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Nueva cultura política para el mundo árabe

Las manifestaciones en las calles de la capital egipcia.

Las manifestaciones en las calles de la capital egipcia.

(Keystone)

Con las redes sociales como Facebook, una nueva cultura militante emerge en el mundo árabe, opina el investigador suizo Patrick Haenni.

Un desafío para los gobiernos y los viejos partidos de oposición, incluidos los islamistas.






Perfectamente consciente del poder subversivo y movilizador de las redes sociales, Egipto decidió cortar pura y llanamente el acceso a internet. Esta medida excepcional (inaugurada en su momento por la junta birmana) busca suprimir el movimiento de protesta, pero los egipcios de cualquier forma han salido a las calles de las grandes ciudades del país.

Patrick Haenni trabaja actualmente en Túnez en el marco de la labor del Grupo Internacional de Crisis, y desde hace muchos años se concentra en los movimientos islamistas y en temas de la blogósfera por cuenta del Instituto ‘Religioscope’ de Friburgo, lo que lo lleva a hacer sus investigaciones in situ, en particular, en Egipto donde se encontraba hace dos meses.

swissinfo.ch: ¿Cuál es la génesis del papel político desempeñado por internet y las redes sociales en Egipto?

Patrick Haenni: Aparecidos a finales de 2004, los blogs de simpatizantes del movimiento ‘Hermanos musulmanes’ abrieron una brecha en el seno de esta organización poco transparente. Estos blogs iniciaron una dinámica de apertura y una nueva cultura militante caracterizada por los valores que arrastra la red.

Con el paso del blog a Facebook y su potente función interactiva, estos jóvenes simpatizantes de los ‘Hermanos musulmanes’ entraron en contacto con jóvenes que practicaban otras formas de militancia o ninguna de estas.

La utilización de Facebook permitió también la apertura sobre el resto del mundo. Y esto, de mucho mejor forma que los blogs.

swissinfo.ch: ¿Cuáles son las características de estas nuevas formas de militancia?

P.H.: Estas últimas semanas bien se ha visto que los “facebookers” se han impuesto sobre la escena de la militancia, gracias también a las cadenas árabes vía satélite que retransmiten sus testimonios y sus imágenes.

En Túnez, donde me encuentro actualmente, uno de ellos se convirtió en Secretario de Estado. Las paredes de Túnez están cubiertas con inscripciones que le agradecen su papel, así como a los raperos que abastecen también esta nueva cultura militante.

Entre las primeras detenciones a raíz del levantamiento en Túnez figuran las de los “facebookers” y las de los raperos, como “EL General”.

Estos nuevos militantes no creen en grandes ideologías. No se interesan por soluciones globales hechas: ni “la gran noche”, ni el Estado islámico. Es una cultura política centrada en su discurso en los derechos humanos y en una lógica de red en su funcionamiento. En términos de valor, se sitúa a la vez en el individualismo y en la cultura de masa.

Ellos no luchan por un modelo de sociedad o un programa político preciso, sino por un marco claro de la regulación política y la vida en conjunto. Razones para las cuales, pueden aunar toda clase de sensibilidades.

swissinfo.ch: ¿Cuál es el impacto de esta nueva forma de militancia en la Túnez post Ben Ali?

 

P.H.: Facebook fue el vector de un momento de la movilización contra el régimen. Tuvo un efecto amplificador difundiendo las imágenes de la represión y permitiendo la reunión de distintos grupos, acelerando su politización.

Resultado: se tiene ahora en Túnez una especie de herencia revolucionaria autónoma que se hizo fuera del campo político tradicional. De tal modo que los tunecinos están convencidos de haber hecho ellos mismos la revolución y nadie tiene el derecho de apropiársela.

swissinfo.ch: ¿Es diferente en Egipto?

 

P.H.: El éxito del movimiento en Túnez se debe en mucho a la naturaleza extremadamente autoritaria del régimen Ben Ali.

No hay certeza de que las fuerzas del orden en Egipto estén dispuestas a actuar del mismo modo para dispersar a la muchedumbre. Tienen cierto conocimiento para la gestión de las manifestaciones.

Es decir, el ingreso en lisa de los ‘Hermanos musulmanes’ cambia considerablemente la situación. Entramos en una lógica del todo por el todo, de retirada o de doblar la apuesta, y esto puede ser terrible.

swissinfo.ch: ¿Este fenómeno emergente en Egipto y en Túnez concierne también al conjunto de los países árabes?

 

P.H.: Las antiguas ecuaciones políticas entre los regímenes autoritarios y las oposiciones no necesariamente menos autoritarias en su funcionamiento y su visión social están siendo doblemente esquivadas por una cultura que yo calificaría de liberal.

Con esta cultura joven globalizada que se construye frente a nuestros ojos, ya no estamos en el discurso ideológico, incluido el islamista. Se trata de una plataforma política a minima centrada en los derechos humanos, el pluralismo y la democracia.

Ella impone también un tema que era el ángulo muerto de la política en esta región del mundo: la cuestión social borrada por las élites en el poder y las oposiciones religiosas incapaces de producir un discurso claro sobre este punto. Los ‘Hermanos musulmanes’ y muchos nacionalistas estaban en el unanimismo de la comunidad musulmana (Oumma) inclinada totalmente hacia la  reconquista de la identidad, ya sea contra el Occidente, según algunos, o por la nación, según los otros.

Delegación suiza en Túnez

Parlamentarios de izquierda, entre ellos, Josef Zisyadis del Partido Popular (POP) y Antonio Hodgers (de los Verdes), y defensores de derechos humanos realizaron un viaje de tres días a Túnez el pasado fin de semana.

De vuelta a Suiza este lunes (31 de enero) indicaron el deseo de crear un grupo parlamentario Suiza-Túnez.

La propuesta será expresada en la próxima sesión de la Asamblea Federal.

Fin del recuadro


Traducción: Patricia Islas, swissinfo.ch


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