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Financiación para el desarrollo "No hay que prejuzgar a China por el nuevo BAII"

El director gerente del Banco Mundial, Bertrand Badré, visita un grupo de trabajadoras autónomas en la India.

(AFP)

El director gerente del Banco Mundial aplaude la inminente creación del Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (BAII).  Pese a las objeciones de Estados Unidos, Bertrand Badré avala esta entidad destinada a financiar el desarrollo.

SuizaEnlace externo es uno de los 56 países que ha expresado su interés por sumarse a China como miembro fundador del Banco Asiático de Inversiones en InfraestructuraEnlace externo (BAII). La entidad apodada ‘Banco Mundial Chino’ se establecerá formalmente a finales de 2015, cuando se haya precisado su reglamento operativo.

Estados Unidos y Japón son reacios a la creación de este banco de fomento cuya sede estará en Pekín, pues dudan de la capacidad de China para ejercer un gobierno corporativo adecuado. Pero el enfrentamiento con la superpotencia de Occidente se interpreta más bien como una lucha por determinar qué país tendrá más peso e influencia política en Asia.

swissinfo.ch entrevistó a Bertrand Badré en el marco del 45º Simposio de San GallEnlace externo, foro organizado por estudiantes de esta universidad para promover el debate de temas de interés global entre líderes internacionales. El director gerente del Banco Mundial estima que el BAII tiene mucho que ofrecer y exhorta a Estados Unidos a tomar parte de un debate constructivo.

swissinfo.ch: ¿El Banco Mundial da la bienvenida al nuevo BAII?

Betrand Badré: El Banco Mundial apoya el BAII por diversas razones. Debemos ser coherentes con nuestro discurso. Decimos que hay enormes necesidades, que queremos erradicar la pobreza y que se requieren más de 2 billones de dólares anuales para financiar proyectos de infraestructura. Y nosotros solos, ni siquiera con el apoyo de todos nuestros socios, somos capaces de atender dichas necesidades, así que todo fondo complementario es bienvenido. Necesitamos estimular proyectos, y cuanta más gente se ocupe de ello, mucho mejor. Creo que hay lugar para todos.

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swissinfo.ch: ¿Hay una colaboración entre el Banco Mundial y el BAII?

B.B.: Aún no existe ningún contrato oficial, pero estamos trabajando juntos. China, como lo hizo Estados Unidos en 1945, intenta poner en marcha un sistema en el que tendría el rol dominante y es necesario compartir.

Esto es, el BAII tiene 58 miembros  potenciales. Pero, ¿cómo organizar todo esto? Es un asunto práctico. En el Banco Mundial podemos ayudarles, porque tenemos 70 años de experiencia en este trabajo.

swissinfo.ch: ¿La diputa entre la dupla Estados Unidos/Japón y China resulta un incómodo tropiezo político?

B.B.: No soy portavoz de Japón ni de Estados Unidos. No creo que debamos prejuzgar lo que la gente va a hacer. Trabajar juntos es la mejor manera de encontrar convergencias. Si ignoramos a China, este país actuará solo y no tendremos el más mínimo control. Creo que es mucho mejor trabajar conjuntamente.

Estamos frente a un momento crítico para Estados Unidos y este debe comprometerse y tomar parte de los debates.

swissinfo.ch: ¿Es verdad que muchos otros países (un total de 56, incluyendo a Suiza) están dispuestos a convertirse en miembros fundadores del BAII y apoyar con ello a China?

B.B.: Gran Bretaña, Australia y Francia han expresado su intención de unirse para asegurarse de que todo funcione correctamente. Son accionistas que querrán que el trabajo guarde congruencia con el que realizan en otras instituciones (como el Banco Mundial). Se está gestando un multilateralismo de una magnitud que China no tenía contemplada originalmente. Y cuando se aplican políticas multilaterales, los países participantes tendrán un voto y expresarán sus puntos de vista.

swissinfo.ch: ¿No existe el riesgo de que con el BAII y el Banco Mundial se dupliquen funciones?

B.B.: Es una sana competencia para nosotros. El solo hecho de que exista esta nueva forma de medirnos nos incentiva a hacer aún más y resulta positiva para la reforma que tenemos en marcha.

Pero el BAII tardará tiempo en alcanzar el mismo nivel de financiación que registra hoy el Banco Mundial. Y no es solo una cuestión de dinero, sino también de experiencia, de la capacidad de lograr acuerdos, de generar y supervisar proyectos, de garantizar que funcionen. El BAII tendrá que invertir años hasta alcanzar este nivel, así que nosotros también tendremos tiempo para realizar ajustes.

swissinfo.ch: El BAII tiene previsto centrarse en proyectos de infraestructura. ¿Ha elegido el enfoque adecuado?

