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La hormiga, 'Animal del año'

Este año el honor es para la hormiga.

(www.pronatura.ch)

Un insecto, la laboriosa hormiga de los bosques, ostenta desde hace algunos meses, el rango de 'Animal del año' en Suiza.

El singular título le fue concedido por las organizaciones de protección de la naturaleza helvética, que elevan a la 'formica rufa' al mismo pedestal alcanzado por el castor, el lince, y el águila real, los coronados en años anteriores.

La iniciativa corrió por cuenta de la asociación Pro-Natura que promueve la creación de un segundo Parque Nacional en Suiza. Con el ejemplo de las hormigas se quiso representar a lo que puede llegar una comunidad organizada, que por pequeña que sea, es capaz de asombrosas realizaciones, de lanzarse a actos de grandeza.

No sólo un símbolo

Al explicar esta curiosa elección que convierte a ese insecto en 'Animal del año', el director de Pro-Natura, Otto Sieber señaló que la hormiga de los bosques simboliza el modelo a seguir por los miembros de una sociedad. A pesar de ser minúsculas, unidas las hormigas personifican un gran poder de organización, trabajo, y de defensa de una identidad.

Pero no se trata tan sólo de símbolos. La importancia de las hormigas reside en su aporte al equilibrio del ecosistema. Y como esta especie se encuentra también amenazada por la acción del hombre, es necesario crear conciencia en los paseantes de los bosques para que no destruyan los hormigueros. Es una de las nobles tareas de Pro-Natura.

Otras virtudes

En Suiza existen siete especies de hormigas, de las cuales cuatro se encuentran localizadas en los Alpes, en el Jura y en el Parque Nacional de Engadina, (Grisones). Son parientes cercanas de las abejas, de las avispas y pertenecen a la clase de insectos superiores (himenópteros). La especie galardonada, es la 'formica rufa', la hormiga rojiza de los bosques.

Las hormigas son expertas en ventilación y calefacción de sus madrigueras. Construyen sus habitaciones hasta a dos metros de profundidad para protegerse del invierno, y viven en colonias, cada una identificada por olores diferentes, determinados por las reinas. Al igual que las abejas, sólo las reinas y los machos poseen alas.

La base de esta sociedad organizada reposa en el incesante trabajo de las obreras, las que tampoco procrean y su misión consiste en laborar para el desarrollo de la comunidad. Divididas en grupos, efectúan tareas diferentes, como el transporte de alimentos, la defensa de su territorio, el cuidado de las larvas y la construcción de sus ciudadelas y laberintos.

Amar y morir

Al igual que el mundo de las abejas, las hormigas reinas sólo viven para procrear. En su larga vida de 25 años, su única misión es poner huevos que aseguren la reproducción de la especie; hasta que llega el día, en que demasiado viejas, son expulsadas o liquidadas por otras reinas más jóvenes y dinámicas, que toman su lugar. El mismo ciclo se repite interminablemente.

Las hormigas machos poseen el único privilegio de amar y volar. Su rol asignado por la naturaleza es de fecundar a las reinas. Viven esperando ese ansiado momento, y en cada primavera se lanzan en un desenfrenado vuelo nupcial que inexorablemente les conducirá a la muerte. Amar y morir, un destino, quizás el más sublime de todos.

En el momento de designar a estos laboriosos insectos como el 'Animal del año', tal vez porque en Suiza no existen reinas, ni machos que mueren después del vuelo nupcial, este aspecto de la vida de las hormigas no fue citado como representación de un modelo a seguir. Es que la vida de los hombres y de los animales, se diferencia aún por pequeños matices.

Alberto Dufey

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