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Más ayuda a Afganistán

Imagen elocuente en países sacudidos por conflictos bélicos. Afganistán es uno de ellos.

(Keystone Archive)

La tarea será enorme, es la constatación reiterada en Berna por el Foro Este-Oeste tras un balance de la situación en Afganistán.

"Harán falta veinte años para que este país vuelva a la normalidad" señaló Toni Frisch, director del Cuerpo Suizo de Ayuda en Caso de Catástrofe.

Después de la ayuda de urgencia, la reconstrucción de ciudades e infraestructura y el retorno de los refugiados, será necesario reactivar la economía, atraer inversiones y curar las heridas morales.

"No cabe duda que todas estas tareas se emprenden al mismo tiempo, pero algunas duran más tiempo que otras", precisó Frisch, uno de los participantes invitados en el Foro Este-Oeste, celebrado este lunes (10.11) en la capital federal, Berna.

Esta asociación dedicada al intercambio, la colaboración y la información reunió una gama de expertos, políticos y secretarios de Embajadas de países de Asia Central interesados directamente en el futuro inmediato de Afganistán.

Veinte años de experiencia

"La ayuda humanitaria suiza suele dirigirse con frecuencia los conflictos olvidados, como el de Sudán, y en Afganistán estamos presentes desde hace por lo menos veinte años, hecho que nos da una sólida experiencia en el terreno", puntualiza el jefe del Cuerpo Suizo de Ayuda en Caso de Catástrofe.

Después de los atentados del 11 de septiembre, esa ayuda aumentó considerablemente para prevenir el conflicto. De 10 millones de francos en 2000 habremos pasado a 17,5 millones en 2001, con el envío de camiones y de tres aviones con material de urgencia, entre ellos 1.500 tiendas de campaña para los refugiados.

En cuanto a personal, una veintena de suizos están en Afganistán y en los países vecinos. Diez de ellos son expertos de la organización a cargo de Frisch.

Evacuados de urgencia dos días después de los atentados en Nueva York y Washington, los cooperantes helvéticos han vuelto a sus lugares de trabajo.

Estas cifras conciernen únicamente a la ayuda pública y no toman en cuenta a las organizaciones no gubernamentales activas en el terreno con personal y capital propios.

"Sin la ONU, no haríamos nada"

La reconstrucción de un país devastado por decenios de guerra es una labor de largo alcance. En este sentido, Toni Frisch destaca la necesidad de que Suiza colabore con las agencias de Naciones Unidas, coordinando todo el trabajo en el terreno.

"Sin ellos nada podríamos hacer" sentencia el alto directivo del ASC, punto de vista que comparte plenamente Erich Gysling, periodista conocedor de Asia Central y presidente del Foro Este-Oeste.

En su opinión, si Suiza fuera miembro de la ONU, hubiera tenido las mejores posibilidades de organizar en Ginebra la Conferencia que dio lugar a la formación del actual gobierno de transición de Kabul.

Pero aún sin serlo, Suiza jamás ha dejado de invertir en Afganistán. Y como señala Toni Frisch, queda por hacer un trabajo enorme en dos campos que le parecen particularmente esenciales: la condición de las mujeres y la limpieza de minas.

Marc-André Miserez

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