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Novartis encara a la justicia por discriminación a mujeres

Novaris, a juicio por discriminación de género. Keystone

El grupo farmacéutico de Basilea enfrenta la demanda colectiva de 5.600 empleadas en los Estados Unidos que afirman haber sido relegadas, en términos de salarios y oportunidades por cuestiones de género.

Este contenido fue publicado el 09 abril 2010 - 15:12

La demanda por discriminación sexual se presentó en Nueva York. Consultada por swissinfo.ch, Novartis se limitó a indicar que no coincide con la percepción de las demandantes y afirmó que presentará todos sus argumentos ante la justicia.

Novartis, el gigante farmacéutico suizo hace sólo unas semanas celebraba por todo lo alto que sus utilidades del cuarto trimestre del 2009 habían crecido un histórico 54% gracias a las ventas de la vacuna para prevenir la gripe AH1N1, esta semana (08.04), se enfrenta a una de las demandas colectivas más importantes en la historia de Estados Unidos por discriminación laboral al sexo femenino.

El proceso es encabezado por 17 mujeres, todas ellas ex empleadas del grupo de Basilea, que representan a su vez a 5.600 colegas suyas que se quejan de que a partir del 2002 fueron víctimas de una campaña de discriminación –en materia de remuneraciones y ascensos-, especialmente cuando decidían embarazarse.

El despacho jurídico a cargo de la defensa de las demandantes lleva por nombre Sanford Wittels & Heisler. Y desde Nueva York, los abogados del caso son David Sanford, Steven Wittels y Catherine Kimpel, afirman que la discriminación ejercida por Novartis en términos de salario, promociones y condiciones laborales para las mujeres, viola el Título VII del Código de Derechos Civiles vigente en EEUU desde 1964.

Consultado sobre el caso, David Sanford afirmó que “las mujeres demandantes han tenido que pagar el precio de ser parte de una cultura corporativa que consiente un trato hostil hacia las mujeres”.

Y agregó que confía plenamente en que librar positivamente será sinónimo de dar pasos firmes rumbo a la eliminación de comportamientos corporativos ilegales.

Por su parte, Catherine Kimpel, otra de las abogadas implicadas con este dossier, asegura que otro de los retos ligados a este caso es que Novartis cambie de forma definitiva el modo en el que trata a sus empleadas.

Si logramos este objetivo, no sólo las mujeres de Novartis se verán beneficiadas. Ésta también será una victoria para todas las mujeres estadounidenses que trabajan y que merecen una equidad laboral, manifestó.

Consultada al respecto por swissinfo.ch, Novartis declinó hacer comentarios.
Simplemente detalló que el grupo no coincide con la percepción de las demandantes y afirmó que en su momento presentará todos sus argumentos ante la justicia.

Invertir en las mujeres

Suiza es un país más conservador que Estados Unidos en materia de derechos laborales para las mujeres.

En Suiza, prácticamente 8 de cada 10 mujeres trabaja jornadas parciales debido a la falta de políticas empresariales que permitan conciliar familia y trabajo, a pesar de que crearlas aumenta la rentabilidad de las compañías.

De hecho, en 2009, el 79% de las trabajadoras se mantiene activa en la vida laboral del país a través de jornadas parciales.

De lo contrario les resultaría imposible conciliar la vida profesional con la familiar, según revelan cifras de la Oficina Federal de Estadística (OFS) sobre equidad de género.

Y del 21% restante que trabaja a tiempo completo –que en 8 de cada 10 casos se trata de mujeres solteras-, el 64% cobra un sueldo neto mensual inferior al de sus homólogos varones, según datos del Atlas de la Igualdad publicado por la socióloga e investigadora de la Universidad de Zúrich, Elisabeth Bühler con datos al 2007, los más recientes disponibles a partir de los censos de población realizados en Suiza.
Según las conclusiones de Bühler, entre los empleados de alto nivel de calificación, un hombre percibe 7.604 francos suizos mensuales, mientras una mujer devenga 6.063 francos.

