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Misión cumplida para las abuelas del Atlántico

María Eliana Christen y Madeleine Dupont, recibidas en Ginebra como heroínas. (Foto: Maria Flores). swissinfo.ch

Las abuelas pilotos Madeleine Dupont y María Eliana Christen aterrizaron en el aeropuerto de Ginebra este domingo concluyendo la hazaña de unir Santiago de Chile y Ginebra, Suiza, en un avión monomotor.

Este contenido fue publicado el 04 abril 2004 - 20:13

Las dos mujeres desafiaron el Atlántico para conmemorar tres fechas importantes.

Resaltar los cien años de la aviación mundial, el Día Internacional de la Mujer y ''por la paz del mundo'', fueron el motor impulsor de la hazaña, declaró Maria Eliana Christen, de 64 años, feliz de haber aterrizado sana y salva.

Maria Eliana es chilena-suiza, originaria del cantón de Niederwald, casada, con cuatro hijos y seis nietos. Madeleine Dupont, 60 años, es alemana, domiciliada en Chile desde hace 25 años y “chilena de corazón”, como dijo a swissinfo tras su llegada a Ginebra, donde fueron recibidas por las autoridades del aeropuerto, cuerpo diplomático, y una delegación de la Asociación de chilenos residentes.

La travesía del atlántico siguió la ruta de los primeros aviones aeropostales entre Europa y Suramérica y fue realizada a bordo de un frágil monomotor ''Juliet'', como fue bautizado el Beechcraft Bonanza de Madeleine Dupont.

Una verdadera hazaña

“La hazaña de estas dos pilotos es única en los anales de la aviación” indicó Philippe Roy, portavoz del aeropuerto de Ginebra, pues hasta ahora ninguna mujer había repetido el trayecto de los aviones aeropostales.

A su llegada a la Ciudad de Calvino las “abuelas” fueron recibidas por un arco del triunfo de agua lanzada por los bomberos ginebrinos y por un “esquinazo de cueca” (baile nacional) ofrecido por la Asociación de chilenos residentes, que preside Germán García.

El trayecto demoró casi un mes. Salieron de Santiago el 9 de marzo y tras realizar escalas en Puerto Alegre, Carabelas y Natal, en Brasil, atravesaron el Atlántico, reabastecieron su nave con combustible en Isla Sal (Cabo Verde), y continuaron hasta la isla de Gran Canaria.

En esta etapa, el vuelo fue interrumpido por el mal tiempo. Enseguida continuaron hasta Chascáis, en Portugal y de ahí a Madrid, para, finalmente -después de 25 días, 30.188 kilómetros y 111 horas de vuelo- llegar a su destino: Suiza.

Homenaje al abuelo suizo

A su llegada, María Eliana Christen señaló muy emocionada que se trató de “un desafío personal y de un homenaje a su abuelo, un oficial piloto de la aviación helvética que emigró a Chile a comienzos del siglo pasado". María Eliana, es en efecto, doble nacional, suiza por parte paterna y “orgullosamente chilena por el lado de mi madre”, dijo.

En el aeropuerto ginebrino fue recibida por sus nietos y su hijo, familia que reside en el cantón del Valais.

Madeleine Dupont precisó que los momentos más difíciles de la travesía fueron el paso por la Cordillera de los Andes y la ruta por Brasil, donde enfrentaron fuertes vientos que estuvieron a punto de hacer naufragar la navegación aérea. La piloto era esperada en el aeropuerto por su marido, que exhaló un respiro de felicidad y alegría cuando el pequeño monomotor tocaba la loza de su destino final.

La comunidad de chilenos residentes, autoridades locales, y la embajadora de Chile en Suiza, Cecilia Mackena, recibieron con gritos de júbilo y aplausos a las protagonistas de esta hazaña aérea.

Las abuelas pilotos permanecerán una semana en Suiza, donde residen algunos familiares y luego realizarán el viaje de retorno, pero esta vez a través del Atlántico norte, pasando por Estados Unidos.

Las osadas mujeres esperan que esta hazaña les ayude a conseguir nuevos padrinos que les permitan financiar los gastos de la travesía. “Prácticamente casi no tuvimos auspiciadores y hemos financiado todo los gastos con nuestros propios bolsillos”, precisó María Eliana Christen.

swissinfo, Alberto Dufey

Datos clave

Las dos pilotos chilenas realizaron 111 horas de vuelo "por la paz en el mundo".

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Contexto

El trayecto demoró casi un mes. Salieron de Santiago el 9 de marzo y tras realizar escalas en Puerto Alegre, Carabelas y Natal, en Brasil, atravesaron el Atlántico, reabastecieron combustible en Isla Sal (Cabo Verde), y continuaron hasta la isla de Gran Canaria.

En esta etapa, el vuelo fue interrumpido por el mal tiempo. Enseguida continuaron hasta Chascáis, en Portugal y de ahí a Madrid, para finalmente, después de 25 días, 30,188 kilómetros y 111 horas de vuelo llegaron a su destino fijado: Suiza.

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