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Memoria histórica "La exhumación de Franco es solo un primer paso"

Valle de los Caídos

Hasta el jueves 25 de octubre de 2019, en el Valle de los Caídos (en la imagen), en la localidad madrileña de  San Lorenzo de El Escorial, estuvieron enterrados los restos del dictador Frncisco Franco.

(AFP)

La retirada del féretro de Francisco Franco del Valle de los Caídos solo supone una etapa en un largo proceso de recuperación del pasado, considera el historiador Sebastién Farré, experto en franquismo.

Estima que el futuro gobierno debería reconvertir el mausoleo en un lugar dedicado a la memoria histórica y financiar las labores de investigación e identificación de los restos de los represaliados del régimen. También ve necesario poner en tela de juicio el patrimonio que heredó la familia del caudillo.

swissinfo: El jueves se sacaron los restos del dictador Francisco Franco del Valle de los Caídos. ¿Qué valoración hace de este acontecimiento?

Sébastien Farrées director ejecutivo de la Maison de l’histoire en la Universidad de Ginebra y autor de varios libros y numerosos artículos sobre las relaciones entre España y Suiza durante la Guerra Civil (1936-1939) y la dictadura franquista (1939-1975). 

(Cortesía)

Sébastien Farré: Es una etapa con mucha carga simbólica de un largo proceso de recuperación del pasado colectivo de la sociedad española. Pero no es el momento final de ese proceso que comenzó a principios de los años 2000, cuando surgieron los movimientos de defensa de la memoria histórica, que reivindican el reconocimiento público de las víctimas del franquismo. Hablo de un proceso porque el debate sigue abierto, como han demostrado las reacciones de los políticos y de los medios de comunicación. Hay muchas cuestiones que siguen sin resolverse, si pensamos, por ejemplo, en la tumba de José Antonio Primo de Rivera [fundador de la Falange Española, n.d.l.r.] que sigue allí, o en el cumplimiento incompleto de la Ley de Memoria Histórica de 2007.

swissinfo: ¿Llega tarde la exhumación?

S. F.: Sí, por supuesto. La exhumación ya estaba prevista en 2007. Desde entonces han transcurrido doce años. La tardanza es el resultado de un bloqueo político y de la dificultad de unir a la sociedad española en torno a una política memorialista compartida.

swissinfo: ¿Cómo valoraría el impacto de la noticia en los medios de comunicación?

S. F.: El impacto ha sido bastante importante. No pasa todos los días que un gobierno democrático europeo saque los restos de un dictador de un lugar público custodiado por el patrimonio nacional. Además, la situación política en la que se produce la exhumación, le da un relieve especialmente importante a su mediatización.

swissinfo: ¿Qué sensaciones le han transmitido las imágenes y cómo calificaría la puesta en escena?

S. F.: Me ha recordado la famosa escena de la película Good Bye, Lenin!, en la que un helicóptero sobrevuela las calles de Berlín cargando una estatua de Lenin. En todo caso, la actuación del jueves ha sido el reflejo de un intento de equilibrio institucional entre la voluntad del gobierno de que la ceremonia se celebrase como un acto privado de los familiares del dictador, sin honores públicos y sin presencia de militantes filofranquistas, por un lado, y, por otro, de la voluntad de darle un importante relieve histórico, que se ha plasmado en el modo en que todos los medios han retransmitido las imágenes, desde las diez de la mañana hasta la noche. Junto con el discurso del presidente [Pedro Sánchez, n.d.l.r.] ha sido una puesta en escena muy meditada, pero bastante exitosa, desde mi punto de vista.

swissinfo: En los medios de comunicación se han podido escuchar y ver testimonios de descendientes de víctimas del franquismo que lamentaban las imágenes de los familiares con el ataúd a hombros y entonando vivas a Franco.

S. F.: Efectivamente, las reacciones al acontecimiento en los medios de comunicación fueron muy contrastadas. Reflejan el hecho de que la sociedad española tiene una relación muy compleja y diversa con la guerra civil y el franquismo. Hay que tener en cuenta el pulso entre el gobierno y la familia Franco. Al final hubo una concesión a la familia, que permitió culminar esta etapa del proceso con esta jornada. Aunque puedan parecer un poco molestas las imágenes de los ultras en el cementerio [del Pardo, en el extrarradio de Madrid, n.d.l.r.], no dejan de ser patéticas. En cierta manera, las imágenes de estos hombres con gafas de sol bajando el féretro ponen en su sitio la realidad actual del franquismo en España. A mí modo de ver, no le otorgan publicidad ni le rinden homenaje, más bien lo contrario.

swissinfo: El monumento en el Valle de los Caídos pertenece a Patrimonio Nacional. ¿Qué se debe hacer ahora con él?

S. F.: Es una cuestión importante. Creo que va a ser complicado convertirlo en un espacio dedicado a la memoria histórica, porque el complejo arquitectónico fue configurado en su día por el nacionalcatolicismo. Por otro lado, creo que es importante preservarlo como monumento que refleja lo que fue el franquismo. Por mi parte puedo decir que resultaría interesante centrar allí todos los vestigios y las estatuas del franquismo que se han retirado del espacio público en los últimos años, y que el monumento sirviese de recordatorio de lo que fue la dictadura. Lo veo difícil que en el futuro se convierta en un lugar de reconciliación nacional. Lo convertiría en un museo o en un lugar dedicado a la memoria histórica.

swissinfo: Algunos quieren convertir el lugar en una especie de sala multiusos, otros quieren desacralizarlo o incluso volar la cruz. Son muy dispares las propuestas, ¿verdad?

