Navegación

Enlaces para saltar navegación

Principales funcionalidades

Crisis de refugiados Idomeni, entre desesperanza y solidaridad

Evacuado en solamente tres días, el campo de refugiados de Idomeni se convirtió en uno de los símbolos de la crisis migratoria europea, pero también de la solidaridad creciente dentro de la sociedad civil. Miles de personas,  especialmente jóvenes, acudieron a la frontera entre Grecia y Macedonia para prestar ayuda. Entre ellos, un grupo de muchachos del Tesino que acompañaron a los refugiados en los días previos al desalojo.

“Las condiciones de vida en el campamento de Idomeni eran atroces: los refugiados dormían en vagones o tiendas de campaña colocadas sobre los rieles o en el césped adyacente. Bastaba un simple aguacero para que todo se inundara”, dice Ricardo Torres. El cineasta y fotógrafo, junto con un grupo de seis tesineses, viajó a Grecia antes y después de la evacuación. ¿Su objetivo? Proporcionar asistencia y documentar esa tragedia humanitaria.

Dirigido por Lisa Bosia, una parlamentaria activa en la ayuda a los refugiados, el grupo reunió 20 000 francos en dos semanas. El dinero fue utilizado para comprar madera, carbón, agua, ropa, medicamentos y apoyar a las pequeñas organizaciones no gubernamentales (ONG).

La expulsión había sido anunciada desde hacía algún tiempo, pero los refugiados - cerca de 8 000 en total - esperaron infructuosamente hasta lo último una reapertura de la frontera con la esperanza de continuar su viaje hacia el norte. Durante la evacuación, la policía griega transfirió a cerca de 4 000 inmigrantes a campos del gobierno. Se estima que el resto huyeron o se escondieron cerca de la frontera en espera de que las cosas se calmen.

Las imágenes, captadas por Ricardo Torres, muestran la vida cotidiana de los refugiados de Idomeni y de otros dos campos cercanos a la frontera con Macedonia: Eko, hogar de 2 500 refugiados, y Hara (1 500).

(Imágenes: Ricardo Torres, texto: Stefania Summermatter)