Las cuentas cifradas tienen los días contados

Los clientes de los bancos suizos no podrán más esconderse detrás de un número. Keystone

Las legendarias cuentas bancarias cifradas desaparecen con la entrada en vigor, este 1 de julio, del nuevo decreto sobre blanqueo de dinero.

Este contenido fue publicado el 30 junio 2004 - 20:19

La medida obliga a los bancos suizos a desvelar la identidad de los titulares que realizan transferencias al extranjero.

Aunque las cuentas cifradas no desaparecerán totalmente, sus titulares ya no podrán mantener el anonimato en el momento de realizar una transacción.

La nueva regulación fue aprobada en el 2003, pero las instituciones financieras suizas sólo están obligadas a aplicarla una vez que haya finalizado el plazo de transición fijado en un año, es decir, el pasado 30 de junio.

Críticas internacionales

La semana pasada el ministro alemán de Finanzas, Hans Eichel, criticó las prácticas comerciales actuales de las instituciones financieras helvéticas.

“Me preocupa mucho que las transferencias de bancos suizos que tienen como destinatarias a instituciones financieras alemanas se realicen sin conocerse la identidad de los titulares de las cuentas”, subraya en una entrevista concedida al semanario económico suizo ‘Cash’.

“Suiza no cumple los estándares internacionales en la lucha contra el blanqueo de dinero... y va en contra de las normas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. Esto no puede seguir así.”

La Asociación Suiza de Banqueros (ASB) rechaza las acusaciones de Eichel de que Suiza no emprende esfuerzos suficientes para frenar el flujo de dinero sucio.

“La comunidad internacional ha reconocido que Suiza dispone de las leyes más estrictas en el mundo en materia de blanqueo de dinero”, señala el portavoz de la ASB, Thomas Sutter.

Dinero sucio

Las voces más críticas advierten de que el nuevo decreto no logrará detener a quienes están decididos a utilizar el territorio helvético como base para transferir dinero.

Carlo Lombardini, abogado especializado en la materia, cuestiona la efectividad de la medida.

“Carece de sentido, pero desgraciadamente Suiza no tenía otra opción, ya que tuvo que adoptar esta disposición bajo presión internacional”, declara a swissinfo Lombardini.

El abogado ginebrino no cree que una regulación que obligue a los remitentes a desvelar su identidad tenga un impacto significativo en la lucha contra el blanqueo de dinero.

“Los verdaderos delincuentes no utilizan los bancos para blanquear el dinero... No son tan estúpidos como para realizar una transferencia bajo su propio nombre y decir, por ejemplo: ‘procedan a realizar esta transferencia en nombre de Pablo Escobar”.

Creciente presión

El gobierno suizo se ha visto bajo una creciente presión internacional para levantar – o por lo menos flexibilizar – el famoso secreto bancario.

El decreto que entró en vigor a fines de junio tiene su origen en las recomendaciones elaboradas por el Grupo Acción Financiera Internacional (GAFI), con sede en París, que se ocupa de coordinar la lucha contra el blanqueo de capitales.

Una de ellas relativa a la financiación de grupos terroristas pide a los países que obliguen a sus bancos a promocionar “información precisa y coherente sobre las transferencias” efectuadas.

Asimismo el GAFI solicita que se adopten medidas para “asegurar que las instituciones financieras establezcan una lista de las transferencias que se realizan sin conocer el nombre, dirección y número de cuenta del remitente”.

Lombardini opina que el nuevo decreto ilustra “cómo el país se ha dejado arrinconar”.

“No fue una decisión de Suiza.... sino del trabajo realizado en el seno de organizaciones internacionales que luchan contra el blanqueo de dinero.”

En busca de los orígenes

Probablemente a partir de este 1 de julio será más fácil determinar el origen de las transferencias de dinero.

Varios historiadores, entre ellos Marc Perrenoud, insisten en que el origen de las cuentas cifradas se remonta por lo menos un siglo atrás.

“En los años 40 las cuentas cifradas constituían ya un elemento fundamental de la prosperidad de los bancos suizos”, señala.

Los bancos suizos siguen defendiendo el principio del secreto bancario, mientras crece el temor de que los mejores clientes podrían optar por otro país, si no se les garantiza la confidencialidad de la que gozan hoy.

Lombardini, sin embargo, niega que las nuevas reglamentaciones se traduzcan automáticamente en una evasión de capitales. “No creo que tengan un impacto significativo”, afirma.

Perrenoud no comparte la opinión de que el desmantelamiento de las cuentas cifradas sea el inicio del fin del sector bancario suizo.

“La era de los ordenadores ha permitido a los bancos suizos desarrollar nuevos métodos para realizar negocios que no existían al comienzos del siglo (cuando se introdujeron las cuentas cifradas).

“Así que creo que seguirán prosperando en el futuro”.

swissinfo, Ramsey Zarifeh
(Traducción: Belén Couceiro)

Datos clave

Voces críticas advierten de que el nuevo decreto no logrará detener a quienes está decididos a utilizar el territorio helvético como base para transferir dinero.

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Contexto

El decreto que entra en vigor a fines de junio tiene su origen en las recomendaciones elaboradas por el Grupo Acción Financiera Internacional (GAFI), con sede en París, que se ocupa de coordinar la lucha contra el blanqueo de capitales.

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