LA HABANA (Reuters) - El líder de la Iglesia Católica en Cuba, el cardenal Jaime Ortega, murió el viernes en La Habana a los 82 años a causa de un cáncer en el hígado.

Ortega fue el mediador en los acercamientos entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos encabezados por Raúl Castro y el expresidente demócrata Barack Obama, que llevaron al restablecimiento formal de las relaciones en julio de 2015 tras décadas de hostilidad.

Una serie misas formarán parte de su funeral este fin de semana, dijo a Reuters por teléfono Jenny Martínez, del Centro Cultural Félix Varela, adjunto a la iglesia católica.

El cardenal será enterrado a las 15.00 horas del domingo.

"Acaba de fallecer a las 6:16 de la mañana de hoy el Cardenal", dijo temprano en la mañana por teléfono a Reuters su secretario personal, Nelson Crespo, quien lo asistió permanentemente durante su enfermedad.

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ofreció sus condolencias tras conocer del fallecimiento del cardenal al escribir en su tuit: "Es innegable su aporte al fortalecimiento de las relaciones entre la Iglesia Católica Romana y el Estado cubano".

El exarzobispo de La Habana se convirtió en una pieza clave en el acercamiento entre Washington y La Habana, luego de transmitir desde el 2014 mensajes secretos entre el Papa Francisco, Castro y Obama.

Cuando Raúl Castro se convirtió oficialmente en presidente en 2010, Ortega respaldó una serie de reformas domésticas en un intento de abrir el país y afianzar sus relaciones con las naciones occidentales.

Mientras, la Iglesia Católica estaba dando los últimos pasos para colocar su cadáver en la catedral de La Habana, que fue su sede. Ortega recibió en La Habana a tres papas: Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco. También había negociado la excarcelación de decenas de presos políticos entre 2010 y 2011.

El arzobispo de La Habana, monseñor Juan de la Caridad García, destacó la obra de Ortega en la diócesis de Matanzas y como obispo en la diócesis de Pinar del Río, así como en la arquidiócesis de la capital cubana.

Autoridades de la iglesia dijeron que el trabajo de Ortega era defender los principios básicos como la libertad religiosa y el bienestar de los cubanos, no promover una agenda política partidista.

"Al pensar hoy con cariño y gratitud en el Cardenal Jaime nos anima saber que él permanecerá entre nosotros acompañándonos con el recuerdo de su amable sonrisa, su inteligencia clarividente y el testimonio de un sacerdocio entrenado y en ocasiones sufrido", dijo García.

(Reporte de Nelson Acosta; editado por Gabriela Donoso y Carlos Serrano)

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