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Los civiles cargan el fardo de los conflictos militares

Los civiles llevan la carga de los conflictos militares y las consecuencias son devastadoras, denuncia el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

La organización humanitaria difundió este lunes las conclusiones de un informe en el que describe las "severas" condiciones de las poblaciones en los países en guerra: desplazamientos, separación familiar y carencia de servicios básicos.

"Lo nuevo de esta investigación es que nos proporciona una descripción más comprensiva de la manera en que las víctimas de los conflictos armados y la violencia son afectadas a lo largo de las fronteras", señaló Pierre Krähenbühl, director de Operaciones del CICR.

Las conclusiones están basadas en el seguimiento de más de 4.000 personas en ocho países y en entrevistas personales.

Krähenbühl calificó de "muy preocupantes" los conflictos de las pasadas décadas y los períodos de inestabilidad en sitios como Afganistán y Liberia.

En conferencia de prensa este miércoles en Ginebra, Krähenbühl destacó la celebración del 150 aniversario de la Batalla de Solferino (24.06), el conflicto más importante de la segunda guerra italiana de Independencia, y que dio origen a la fundación de lo que ahora es el CICR.

"Uno de los primeros elementos que nos viene a la mente cuando miramos hacia atrás es la forma en que ha cambiado la situación de contexto de los conflictos armados", dijo Krähenbühl. Las actuales zonas de guerra, agregó, son "muy diferentes a Solferino".

De más de 200.000 soldados, aproximadamente 40.000 resultaron muertos en el campo de batalla del norte italiano y sólo se registró una víctima fatal civil.

Conflictos en desarrollo

Europa sufrió la pérdida masiva de civiles durante la Segunda Guerra Mundial y con el paso del tiempo los conflictos se han modificado. Más que dos o tres ejércitos convencionales que se enfrentan, los civiles cargan ahora con el mayor fardo de la lucha.

"Hay conflictos en los que las poblaciones quedan en medio de una mezcla de actores, en una tendencia a fragmentarse en múltiples subgrupos", precisó Krähenbühl. Las consecuencias terminan por afectar a cientos de personas a kilómetros de las líneas de batalla.

En tres de los países inspeccionados - Haití, Líbano y Afganistán - casi todas las personas interrogadas habían sufrido las más amplias consecuencias de la guerra: forzados a dejar sus casas, separación de sus familias y sufrimiento derivados de las severas dificultades económicas.

"Cuando escuchamos sobre desplazamientos, a menudo pensamos que existe la posibilidad de contar con unos minutos para tomar algunas pertenencias, " dijo Krähenbühl. Sin embargo, agregó, eso también ha cambiado.

A guisa de ejemplo se refiere a la República Democrática del Congo, donde la primera oportunidad de escapar es sólo el principio de un viaje en busca de seguridad. Después de unos días, los refugiados están obligados a continuar el camino en múltiples ocasiones, perpetuando lo que Krähenbühl llama "un ciclo de desplazamiento".

En general, cuando la gente pide ayuda, no busca primero a organizaciones humanitarias, sino a sus propias familias y vecinos. La solidaridad mostrada por comunidades locales "no debe pasarse por alto", dijo Krähenbühl.

El cuidado de las personas afectadas por la guerra por parte de las comunidades, incitó en parte al CICR a atender de una manera más amplia sus preocupaciones.

"Realmente a la escucha"

Charlotte Lindsay, el director adjunto de comunicaciones del CICR, dijo: "Al dirigirnos a una amplia gama de personas y escuchando realmente lo que tienen que decir, somos capaces de ver la situación a través de sus ojos. Eso mejora nuestro enfoque de ayuda para ellos y otras personas en desamparo".

"Es muy importante contar con las reacciones directas de las poblaciones afectadas sobre la calidad de los servicios que proveemos. Una cosa es lo que usted puede pensar que es la respuesta más apropiada, y otra, lo que los otros piensan", dijo Krähenbühl a swissinfo.ch.

La gente afectada por el conflicto quiere servicios que puedan contribuir a resolver las dificultades que la guerra le provocó, como servicios obstétricos.

El CICR usará sus conclusiones para mejorar sus servicios en los 80 países en los que opera.

Justin Häne en Ginebra, swissinfo.ch

CICR

El CICR es una organización adirigida por un comité de entre 15 y 25 miembros suizos.

Su presupuesto el año pasado fue de mil millones de francos (949 millones de dólares) - el más alto en su historia.

Suiza es el tercero contribuyente financiero del CICR, después de los Estados Unidos y Gran Bretaña.

En 2008, Berna aportó 101.05 millones de francos: 70 millones para las oficinas centrales en Ginebra y 30.5 millones para los programas de ayuda.

El CICR emplea a aproximadamente 11.800 personas: 9.500 son personal local en las regiones donde interviene con su respaldo y más de 1.300 delegados expatriados.

Hasta los años 1990, sólo ciudadanos suizos participaban como delegados en el extranjero.

Aunque el 90% de su financiación proviene del respaldo gubernamental de varios países en el mundo, la organización es independiente.

Trabaja en 80 países y ayuda aproximadamente a 15 millones de personas anualmente.

El ICRC es el guardián de las Convenciones de Ginebra.

Entre las operaciones más importantes que ha realizado se incuyen las de Sudán, Somalia, Irak, Afganistán, Sri Lanka y Chad.

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