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Menos inmigración Los hospitales resentirán la falta de personal foráneo

Un bebé suizo en manos alemanas y tamiles.

(swissinfo.ch)

La denominada cláusula de salvaguardia que quiere aplicar el Gobierno suizo para contener la inmigración afectará también a los hospitales. Estos establecimientos temen no solo una mayor carga burocrática, sino también escasez de personal.

Quien nace en el Hospital de Solothurn respira desde el primer instante un ambiente multicultural. En nuestra visita a la unidad de maternidad vemos que, además del personal suizo, un médico jefe austriaco, una doctora asistente alemana, comadronas con raíces españolas y zimbabuenses, así como enfermeros de Italia, Inglaterra, Kosovo, Serbia o Sri Lanka atienden al bebé y a la madre.

Nishani Thirunavukkarasu tiene ascendencia tamil, pero habla perfectamente dialecto suizo alemán. La enfermera de 30 años no solo se encarga de cambiar pañales, bañar y vestir a los bebés, sino también de traducir cuando la situación lo exige. “Las pacientes valoran mucho que haya alguien que, además de hablar su idioma materno, tenga sus mismas raíces culturales”, refiere.

La responsable de la unidad, Claudia Zuberbühler, también tiene trasfondo migratorio. Esta enfermera alemana, nacida en Austria y criada en Baviera, vino hace 22 años a trabajar a Suiza. La diversidad cultural de su equipo, de 27 personas, no es para ella un problema, sino más bien un enriquecimiento.

“Cuando yo era muy joven me molestaba que las madres de algunas culturas envolvieran demasiado, casi inmovilizaran a sus bebés entre pañales”. Hoy sabemos que, tras pasar nueve meses en espacios estrechos, los bebés suelen sentirse inseguros ante tanta libertad de movimiento después de nacer, dice. “El envolverlos les da una sensación de protección”.

Hospitales aptos para los inmigrantes

“No basta que el personal  médico posea un diploma reconocido por la Cruz Roja Suiza, debe dominar el alemán”, remarca la jefa de unidad. “Nosotros somos responsables de la seguridad de la madre y del niño, y debemos transmitirlo así”.

Entender y ser entendido en la unidad de maternidad no se limita a la atención sanitaria circunstancial. Igualmente importante es ofrecer apoyo, orientación y preparación para el periodo posterior a la permanencia hospitalaria.

Consciente de ello, la dirección del hospital ha tomado en los últimos años varias medidas para mejorar la comunicación. No solo ofrece cursos de idiomas a su personal, sino que también incluye servicios de traducción y folletos informativos en más de una docena de idiomas.

20% de extranjeros

De los 3.500 empleados que trabajan en los hospitales y clínicas del grupo Solothurner Spitäler AG el 20% son extranjeros.

El 30% de los cerca de 450 médicos no tienen la nacionalidad suiza.

Los extranjeros representan en 18% del personal de enfermería ronda el 18% y el 13% de los fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales.

Más del 40% de los empleados en los servicios de limpieza y gastronomía son extranjeros.

Las proporciones son similares en el Hospital Púbico de Solothurn, donde trabajan casi 1.500 personas.

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Formados en el extranjero

En la sección de Urgencias de Medicina interna encontramos a Eva Maria Kifmann. La médica jefe alemana trabaja desde hace 11 años en el Hospital de Solothurn. Recién egresada pasó una parte de sus prácticas en Solothurn, antes de recibir una oferta de trabajo del cantón situado al pie de la cordillera del Jura. El sueldo de los médicos asistentes en Suiza era en aquella época más alto que en Alemania. Desde entonces han mejorado algo las condiciones laborales en su país, señala la doctora internista.

A su juicio, el hecho de que sus colegas -cuyos estudios financió Alemania- busquen un puesto de trabajo en Suiza, no obedece únicamente al salario, sino también “a la atmósfera agradable y menos jerárquica” en el Hospital de Solothurn.

Para cubrir las vacantes, especialmente en los consultorios de los médicos de cabecera, Alemania recluta a profesionales de la medicina extranjeros, sobre todo del este y sur de Europa. Y allí donde la relación entre personal sanitario y pacientes ya era pequeña, empeora aún más la atención médica.

Andreas Woodtli, jefe de personal de la agrupación Solothurner Spitäler AG (hospitales de Solothurn) conoce el problema. “Suiza forma pocos médicos y es, por tanto, corresponsable de la falta de personal cualificado en otros sitios”. En su opinión, ha llegado el momento de aumentar considerablemente el número de plazas de estudios de Medicina, “de modo que dentro de 10 años estemos en condiciones de reclutar al 90 o 95% de esa generación suiza”.

Migrant Friendly Hospitals

El objetivo del proyecto Migrant Friendly Hospitals (hospitales aptos para los inmigrantes) de la Unión Europea es garantizar que los pacientes con una concepción diferente de la salud tengan acceso y reciban el mismo tratamiento.

Para ello se quiere mejorar la organización en los hospitales y el papel de éstos en la promoción del buen estado de salud de los inmigrantes y de las minorías étnicas.

Suiza también toma parte en el proyecto. Ha establecido un fondo de aproximadamente 2 millones de francos para apoyar en los hospitales la concepción de estrategias aptas para los inmigrantes.

Además de los establecimiento del grupo Solothurner Spitäler AG, el proyecto incluye al Hospital Cantonal de Argovia, Hospital Universitario de Basilea, Hospital Infantil de Zúrich, Hospital Infantil Universitario de Basilea, Hospital Infantil de San Gall, Centro Hospitalario Universitario de Vaud (Lausana) y el Hospital Universitario de Ginebra.

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Cláusula de salvaguarda: consecuencias

Hasta entonces, los hospitales helvéticos seguirán necesitando colaboradores extranjeros. Si el Gobierno invoca en estos días la denominada cláusula de salvaguarda para frenar la inmigración, la decisión tendrá consecuencias “determinantes” para el conjunto del grupo Solothurner Spitäler AG. “Sobre todo, si la cláusula se extiende a los países de habla alemana”, precisa Andreas Woodtli. “Y el problema sería incluso más grave en el caso de los médicos”.

El jefe de personal teme que haya demanda de contingente y de que quien presente tarde su solicitud se quede a la deriva. Además, volverían a aumentar las exigencias burocráticas. “Claro que la cláusula no nos va a matar, pero nos complicará la vida por la falta de personal”, profetiza Andreas Woodtli.

Las asociaciones de profesionales sanitarios exigen que Suiza asuma su parte de responsabilidad en la escasez de gente cualificada en ese sector. Y en esa carencia tiene también que ver el mejoramiento de las condiciones laborales. Especialmente en los hospitales -donde se trabaja las 24 horas del día- reclaman medidas para conciliar familia y trabajo.

Las guarderías del Hospital de Solothurn que cuidan a los niños desde las siete de la mañana hasta las ocho de la noche son “muy valoradas”, sostiene Barbara Camen, jefa del personal sanitario del establecimiento. Añade que la demanda de plazas es mayor que la oferta.

Debido a los horarios nocturno, algunos empleados desean que las guarderías abran las 24 horas del día. “Debemos analizar la magnitud de esa necesidad y ver si es posible financiarla”, señala el jefe de personal Woodtli. “Soy padre de tres hijos y dudo que esta opción guste a los niños”.


(Traducción: Juan Espinoza), swissinfo.ch

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