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Clandestinidad en femenino "Tomé el riesgo, por una vida digna para mis hijos"

Limpian casas. Cuidan ancianos. Cocinan y atienden a nuestros hijos. Su trabajo no es reconocido y se ven obligadas a permanecer en la sombra, aun cuando no falta quien amenace con denunciarlas o acusarlas de robo para no pagarles por sus servicios. Es la vida de una trabajadora doméstica sin estatus legal en Suiza. Testimonio.

Nelly Valencia llegó a Suiza en 1999, año en el que Ecuador, sumido en crisis, vio partir a 120.000 de sus habitantes. Decidió en 2001 traer a sus tres hijos, de 12, 7 y 2 años, cuando supo que eran maltratados por los familiares que los cuidaban en Quito.

Descubierta por la policía, Nelly presentó en 2003 su solicitud de regularización. Las autoridades del cantón de Vaud consideraron que su expediente reunía los requisitos necesarios y lo transmitieron a las instancias federales, encargadas de tomar la decisión definitiva. Pero le llegó la orden de abandonar el país.

Nelly no bajó los brazos. Con la asesoría del Centro Social Protestante (CSP) de Vaud, interpuso recurso contra la negativa federal. En 2010, luego de que el Tribunal Administrativo Federal (TAF) invitara a la Oficina Federal de Migración (OFM) a reexaminar el caso, la familia Valencia recibió su permiso humanitario de estancia que se concede solo en “casos individuales de extrema gravedad”.

Se estima que unas 40.000 personas –90% mujeres– se ocupan de las tareas domésticas en los hogares helvéticos, sin derecho a residir y trabajar en Suiza. (Patricia Islas y Thomas Kern, swissinfo.ch)