S. F.: Sí, totalmente. En cualquier caso, hay que considerar el aspecto práctico y financiero. En la cripta hay mucha humedad, lo cual hace muy difícil y costoso la remodelación del espacio. Pero creo que sería problemático destruir el monumento como tal, porque es el mejor reflejo del fracaso del proyecto ideológico franquista. Lo mantendría, pero neutralizando su aspecto religioso y su dimensión enaltecedora del franquismo, y otorgando al mismo tiempo más espacio a la pedagogía histórica.  

swissinfo: A lo largo de la jornada se han visto manifestaciones de nostálgicos del régimen. ¿Cuánto apoyo popular sigue teniendo el franquismo a día de hoy?

S. F.: Según encuestas recientes, una parte significativa, es decir, algo más de un tercio de la población, tiene una relación benévola o neutral con el período franquista. Esta corriente, que es bastante estable en el tiempo, considera que el franquismo tuvo cosas buenas y malas a la vez. Este dato nos recuerda, por un lado, que la relación de los españoles con su pasado sigue siendo complicada y que, generalmente, la enseñanza sobre este período del pasado reciente no es buena en España. Por otro lado, nos enseña que una parte de la militancia activa, apoyada por instituciones como la Fundación Francisco Franco, sigue mistificando al caudillo y su régimen. Como se ha podido apreciar durante la jornada del jueves, este sector sigue siendo muy minoritario, con muy poco relieve social. Sin embargo, lo relativamente nuevo es que se han multiplicado las referencias al discurso o a la simbología franquista con la aparición Vox [partido político ultraderechista, n.d.l.r.], que representa algo nuevo en el panorama político español y que ha favorecido que en público se hable con menos tabúes sobre el período franquista.

swissinfo: Francis Franco, nieto del dictador y marqués de Villaverde, fue quien tuvo mayor protagonismo. La familia Franco sigue conservando títulos nobiliarios y otros privilegios preconstitucionales. ¿Cómo se explica usted este hecho?

S. F.: Es consecuencia de la gestión problemática de ese pasado que se ha estado haciendo desde la Transición [a la democracia, n.d.l.r.]. Es una cuestión que los futuros gobiernos tendrán que solucionar. No se trata de hacer una política de venganza, como sostiene una parte de la derecha. Que los familiares del dictador sigan disfrutando de un patrimonio simbólico y económico heredado del franquismo es un hecho incompatible con una democracia consolidada.

swissinfo: ¿En qué medida influye en esta situación la Ley de Amnistía de 1977?

S. F.: La aprobación de esa ley fue el acto que dio inicio a esta política memorialista que consistió en apartar la reflexión sobre las responsabilidades políticas para permitir la consolidación de una democracia moderada. La idea de los políticos a finales de los setenta era evitar que la sociedad se fracturara en torno a la memoria colectiva. En cierta manera, se puso entonces en el frigorífico el debate sobre ese pasado problemático. Es verdad que la amnistía fue importante para los militantes antifranquistas, puesto que en las cárceles todavía estaban recluidos muchos opositores al régimen. Pero también respondía a la necesidad urgente de los cuadros del franquismo para poder cubrirse las espaldas. El problema es que las amenazas del aparato judicial del régimen desaparecieron enseguida para los militantes antifranquistas, mientras que permitió a los responsables políticos de la dictadura vivir con normalidad en democracia.

swissinfo: La oposición ha criticado al presidente en funciones por permitir que se procediese a la exhumación en plena precampaña electoral. ¿Cree que fue una maniobra electoralista?  

S. F.: No creo que se le pueda acusar de manipulación al gobierno por haberlo hecho justo ahora. La exhumación del caudillo lleva un año y medio en la agenda política del gobierno. El presidente ya había anunciado la exhumación en junio de 2018, que se retrasó después por la oposición de los Franco. Por tanto, decir que el momento escogido para la exhumación haya sido planificado y organizado de manera premeditada por motivos electoralistas, sería faltar a la verdad. Luego, es cierto que el discurso pronunciado por Pedro Sánchez al término de la operación tiene sin duda una lectura política y un interés electoral que le permite reafirmar su gestión política en materia de memoria histórica, en un momento en el que el gobierno tiene muchas dificultades para gestionar el conflicto catalán. Está claro que esto le ayuda, sobre todo en un sector de la izquierda. Pero aún es pronto para hacer una valoración definitiva.

swissinfo: En el Valle de los Caídos todavía permanecen los restos de más de 30.000 víctimas del franquismo. Las asociaciones memorialistas exigen su exhumación e identificación para que los familiares puedan enterrarlos dignamente. ¿Cree que debería ser el Estado quien se ocupase de costear y realizar estas labores?

S. F.: Sí, en mi opinión, los futuros gobiernos deberían hacerse cargo de asumir las actividades desarrolladas hasta ahora por estas asociaciones. Es fundamental que el Estado controle y financie la exhumación de los muertos. El problema actual de España consiste, precisamente, en la ausencia de una política pública activa y compartida por todos los actores políticos para abordar el pasado franquista. En el pasado, han sido sobre todo asociaciones privadas y militantes particulares quienes se ocuparon de estas cuestiones. Por eso, hoy tenemos una memoria fracturada y “privatizada”, gestionada por determinados colectivos o militantes, lo cual pone de manifiesto el fracaso de las políticas públicas en España relativas a esta cuestión

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