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La intrincada revisión de la ley del asilo

Refugiados a la entrada de un Centro de acogida para solicitantes de asilo en Chiasso. Keystone Archive

Dictar una nueva ley de extranjería y revisar la existente sobre el asilo son dos tareas que aborda desde este lunes la sesión especial del Consejo Nacional (diputados).

Este contenido fue publicado el 03 mayo 2004 - 08:23

El tema del asilo divide desde hace años a la sociedad helvética, y las recientes declaraciones del ministro Christoph Blocher añaden suspenso a la discusión.

Pocos temas han marcado tanto el discurso político en Suiza como el del asilo en los últimos años. Si la izquierda no ahorra críticas contra el derecho de asilo vigente, porque juzga que es demasiado restrictivo; la derecha - sobre todo la Unión Democrática de Centro (UDC, derecha dura) -, toma el asunto como su caballo de batalla.

La UDC pone desde hace años su sello particular a la política de asilo calificándola de demasiado permisiva y costosa e insistiendo en los "abusos" atribuidos a los solicitantes de asilo.

Una minoría muy fuerte

El discurso de la derecha ha sabido captar y aprovechar los temores de un vasto sector de la población. Una consecuencia de ello es que, en noviembre 2002, los electores rechazaran por estrechísimo margen una iniciativa de la UDC que pretendía incorporar la denominada "Regulación del tercer Estado".

En virtud de esa propuesta, los prófugos llegados a Suiza tras la negativa a su solicitud en otro país considerado seguro, no hubieran podido presentar un pedido de asilo y se les hubiera podido devolver al país de tránsito.

Otra iniciativa de la UDC que proponía excluir del derecho de asilo a quienes entran clandestinamente a Suiza fue también rechazada en 1996, por un 56,6% de los votantes.

A su vez, un referendum lanzado por la izquierda contra la actual ley sobre el asilo fracasó en la urnas por nada menos que 70%.

Cambio de velocidad

Los resultados de las consultas populares tampoco dejan de influir en la evolución del derecho de asilo en Suiza.

Desde el 1 de abril de 2004 - por citar uno de los cambios de velocidad más recientes -, los solicitantes de asilo cuyos casos no merezcan examen dejarán de tener derecho a la asistencia social. La decisión fue tomada en 2003 dentro del paquete de austeridad nacional.

El actual debate sobre la revisión de la ley del asilo contiene muchas proposiciones de la derecha.

El proyecto gubernamental

El proyecto del Consejo Federal (gobierno), ya presentado en 2002, vuelve a proponer la "Regulación del tercer Estado", aunque con algunas variantes, como la de plantear facilidad para los solicitantes de asilo con parientes en Suiza. El proyecto aspira además a la agilización de los procedimientos de asilo y de recurso.

En el plano financiero, la revisión comprende un sistema de incentivos para los cantones que apliquen con celeridad las decisiones administrativas, al igual que un impuesto especial para aquellos solicitantes de asilo que tengan una actividad lucrativa.

Admisión por razones humanitarias

Como compensación, el Consejo Federal propone que se resuelvan con más generosidad los casos de víctimas de la violencia y de las guerras civiles, siempre y cuando no sea aconsejable la expulsión. También sería posible la admisión de un solicitante cuya situación personal sea grave y su solicitud haya estado pendiente durante cuatro años.

Esas personas tendrían en el futuro más posibilidades de acceder al mercado del trabajo y de obtener la reunificación familiar. Es muy probable que ese planteamiento provoque discusiones acaloradas en el Parlamento.

"Para nosotros, ese artículo es inaceptable porque transmite una señal totalmente equivocada" sostiene airado Hans Fehr, diputado de la UDC y presidente de Acción para una Suiza Neutral e Independiente (ASNI).

"El acoger por razones humanitarias es uno de los pocos aspectos positivos de la revisión" reacciona a su turno Jürg Schertenleib, portavoz de la Organización Suiza de Ayuda a los Refugiados (OSAR). Si este aspecto no es aceptado, la revisión sería, para nosotros, insostenible", sentencia.

Resonancia de tonos en la comisión

Schertenleib se opone al endurecimiento de las leyes que reclama la mayoría de la Comisión de instituciones políticas (CIP) del Consejo Nacional.

La CIP quiere que el Consejo Federal (gobierno) pueda suspender la cooperación al desarrollo a aquellos países que obstaculicen el reingreso de sus ciudadanos cuyas solicitudes de asilo fueron rechazadas en Suiza.

A juicio de la CIP, las autoridades suizas tendrían que comunicarse con el país de origen del solicitante inmediatamente después de que la solicitud de asilo de éste fue rechazada en primera instancia, con el fin de obtener sus docuentos para la repatriación.

La primera y la segunda instancias del procedimiento deberían ser, además, aceleradas. Y las decisiones de la Comisión de casación en asuntos del asilo sería competencia de un solo juez (en vez de los tres actuales).

Combatir el abuso, socorrer a los perseguidos

En el pleno, la versión votada por la CIP afrontará numerosas enmiendas presentadas por la derecha y por la izquierda.

"En general, el proyecto es - para nosotros -, insuficiente", constata Hans Fehr. "Podemos aceptar la revisión si contiene nuestras propuestas principales".

La UDC quiere que se reduzca también la ayuda social otorgada a los solicitantes de asilo cuya petición de asilo fue negada, y que sea aplicada la "Regulación del tercer Estado", sin excepción.

Fehr no cree sin embargo que su partido logre vencer en toda la línea. "Tendremos que lanzar una tercera iniciativa, concretamente en verano", precisa.

Schertenleib espera, en cambio, que el margen de acción permita mejorar algunos artículos y que la ley del asilo sea igualmente válida para las personas que no son perseguidas por un Estado, sino por milicias irregulares o por miembros de familias.

"Casi todos los países europeos aceptan hoy este princpio. Sería embarazoso si Suiza es una excepción", sentencia.

Que el debate sobre la ley del asilo y su consecuente revisión no lleguen a su fin, es también una percepción del propio ministro de Justicia y Policía, Christoph Blocher, partidario reconocido de la línea dura en materia de política de asilo.

En rueda de prensa en Berna, Blocher señaló que su predecesora, Ruth Metzler dio algunos pasos en la dirección adecuada, pero no los suficientes. El conocido político de la UDC considera necesario imponer más severidad para actuar también contra los solicitantes de asilo que ocultan su identidad.

swissinfo, Andrea Tognina
(Traducción: Juan Espinoza)

Datos clave

Refugiados reconocidos, a finales de 2003: 24.729.

Admitidos provisionalmente: 24.467

Personas que esperan una decisión definitiva: 41.272.

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Contexto

El resultado final de esta revisión de la ley del asilo depende de las posiciones que tome el centro-derecha, sobre todo en lo que se refiere al artículo inherente a la admisión por razones humanitarias. Será determinante el voto de los radicales y de los demócrata-cristianos.

Después del debate en el Consejo Nacional (diputados) el proyecto de revisión pasará al de los Estados (senadores) en el Parlamento de Suiza.

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