B.B.: Atender el tema de la infraestructura y poner en marcha acciones en este ámbito es absolutamente necesario para erradicar la pobreza. Si no se avanza en materia de infraestructura, no se logrará este objetivo. Y se requiere infraestructura de tres tipos: social (esencialmente educación), física (transporte, energía, telecomunicaciones, etc.) y financiera.

swissinfo.ch: ¿Es cierto que China decidió fundar el BAII por el sentimiento de frustración que sentía debido al poco peso que tiene su voz en el Banco Mundial?

B.B.: Las economías emergentes concentran el 48% de los votos del Banco Mundial (tras la reforma realizada en 2010). No hay desequilibrio. Pero los derechos de voto no solo se basan en el tamaño de las economías o en su Producto Interno Bruto (PIB), sino en una fórmula más compleja.

El Banco Mundial es una entidad de desarrollo que trabaja a partir de subvenciones. Y la realidad es que actualmente la mayor parte de esas subvenciones proviene de Europa (Suiza es uno de los principales donantes en este continente), así como de Estados Unidos, Japón y Australia. Las aportaciones de China y otros países son menores.

Hay cierta frustración en los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), porque el Congreso de Estados Unidos ha paralizado la reforma del sistema de votación del Fondo Monetario Internacional (FMI). Se trata de una situación que genera una gran irritación y que exacerba las tensiones.

Pero también hay otros elementos importantes (que dan sustento a la fundación del BAII): la necesidad real que hay en Asia de desarrollar la infraestructura y la importancia que China tiene en esta región. Y un proyecto de este tipo no se materializa solo para probar que las instituciones de Breton Woods están mal. El trasfondo es mucho mayor.

El BAII se lanzó oficialmente en octubre de 2014 en Pekín.  Un total de 21 países asiáticos –entre ellos China, su principal donante y promotor, India, Tailandia, Malasia y Singapur– firmaron un memorando de entendimiento que formalizaba el proyecto.

China se comprometió a aportar 50 000 millones de dólares al fondo principal del BAII y posteriormente aumentó su compromiso a 100 000 millones.

La entidad se ha fijado como objetivo financiar proyectos de infraestructura en Asia que comprenden temas como energía, comunicaciones, agua y saneamiento.

El 20 de marzo de 2015, Suiza anunció su interés por convertirse en uno los 57 miembros fundadores. El Gobierno tomará una decisión definitiva tan pronto se aprueben, a finales de este año, los artículos que regirán el funcionamiento del banco.lanzó oficialmente en octubre de 2014 en Pekín.  Un total de 21 países asiáticos –entre ellos China, su principal donante y promotor, India, Tailandia, Malasia y Singapur– firmaron un memorando de entendimiento que formalizaba el proyecto.

China se comprometió a aportar 50 000 millones de dólares al fondo principal del BAII y posteriormente aumentó su compromiso a 100 000 millones.

La entidad se ha fijado como objetivo financiar proyectos de infraestructura en Asia que comprenden temas como energía, comunicaciones, agua y saneamiento.

El 20 de marzo de 2015, Suiza anunció su interés por convertirse en uno los 57 miembros fundadores. El Gobierno tomará una decisión definitiva tan pronto se aprueben, a finales de este año, los artículos que regirán el funcionamiento del banco.

Banco Mundial

El Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (conocido como el Banco Mundial) fue fundado en 1944, junto con el Fondo Monetario Internacional (FMI), en la conferencia de Bretton Woods.

El propósito inicial de ambas instituciones era estimular la reconstrucción de los países que quedaron devastados tras la Segunda Guerra Mundial.

Con el paso del tiempo, el enfoque del Banco Mundial se ajustó y actualmente tiene dos metas fundamentales: contribuir a eliminar la pobreza extrema (personas que ganan menos de 1,25 dólares diarios) y lograr que este indicador incluya a solo el 3% de la población mundial para el año 2030; ayudar a mejorar los ingresos del 40% de los menos favorecidos en cada país.

El año pasado destinó más de 40 000 millones de dólares proyectos en todo el mundo que buscan el cumplimiento de dichas metas.

El Banco Mundial, con sede en Washington, tiene 10 000 empleados en 120 países. Estados Unidos es el país que goza de mayor peso en las votaciones y el único que tiene el poder de vetar cambios propuestos por la institución. Suiza se adhirió al Banco Mundial en 1992.

Fin del recuadro


Traducción del inglés: Andrea Ornelas, swissinfo.ch

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