Navigation

Los cien rostros y cuerpos femeninos de Marie-Cécile Lutta

'Joanne' (2000), obra de Marie-Cécile Lutta. Marie Cécile Lutta

La mujer en su más exclusiva intimidad es el tema principal de la actriz y pintora suiza Marie-Cécile Lutta, quien acaba de exponer sus obras en la Oficina Europea de Patentes y en la galería Jeanne Mammen de Berlín.

Este contenido fue publicado el 08 junio 2001 - 20:50

La muestra, titulada 'Fenominas, ansia - deseo - lastre', comprende un centenar de lienzos pintados por Marie-Cécile Lutta en los últimos dos años en la capital alemana, donde reside desde 1981.

"Rostros, figuras de mujeres solas; la mujer cuando está consigo misma, en un íntimo monólogo consigo misma, ese es mi tema", afirma la pintora, nacida en el valle de la Alta Engadina, cerca de St. Moritz, la conocida estación alpina del cantón de los Grisones, en una entrevista con swissinfo.

Formada como actriz en su país y como artista plástica en la Escuela de Bellas Artes de Berlín, Lutta sigue cultivando la pintura al temple, uno de los procedimientos pictóricos más antiguos de la humanidad.

Decenas de cuadros colgados, recostados o apilados en su taller, situado en el número 9 de la Fürbringerstrasse, en pleno distrito berlinés de Kreuzberg, esperan ser transportados a la galería.

La artista prepara sus colores: pigmentos aglutinados con huevo, aceite de lino, trementina, resina y agua, como en el antiguo Egipto, como los pintores de iconos de Bizancio, como los maestros anónimos del Medioevo.

"En esto no hay más secretos, ya hay reglas muy conocidas", pero "me gusta hacerlo, porque me siento como una alquimista y puedo explorar", afirma Marie-Cécile Lutta. "Mezclar mis colores, mis pigmentos, es un poco como cocinar. Y a mí me gusta cocinar y comer", confiesa.

"Soy mujer y por eso pinto lo que más conozco, mujeres", señala la actriz y pintora, quien busca actualmente un lugar en Zúrich para abrir también allí un taller.

"La mujer de hoy es muy expresiva y viva", pero a la vez "mucho más egoísta" que en el pasado, afirma Lutta, ella misma una personalidad alegre, vital y llena de energía.

En Berlín o en Alemania, en general, "me parece que hoy por hoy es al hombre a quien le toca emanciparse", agrega.

Algunas de sus obras son autorretratos. Los grandes espejos que hay en su taller le han servido para llevar al lienzo su propia imagen. Raramente son rostros alegres los que pinta de sí misma. El trabajo ante el caballete es muy arduo y solitario, y no inspira a la risa.

"Yo, la mujer, cómo me puedo expresar en el mundo; cómo soy; cómo me ven otras personas", son las interrogantes que se plantea Lutta en su trabajo diario.

"Con mis pinturas hago cuentos; cada rostro es un cuento. Por ejemplo, uno de ellos se llama 'Lady', que es Lady Macbeth; otro es Ofelia, también de Shakespeare. Pero siempre paso yo también. Es como una ficción, como si estuviera contando una historia con cada cara", concluye.

Juan Carlos Tellechea, Berlín

Este artículo ha sido importado automáticamente del antiguo sito web al nuevo. Si observa algún problema de visualización, le pedimos disculpas y le rogamos que nos lo indique a esta dirección: community-feedback@swissinfo.ch

Los comentarios de este artículo han sido desactivados. Puede encontrar una visión general de los debates en curso con nuestros periodistas aquí. Por favor, únase a nosotros!

Si quiere iniciar una conversación sobre un tema planteado en este artículo o quiere informar de errores factuales, envíenos un correo electrónico a spanish@swissinfo.ch.

Compartir este artículo

Únase a la conversación

Con una cuenta de SWI, tiene la oportunidad de contribuir con comentarios en nuestro sitio web.

Conéctese o regístrese aquí.