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La invisible guerra de Afganistán

Las cadenas de televisión reciben las imágenes del conflicto de los servicios audiovisuales del Ejército estadounidense.

(Keystone)

En varios aspectos, las represalias estadounidenses contra Afganistán se distinguen de los conflictos en los que Estados Unidos se ha implicado en los últimos tiempos. A diferencia de la Guerra del Golfo, la de Afganistán no ha sido televisada. Y, contrariamente a los ataques contra Kosovo, los de Afganistán parecen bastante leves.

Se reciben pocas imágenes del conflicto. Los talibán han hecho saber a los periodistas extranjeros que no podían garantizar su seguridad. La única televisión admitida en Kabul y que, por lo tanto, está en condiciones de filmar los bombardeos aéreos y los daños en el terreno, es Al Yazira, con sede en el emirato de Qatar.

De golpe, los otros medios de difusión han debido situarse en Pakistán o en el norte de Afganistán, cerca de las fuerzas de oposición del Frente Unido, conocido por el nombre de Alianza del Norte.

Imágenes ofrecidas por el ejército

Por su parte, el Pentágono sólo invitó a unos pocos periodistas a seguir de cerca las acciones bélicas. El lunes (08.10.), la cadena de televisión CBS fue la única en difundir imágenes tomadas por sus equipos a bordo de uno de los portaviones de donde se dispararon los bombardeos estadounidenses.

Por lo demás, las imágenes del conflicto son ofrecidas a las cadenas de televisión por los servicios audiovisuales del ejército de Estados Unidos. Destiladas a cuentagotas desde el comienzo de las represalias, estas imágenes muestran los disparos de misiles desde un portaviones, así como el lanzamiento de raciones alimenticias o de propaganda.

Sólo decenas de aviones

Contrariamente a la guerra de Kosovo en 1999, los bombardeos sobre Afganistán son relativamente débiles.

Durante los ataques contra la Serbia de Slobodan Milosevic, el Pentágono había establecido un verdadero puente aéreo, en acción las 24 horas y poniendo en escena, a veces al mismo tiempo, a varios centenares de aviones de combate y bombarderos. En el caso de Afganistán, los ataques han implicado a unos cincuenta aparatos como máximo y solamente veinte durante el segundo ataque.

La relativa modestia de las operaciones en curso se aplica también al terreno. Afganistán ofrece, en efecto, menos objetivos militares y de infraestructuras estratégicas que Serbia, en términos de baterías de defensa antiaérea, aeropuertos o puentes.

Una respuesta proporcionada

Pero la táctica estadounidense tiene también razones políticas. Durante las negociaciones para la formación de una coalición internacional contra el terrorismo, el presidente George Bush prometió a los países árabes y europeos que la respuesta sería "proporcionada".

Marie-Christine Bonzom, Washington

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