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Más oportunidades para españoles y portugueses

Los portugueses son la tercera colonia extranjera más numerosa en Suiza. Keystone

Alrededor de 13.600 trabajadores de España y Portugal llegaron en 2011 a Suiza, el nivel más alto en una década. La decisión de Berna de frenar la inmigración de ocho países del este europeo abrirá nuevas alternativas para los miembros meridionales de la Unión Europea (UE).

Este contenido fue publicado el 02 mayo 2012 - 16:00
Andrea Ornelas, swissinfo.ch

En 2008, el think tank Avenir Suisse alertaba sobre el giro que experimentaría la inmigración laboral interesada en Suiza.

“La nueva política de migración que autoriza la libre circulación de personas, así como la nueva Ley de Extranjería, acelerarán la entrada de trabajadores, especialmente de los altamente cualificados. Cubrirán el déficit de mano de obra que existe en el mercado laboral suizo y contribuirán de forma decisiva al crecimiento económico”.

Es lo que afirmaba entonces Avenir Suisse en el libro La nueva inmigración en el que participaron investigadores como Werner Haug o Daniel Müller-Jentsch. Las cifras de la Oficina Federal de Estadística (OFE) de los últimos tres años han confirmado este pronóstico.

Entre 2008 y 2011, la población extranjera en Suiza aumentó en 144.300 personas, una parte importante procedente del este europeo, pero también de países meridionales de la Unión Europea (UE) como España y Portugal.

Cláusula de salvaguardia

Hace un par de semanas Suiza anunció su intención de activar la salvaguardia que negoció con Bruselas al firmar el acuerdo de libre circulación de personas. Una cláusula que le permite frenar la inmigración de trabajadores europeos si el número de inmigrantes se torna inquietante para el mercado laboral helvético.

Concretamente, a partir del 1 de mayo de 2012, Berna limita la entrada de trabajadores de Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, Eslovaquia, Eslovenia y la República Checa.

La decisión se apoya en un argumento técnico de la Oficina Federal de Migración (OFM): Si el número de permisos de corta o larga estancia para trabajadores provenientes de estos ocho países miembros de la UE supera en más de 10% la media anual de autorizaciones concedidas en los tres años previos, puede aplicarse la cláusula de salvaguardia.

“Esta intervención envía una señal concreta que responde al alcance que ha adquirido el fenómeno migratorio de los últimos años, particularmente en 2011”, explica a swissinfo.ch el embajador de Suiza en España y Andorra, Urs Ziswiler.

“Suiza no utilizó la salvaguardia hace dos años con respecto a los 15 países de la UE porque no lo consideró necesario”, agrega.

Urs Schüpbach, director general de la agencia de empleo Manpower Suiza, destaca que “esta decisión permitirá a Suiza reglamentar el contingente de trabajadores que viene de estos ocho países exclusivamente en el periodo comprendido entre el 1 de mayo de 2012 y el año 2014 como máximo”.

El mercado laboral helvético no se verá sensiblemente afectado, explica a swissinfo.ch, entre otras razones porque “el número de trabajadores que provienen de estos países (del este europeo) es bajo comparado con el conjunto de mercado laboral suizo”.

Más españoles, más portugueses en 2011

Las finanzas públicas de España y Portugal están inmersas en estrictos programas de austeridad y las tasas de desempleo de estas economías han escalado niveles históricos: 23% y 14%, respectivamente.

Al cierre de 2011, la Oficina Federal de Estadística registró 1 millón 814.000 extranjeros en Suiza. Los datos, hechos públicos recientemente, ofrecen una fotografía general de la población helvética. Pero no será hasta el año 2013 que la OFE presentará detalles sobre la nacionalidad de los inmigrantes de nueva cuña.

Según datos obtenidos y publicados por el diario ginebrino Le Temps, los cuatro países de los que más trabajadores llegaron a Suiza en 2011 fueron Alemania (12.601), Portugal (11.018), Italia (5.318) y España (2.586).

