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Mirada analítica al bilingüismo

En la Cd. de Biel se observa en las calles el equilibrio entre el alemán y el francés.

(Keystone)

Suiza es oficialmente plurilingüe, pero en las fronteras lingüísticas del país se suceden las fricciones sobre el equilibrio en el uso de los idiomas locales.

Una jornada en la ciudad bilingüe de Biel abordó el tema.

“Para hablar de bilingüismo debemos definir primero si nos referimos al concepto institucional o al individual”, explica Iwar Werlen, Profesor de Lingüística de la Universidad de Berna, en conversación con swissinfo.

Werlen, en el marco de un proyecto de investigación, escudriñó la red social de la ciudad bilingüe de Biel (en alemán) o Bienne (en francés), situada en el cantón de Berna.

“En Biel, la posibilidad de dirigirse en alemán o en francés a las autoridades locales está establecida por ley”, dice Werlen. Con ello se garantiza la institucionalidad del bilingüismo.

Sobre la cualidad bilingüe de cada individuo en Biel; es decir, sobre el verdadero dominio de las dos lenguas por los habitantes de esa ciudad, no es fácil fijar cifras concretas.

El especialista en Lingüística calcula que más de la mitad de los bieneses hablan alemán y francés.

El censo de población se ocupa de definir el mapa lingüístico en Suiza. En el caso de Biel, los resultados del 2000 muestran que de los 48.000 habitantes registrados, cerca de 14.000 se inscribieron como francófonos. O sea, 14% menos que en el censo de 1970.

Pero Werlen asegura que “desde el 2000 ha vuelto a crecer el número de pobladores de la ciudad y con ello el número de habitantes francófonos, más aún que el de los germanoparlantes”.

Consiguientemente, el idioma alemán es más bien el que disminuye y no el francés; una evolución que observan los especialistas a lo largo de la frontera lingüística.

El mito de los ‘colonialistas germanófonos’

“Desde hace 30 años se extiende en la parte francófona de Suiza el mito de que los germanoparlantes desplazan a los francófonos”, comenta el historiador Bernhard Altermatt a swissinfo.

En la jornada dedicada al tema, Altermatt expone su examen de la situación en la ciudad, también bilingüe, de Friburgo.

De los más de 36.000 habitantes registrados en 1990, 8.300 hablaban alemán y 21.200, francés.

“Desde 1900 se ha reducido el número de pobladores germanófonos en Friburgo”, indica Altermatt.

De cualquier forma, el miedo a la germanización ha provocado repercusiones concretas en la política de la ciudad al otro lado del río Saane (en alemán) o Sarine (en francés).

Una constatación que respalda la lingüista Claudine Brohy. Los germanófonos son mayoritarios a escala nacional; sin embargo, en Friburgo son la minoría. Y eso se percibe en la ciudad fundada en 1157 por los duques de Zähringen.

“Naturalmente, este proceso no ocurre siempre de forma consciente”, aclara Brohy. Sin embargo, “Friburgo no impulsa muy activamente el bilingüismo”, critica la especialista.

Por ejemplo, desde hace mucho tiempo se aguarda el ingreso de un representante germanófono al gobierno de la ciudad, mientras que en el parlamento local nueve de cada diez iniciativas son presentadas en francés.

Brohy lamenta también que durante todo el periodo de la escuela obligatoria en el cantón de Friburgo no haya clases bilingües.

Influencia de los ‘secondos’

Los inmigrantes tienen una gran influencia en el desarrollo lingüístico, que pareciera inclinarse más hacia el francés que hacia el alemán.

“Inmigrantes llegados de Portugal, España o Italia inscriben a sus hijos en escuelas francófonas, en tanto que los llegados de Turquía y de la región de los Balcanes prefieren las instituciones germanófonas”, observa Iwar Werlen.

“El grado de integración de la comunidad de los Balcanes es muy alto. Sobre todo en la segunda generación, en la que el alemán se convierte en el idioma principal, aún cuando en casa hablen en su lengua materna”.

Más que sólo alemán

El uso de los dialectos suizo-germanos pareciera dificultar aún más la comunicación plurilingüe.

“Los suizos cuya lengua materna es algún dialecto suizo-germano prefieren hablar el francés en vez del llamado ‘alemán alto’ o ‘alemán puro’; y los francófonos utilizan el argumento de que no entienden el dialecto”, constata Brohy.

Y este fenómeno tiene repercusiones en la vida en común de los dos idiomas tanto en Friburgo como en Biel: “En los sitios públicos en Friburgo, las personas prefieren comunicarse en francés”, observa Werlen. “En Biel, les da lo mismo”.

swissinfo, Anne Rubin y Philippe Kropf
(Traducido por Patricia Islas)

Datos clave

Biel en el año 2000:
26.957 habitantes
13.695 hablan francés
26.957 hablan alemán
2.925 hablan italiano

Friburgo en el año 1990:
36.355 habitantes
21.240 hablan francés
8.288 hablan alemán
1.799 hablan italiano

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Contexto

El segundo coloquio ‘Ciudades bilingües’ se realizó en Biel.

Fue organizado por el Foro del Bilingüismo.

Biel es una ciudad bilingüe con una mayoría germanófona.

En Friburgo, también bilingüe, la mayoría de la gente habla francés.

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