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La Política Agraria suiza genera críticas

Las cuotas lecheras constituyen uno de los grandes problemas de la política agraria suiza.

(Keystone)

El Gobierno suizo deberá revisar su Política Agrícola (PA) para el año 2007.

Este miércoles se dieron a conocer los resultados de un proceso de consulta sobre los lineamientos de la PA 2007 que recogió alrededor de 250 opiniones.

Las grandes líneas del proyecto, incluido el retiro del Estado y una mayor competitividad del mundo agrícola, no se critican. Sin embargo, algunos puntos de la PA 2007 crean una fuerte controversia.

La leche en el centro de los debates

El aspecto que suscita mayores discusiones es el de la supresión de las cuotas de leche. Las organizaciones campesinas, una mayoría de los cantones y los partidos de derecha han manifestado su oposición.

La anulación provocaría, en efecto, una profunda modificación de las estructuras de la agricultura suiza, particularmente a causa de una concentración de la producción en las granjas más rentables.

Para sus contestatarios, el sistema de contingentes lecheros puede reducirse pero no anularse.

Otros de los aspectos que ha provocado irritaciones conciernen la reducción de las contribuciones del Estado al proceso de valorización de los productos cárnicos y la limitación al mínimo del tamaño de las granjas.

Una política vacilante

La izquierda y los medios ecologistas, por su parte, aceptan mayores supresiones de las reglas del mercado, pero no a cualquier precio.

Esos sectores exigen, en efecto, restricciones medioambientales y atribuyen una importancia particular a la multifuncionalidad de la agricultura y a la seguridad alimenticia.

Las asociaciones económicas, la industria alimenticia y los grandes distribuidores estiman, a su vez, que la PA 2007 es demasiado vacilante. Temen inclusive un retroceso con respecto a la PA 2002.

Aunque el proyecto 2007 no se enfrenta a una oposición fundamental, el gobierno se encuentra entre dos fuegos.

Por una parte se encuentran aquellos que quieren frenar la liberalización, con el fin de proteger a los agricultores. Y, por otro, aquellos que buscan llevar más lejos un proceso de liberalización ya en marcha.

El Gobierno debe entonces revisar los aspectos más criticados de la PA 2007 para que el proyecto no se estrelle contra una fuerte resistencia y pueda mantener un consenso en el Parlamento.

Le mensaje del Gobierno al Legislativo deberá estar listo para finales de mayo. De acuerdo con lo previsto, los efectos de la PA 2007, comenzarán a sentirse desde el 1 de enero del 2004.

Olivier Pauchard


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