Mundial de Fútbol 2006: Dempsey habría sido víctima de presiones

Charlie Dempsey trata de explicar lo que parece inexplicable. Keystone

Charlie Dempsey, denunció, en Auckland, presiones de "intereses europeos influyentes" durante la designación del país que se encargará de organizar el Campeonato Mundial de Fútbol 2006. La abstención del neozelandés facilitó la elección de Alemania.

Este contenido fue publicado el 10 julio 2000 - 11:08

Charlie Dempsey, de 78 años de edad, ha renunciado a su cargo de presidente de la Confederación de Fútbol de Oceanía tras su controvertida actitud que impidió a Sudáfrica la posibilidad de organizar, por primera vez, la ceremonia universal del balompié universal.

12 votos para Alemania, 11 para Sudáfrica y una abstención (la de Dempsey) fue el resultado final emitido por los 24 miembros del Comité Ejecutivo de la FIFA, el pasado 6 de julio en la ciudad suiza de Zúrich.

Si se daba un empate, el presidente de la FIFA, el suizo Sepp Blatter, hubiese tenido que dirimir el asunto. Es lógico pensar hacia donde hubiese inclinado el fiel de la balanza, ya que uno de los postulados de su gestión es llevar el fútbol "grande" a Africa.

El dedo acusador fue casi inmediatamente dirigido a Dempsey. El propio gobierno neozelandés criticó ácidamente su actitud. El viejo dirigente de Oceanía se defiende insistiendo en que "intereses europeos influyentes" le presionaron para hacer lo que hizo.

Numerosas llamadas telefónicas le habrían sometido a una "presión intolerable".
Como fuere, Dempsey no logra convencer con sus argumentos, ya que vino a la sede de la FIFA con el mandato expreso de votar en favor de la candidatura de Sudáfrica.

Volveremos sobre el tema.

swissinfo y agencias





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