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La Suiza de expresión alemana conserva la calma

Basilea tiene una larga experiencia en materia de tráfico transfronterizo. Keystone

Los cantones fronterizos con Alemania permanecen serenos. La eventual extensión de la libre circulación no engendrará un aumento en la inmigración.

Este contenido fue publicado el 14 septiembre 2005 - 08:30

Los suizos votan el próximo 25 de septiembre para decidir la ampliación de los acuerdos a los diez nuevos miembros de la Unión Europea (UE).

"Los empleados de Basilea tienen la costumbre de colaborar con personas de otras nacionalidades. Desde hace muchos años, un importante número de personas reside en Francia o Alemania y trabaja en Basilea", afirma Sonja Regna.

A los ojos de la responsable suplente del sector terciario del sindicato Unia, la extensión de la libre circulación a los diez nuevos miembros de la Unión Europea (UE) no es el tema que ocupa principalmente a los trabajadores de la región, caracterizada por la cercanía de tres países (Suiza, Alemania y Francia).

"Son las condiciones de trabajo las que hacen que la gente se movilice más", enfatiza.

Mano de obra extranjera indispensable

De manera contraria a lo que sucede en los cantones del Tesino y de Ginebra, los de Basilea, Schaffhouse y San Gall -de expresión alemana- no registraron un crecimiento significativo en el número de trabajadores fronterizos tras la entrada en vigor, hace poco más de un año, del acuerdo de libre circulación de las personas procedentes de los 15 antiguos miembros de la Unión Europea.

Los habitantes de esas regiones no temen que el mercado de trabajo pueda quedar a merced de una mano de obra barata procedente de los diez nuevos países de la UE en caso de un voto positivo el próximo 25 de septiembre.

"Nunca he escuchado la mínima discusión en Basilea con respecto a los peligros de la ampliación de la libre circulación", subraya Marie Thérèse Kuhn, responsable del departamento de Economía y Trabajo del cantón de Basilea-Ciudad.

"Nuestro cantón no es solamente contiguo a los territorios alemanes o franceses sino que también está fuertemente ligado, en lo económico, con Alsacia y Bade Sur. Basilea es muy abierta", celebra. "El mercado de trabajo tiene la necesidad urgente de una mano de obra extranjera. En comparación con el resto de Suiza, Basilea presenta una tasa más alta de puestos de trabajo por habitante".

Una imagen de apertura

El gobierno de Basilea se manifiesta también en favor de la extensión de la libre circulación de las personas, arguyendo que la economía y la investigación no podrían funcionar sin el aporte de una mano de obra extranjera. Señala igualmente que las medidas complementarias de apoyo previenen cualquier abuso.

"Es importante preservar esta buena colaboración que tenemos desde hace mucho tiempo con los Estados de la UE, explica Ralph Lewin, presidente del gobierno. Como país pequeño, Suiza debe cuidar esta imagen de plaza internacional y abierta".

94% proceden de Alemania y Austria

Los cantones fronterizos de la Suiza Oriental tienen una postura semejante a la del resto de los cantones de expresión alemana. En esa zona, el sindicato Unia milita igualmente por el 'sí', con el argumento de que "las medidas complementarias de apoyo aseguran eficazmente la protección de nuestros salarios".

Nicolo Paganini, responsable del departamento de Economía del cantón de San Gall, afirma que en el 2004, 62% de los trabajadores fronterizos venían de Alemania y 32% de Austria.

¿Y el restante 6%? Personas de los Países Bajos, de Italia y un solo portugués. Ninguna huella, sin embargo, de los trabajadores españoles o griegos. "Ninguno tiene como nacionalidad la de un país donde exista una gran distancia con Suiza en materia de salario y riqueza".

swissinfo, Andreas Keiser
(Traducción, Marcela Águila Rubín)

Contexto

Alrededor de 19.000 personas procedentes de uno de los diez nuevos miembros de la Unión Europea viven en Suiza.

Polonia figura a la cabeza con 4.900 ciudadanos.

En 2004, 674 polacos ingresaron a Suiza y luego 285 salieron de ella.

Un contingente de 700 autorizaciones de trabajo por una duración de 5 años está a disposición de los trabajadores de los nuevos países de la UE. Sólo 20% han sido ocupados.

846.000 personas procedentes de uno de los 15 primeros países de la UE viven en Suiza.

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