Con respecto a España, el embajador Ziswiler afirma que “la crisis no ha pasado” y que este país “aún tiene frente así algunos años más de ajuste, donde el desempleo seguirá siendo alto y la competitividad deberá mejorar”. Por lo tanto, los españoles seguirán buscando nuevos derroteros en el extranjero.

Sobre Portugal, la Secretaría de Estado de Economía (Seco) estima en sus Tendencias coyunturales para el 2012 que dada la degradación general de la zona euro, que proseguirá este año, y la rigidez del mercado laboral portugués, la migración continuará.

Efecto positivo

¿Qué impacto tendrá para España y Portugal la decisión de limitar la llegada a Suiza de ciudadanos comunitarios de Europa del Este?

“Facilitará quizás la entrada de trabajadores españoles a Suiza porque aumentarán las oportunidades laborales para ellos. La libre circulación de personas consiste justamente en la existencia de un acuerdo entre dos partes, un contrato de trabajo, y como consecuencia, el derecho de los ciudadanos de la UE a residir legalmente en Suiza”, explica Urs Ziswiler.

“Con una tasa de paro que afecta al 23% de la población económicamente activa, en España hay hoy mucha gente que busca trabajo. En el pasado, Suiza necesitaba mano de obra para la construcción y personal para los hoteles. Pero hoy busca sobre todo gente cualificada”, precisa el diplomático.

“Los españoles, en concreto, cuentan con una gran cualificación. Y hay estupendos ingenieros, informáticos o arquitectos que pueden gozar de oportunidades interesantes de desarrollo, solo se requiere que tengan conocimiento de otras lenguas. Creo que éste es uno de los principales puntos débiles que tienen en el ámbito profesional”, añade.

Por su parte, Urs Schüpbach, director de Manpower Suiza, confirma que en el sector de la construcción también existe una fuerte presencia de trabajadores españoles y portugueses que podría continuar.

El rostro económico de Suiza sigue transformándose y en los meses podría mirar más al sur del Viejo Continente.

Libre circulación

Suiza y la Unión Europea (UE) firmaron el acuerdo de libre circulación de personas el 21 de junio de 1999. 

La libre circulación de personas entró en vigor el 1 de junio del 2002, para la UE de los Quince: Bélgica, Dinamarca, Alemania, Finlandia, Francia, Grecia, Gran Bretaña, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Austria, Suecia, España y Portugal.

Más tarde los beneficios se extendieron a Chipre y Malta, y el 1 de abril de 2006, tras la ampliación al este de la UE, a los 8 nuevos miembros: Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Eslovaquia, Eslovenia, República Checa y Hungría (con ciertos límites, que se eliminaron por completo en mayo del 2011).

El 8 de febrero de 2009, el pueblo suizo aceptó abrir también sus fronteras a los trabajadores de Bulgaria y Rumania a partir de junio de ese año.

No obstante, Suiza conservó el derecho de restringir la inmigración si la llegada de extranjeros durante doce meses superaba en un 10% el promedio de los tres años previos.

En mayo de 2012 Berna decidió introducir durante un año la cláusula salvaguardia para los 8 países del este de la UE.

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nueva ley de extranjería

El 24 de septiembre de 2006, los suizos aprobaron en las urnas la nueva Ley de Extranjería y la revisión de la Ley de Asilo. La población avaló preservar la tradición humanitaria de Suiza y a la vez luchar contra los abusos en materia de asilo.

Entre los principales cambios destacan:

Mientras la libre circulación de ciudadanos de la Unión Europea se aplica desde 2002, la admisión de personas de otros países está sometida a ciertas restricciones.

Se prevé optimizar la situación de los extranjeros cuyo establecimiento en Suiza es legal y de largo plazo. El objetivo era mejorar la integración.

Se contemplan también sanciones más severas en casos de criminalidad y abuso del derecho por parte de extranjeros.

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