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Finanzas

La plaza financiera suiza frente al desafío digital

Criptomonedas, neobancos, tecnología financiera: ¿cómo se adapta la banca, un actor de peso de la economía suiza, a esta nueva realidad?

Este contenido fue publicado el 07 enero 2021 - 16:06
Skizzomat (ilustración)

Rara vez una innovación comercial había suscitado tanta expectación y reacciones contundentes. Libra, la criptomoneda creada por Facebook, pretende cambiar la forma en la que circula el dinero en el mundo. Se trata de un proyecto en Ginebra que encabeza un consorcio de la plataforma californiana. Y el mundo entero lo examina con lupa.

En Suiza, el proyecto de Facebook ha planteado muchos interrogantes. Sobre el sector bancario helvético se cierne la amenaza de perder terreno y verse marginalizado por nuevas divisas digitales, cuya intención es esquivar los flujos monetarios del sistema financiero tradicional. Hay riesgos, pero también una gran promesa: las monedas digitales podrían conducir a un renacimiento de las relaciones bancarias personales, permitiendo a un número creciente de clientes acceder a servicios financieros más eficaces.

Pero este proceso no será tan rápido, según un estudio del Gobierno suizo. Incluso si el banco central acuñara una moneda digital propia para el público en general "no aportaría ningún beneficio adicional a Suiza. En cambio, sí crearía riesgos nacientes, sobre todo para la estabilidad financiera".

La floreciente industria suiza de las criptomonedas y de la cadena de bloques no comparte el punto de vista del Gobierno suizo. Un gran número de grupos promueve estas nuevas monedas y múltiples proyectos pretenden integrar las nuevas tecnologías digitales en el mundo de las finanzas tradicionales.

Según cómo se haga, Suiza tiene mucho que ganar o que perder. Según cifras de Boston Consulting Group, Suiza gestiona activos off shore (en paraísos fiscales) por valor de 2 300 millones de dólares, más que ningún otro país. Esto equivale a un tercio de los activos invertidos en el extranjero a nivel mundial. El tema es relevante para Suiza, ya que el 10% de la riqueza del país proviene del sector financiero.

Los legisladores y reguladores trabajan en el tema de las divisas digitales e intentan darle forma y lógica a una transición que muchos consideran inevitable, con o sin Libra de Facebook. Lo hacen porque temen que si Suiza deja pasar esta oportunidad, el país pierda el lugar que hoy tiene en las finanzas globales y los activos digitales huyan a otros países.

Los consumidores que pagan por bienes son solo una parte del rompecabezas: las criptomonedas están configuradas para transformar el comercio, la forma en que las empresas obtienen capital y la forma en que las inversiones se empaquetan y venden.

Teniendo todo esto en cuenta, Suiza intenta actualizar las leyes que rigen los bancos, las empresas y la infraestructura del mercado financiero. El organismo regulador de los mercados financieros FINMA mantiene conversaciones regulares con los actores del mercado de las divisas digitales sobre cómo proteger a los pequeños inversores interesados en usar este tipo de divisas. FINMA ha emitido ya algunas licencias a agencias especializadas en activos digitales.

En lo que todos están de acuerdo es en la necesidad de que Suiza se convierta en un líder mundial en materia de criptomonedas y cadena de bloques. Y va por buen camino: cientos de empresas emergentes (start-up) tienen el apoyo de incubadoras, consultores y equipos legales que fortalecen su expansión. Además, Suiza alberga fundaciones que gestionan los activos de algunos de los principales proyectos de cadena de bloques del mundo.

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