Para un nivel intermedio de calificación, los varones suizos cobran 5.556 francos suizos mensuales, de cara a las mujeres que ganan 4.784 francos suizos.
Cuando se trata de empleos que requieren formación mínima, ellos ganan 5.831 francos al mes, mientras ellas cobran 4.625 francos.

Así, sin importar el nivel de formación de los empleados, los salarios de las mujeres son siempre entre 17 y 20% inferiores que los de sus colegas del sexo masculino.

Familia y rentabilidad

A la luz de realidad que refleja la estadística, Suiza no se ha convencido de que facilitar a los empleados –y en especial a las mujeres- un sano equilibrio entre vida y trabajo es también una decisión de negocios que, de hecho, podría reportarles un repunte en la rentabilidad del 8% anual, según conclusiones del grupo de investigación basiliense Prognos.

El citado grupo de investigación elaboró, a petición del Departamento Federal de Economía (DFE) y de empresas como Migros, Grupo Raiffeisen, La Poste, Nestlé y la propia Novartis, una radiografía de cómo impactaría en Suiza una política empresarial más flexible en materia de conciliación de vida y trabajo.

A partir de datos al 2009, Prognos concluyó que “más allá de toda consideración social, ética o moral, el impacto económico de medidas que permitan a los empleados conciliar trabajo y familia conduce hacia la rentabilidad, y es un elemento que debe ser considerado por los expertos en recursos humanos de cada empresa”.

Las alternativas a explorar son múltiples, dijo, por ejemplo horarios de trabajo flexibles, permisos de ausencia a los padres y madres más allá de lo marcado or la ley, y ayudas para el pago de guarderías.

En Alemania, cita Prognos, un esquema de este tipo se ha traducido en un retorno sobre las inversiones del 25%. Un dato muy atractivo para las compañías.
En el caso suizo, los expertos trabajaron a partir de una empresa teórica con 1.500 empleados, donde 43% de la plantilla es femenina.
Un dispositivo para conciliar vida y trabajo implicaría un desembolso de 247.000 francos y como retorno, los beneficios sumarían 266.923 francos, lo que equivale al rendimiento de 8% citado.
Una propuesta que seduce a las empresas en la teoría, pero aún no en la práctica.

Andrea Ornelas, swissinfo.ch

Datos clave

Las primeras demandas por discriminación laboral contra Novartis en EEUU se presentaron en 2004, pero fue hasta 2007 cuando un juez federal del estado de NY le acordó el estatus de demanda colectiva. Y es hasta 2010 que el caso será desahogado.

Al juicio asistirán a declarar al menos 14 mujeres que trabajaron en Novartis, y el expediente será examinado por 10 jueces.

Los primeros testimonios comenzarán a presentarse el lunes (12.04) ante la jueza Colleen McMahon y el fallo se dará a conocer antes del 1 de julio próximo.

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CONTEXTO

En Suiza, la protección contra la discriminación laboral se sustenta en al Artículo 8 de la Constitución Federal, que contempla el principio general de igualdad; y por Artículo 328 del Código de Obligaciones que deben respetar los patrones de las empresas.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) designó al 2009 como el año internacional de la igualdad laboral entre hombres y mujeres, y lanzó una iniciativa mundial para sensibilizar al público sobre la importancia de eliminar la brecha que divide los salarios femeninos de los masculinos, y las oportunidades de ascenso, especialmente para mujeres con hijos.

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MATERNIDAD, MALA IDEA

De acuerdo con el despacho de abogados neoyorquino Sanford Wittels & Heisler, algunos de los incidentes de discriminación laboral femenina por los que será juzgada Novartis incluyen:

Negar a algunas empleadas el derecho a un incremento salarial por no haber estado en su zona de ventas durante su baja por maternidad.
Evitar la formación ejecutiva de empleadas a punto del ascenso por haber confirmado que estaban embarazadas.

Jefes de la compañía que evitaban contratar mujeres bajo el argumento de: “Primero se enamoran, luego se casan y después vienen los hijos y los tiempos parciales”.

Entrenadores de personal que sugirieron a sus empleadas no embarazarse durante los ciclos de formación.

E incluso, la sugerencia de un jefe a una de sus subordinadas de abortar si quería continuar avanzando en su carrera profesional.

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