar una nueva forma de expresión artística. Por eso se llama Flamencos en route (en ruta), “en el sentido de que estás buscando, que estás abierto a influencias”.

Pero el leguaje es siempre el flamenco. "Yo nunca he contagiado el baile. Esto quiere decir que todo está construido en los ritmos del flamenco, en la base del flamenco”, explica.

Lo que ocurre es que para “expresar ciertos ambientes o cierto carácter es conveniente introducir otro instrumento que no sea la guitarra. Una flauta o el violín”. Y para ello se necesita un genio musical como es Antonio Robledo, nombre artístico de un alemán, Armin Janssen, nacido en Hannover.

Y es que Antonio Robledo, además de componer para una de las voces más aclamadas del nuevo flamenco, el renombrado 'cantaor' Enrique Morente, se ha volcado en la composición de la música que adorna numerosas coreografías de Flamencos en route.

El flamenco “está muy unido al ser humano”. La danza contemporánea, en cambio, se presta para abordar temas abstractos. En las creaciones de Flamencos en route “siempre se trata de enfocar aspectos del ser humano”.

Quizás por esa razón la literatura y la poesía españolas han sido una constante fuente de inspiración. La coreografía ‘Calixto y Melibea’ (1996), por ejemplo, muy aplaudida por el público y la crítica, está basada en la tragicomedia ‘La Celestina’ (1499), de Fernando Rojas, una de las obras inmortales de la literatura española.

Fusión y diálogo

El flamenco tiene su origen en las comunidades gitanas que llegaron a España en el siglo XV procedentes de la India y que, después de recorrer toda Europa, se asentaron en Andalucía.

Es una música viva que nació de la adaptación del pueblo gitano a unas nuevas circunstancias y, por tanto, una música en continua evolución desde su nacimiento.

En la actualidad se habla mucho del nuevo flamenco, de fusión con múltiples estilos musicales (jazz, ritmos africanos, música árabe y magrebí, ritmos brasileños e hispanoamericanos).

“A mí el tema de la fusión nunca me ha interesado”, confiesa Brigitta Luisa Merki. “Es interesante escucharlo y una experiencia muy enriquecedora para los músicos. Pero para mí pierde algo de lo esencial del flamenco”.

En cambio, sí le fascina el "diálogo” con otros estilos de danza, que entabló en ‘Soleá and the Winds’ (1999) - “una mujer soleá con un viento que eran estos bailarines contemporáneos" -, con el coreógrafo estadounidense Colin Connor, muy solicitado por compañías de ballet clásico y danza contemporánea.

Brigitta Luisa Merki opina que no hay un movimiento profesional del flamenco en Suiza ni tampoco una formación profesional. “Hay muchos intentos, eso sí, pero muchos se quedan en la semiprofesionalidad.”

Y es que aparte de que el flamenco requiere unos conocimientos profundos no sólo del baile, sino también de la música, es un arte que está evolucionando continuamente, agrega. “Si no vives mucho tiempo en España, es muy difícil.”

Lazos con España

Por esa razón mantiene un estrecho contacto con España, donde contrata a los músicos y 'bailaoras' que necesita para sus coreografías. Para ella es fundamental verlos en el escenario. “Me tienen que inspirar como artista”, dice. Y así ocurrió con la 'cantaora' que recientemente se sumó a la compañía. Keiko es japonesa y, curiosamente, se la recomendó un gitano, el 'cantaor' Rafael Jiménez ‘Falo’.

“Hace veinte años era muy difícil encontrar a gente en España que entendiera” la filosofía que caracteriza la trayectoria de Flamencos en route, “artistas con conocimientos no sólo de baile y música flamenca, sino también de teatro, de dramaturgia, de literatura”.

Hoy la compañía integra a músicos y 'bailaoras' de siete u ocho nacionalidades, dependiendo de las producciones y, sobre todo, insiste, “del dinero”. Y es que el hecho de que la compañía haya cosechado muchos éxitos no significa que su situación financiera sea mejor que hace veinte años. “Es peor”, subraya Brigitta Luisa Merki.

Las subvenciones más o menos fijas que recibe del cantón de Argovia y de la ciudad de Baden no han subido en todos estos años. “Yo necesito artistas buenos para mis producciones, y para la gente buena se necesita dinero”.

El éxito de la compañía se debe a que “tenemos un idioma muy particular, muy personal, que realmente no se puede comparar”. En España “ahora hay muchos grupos que buscan la expresión en el teatro”, pero no era el caso cuando se fundó la compañía.

“Caminante, no hay camino. Se hace camino al andar”, escribía el gran poeta Antonio Machado. Ese es también el lema de la compañía Flamencos en route, que veinte años después de su fundación, sigue haciendo camino, empeñada en tender un puente entre tradición y presente y esforzándose por que cada nueva producción sea diferente de las anteriores.

swissinfo, Belén Couceiro

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Contexto

Flamencos en route integra actualmente, dependiendo de la producción, a músicos y ‘bailaoras’ de siete u ocho nacionalidades.

Fundada en 1984, la compañía está considerada como una de las mejores en Suiza y cosecha éxitos dentro y fuera de las fronteras helvéticas.

Se caracteriza por una expresión coreográfica contemporánea y personal del flamenco, que tiende un puente entre tradición e innovación.

En noviembre, Flamencos en route estrena ‘Centaura y Flamenca’, coreografía de Brigitta Luisa Merki, inspirada en la escultura de Auguste Rodin.

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