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Nueva ley Primer veto a una misión mercenaria en el extranjero



Miembros de una empresa de seguridad en misión en Bagdad, en 2007, en la que participa la contratadora estadounidense Blackwater. 

Miembros de una empresa de seguridad en misión en Bagdad, en 2007, en la que participa la contratadora estadounidense Blackwater. 

(AFP)

Berna impidió por primera vez en su historia la participación de una empresa de seguridad privada helvética formar soldados en un Estado extranjero. 

La compañía en cuestión formaba soldados de otro país y "sostenía logísticamente" a las fuerzas armadas de ese Estado. Hace algunas semanas, el Ministerio de Asuntos ExterioresEnlace externo se pronunció en contra de que esa sociedad continuara esa tarea, en el marco de las nuevas disposiciones legales sobre la participación de empresas de seguridad suizas en el extranjero. 

Fulvio Massard, del Ministerio, confirmó esta información a la radio suiza SRF: "De cinco procedimientos de evaluación presentados hasta ahora, uno dio lugar a la interdicción, ya que se trata de una actividad en el ámbito del apoyo y formación de fuerzas militares y de seguridad", sin indicar ni el nombre de la empresa ni del país que solicitó sus servicios. 

También se desconocen las razones específicas del veto a este operativo en concreto.

20 empresas concernidas

Solo se puede añadir que, en términos generales, el Ministerio de Exteriores puede pronunciar una prohibicón tal cuando los derechos humanos y la neutralidad suiza se ven amenazados. La ley respectiva está en vigor desde hace un año. 

En total, unas 20 firmas han presentado sus expedientes para aprobación al ministerio de unas 200 participaciones en el extranjero. Se trata, la mayoría, de vigilancia y adiestramiento para proteger personas y objetos en zonas de conflicto o actividades de espionaje o contraespionaje. 

Sobre las nuevas reglas

Tras la instalación en Basilea, en 2010, de la empresa británica AEGIS, un peso pesado del sector, el Gobierno y el Parlamento consideraron necesario actuar para establecer un marco a la actividad mercenaria, un sector de reputación cuestionada.

La nueva ley prohíbe formalmente una participación directa en hostilidades en el marco de un conflicto armado en el exterior. Esta prohibición concierne tanto el reclutamiento de mercenarios como la puesta a disposición de personal. Más allá de las operaciones militares, estipula que las empresas de seguridad no podrán realizar actividades susceptibles de favorecer violaciones graves de derechos humanos o de afectar los intereses de Suiza.

Con base en la nueva legislación, las empresas activas en Suiza están obligadas a declarar las actividades que realizan en el extranjero ante el Ministerio de Exteriores, que tendrá 14 días para verificar si contravienen la ley. Esas sociedades deben  adherir obligatoriamente a un Código de Conducta que Suiza contribuyó a implantar al nivel internacional.

Las infracciones a la ley son pasibles de un máximo de tres años de prisión o de multas. Por otra parte, las autoridades pueden proceder a inspecciones sorpresivas, controlar documentos o confiscar material para verificar que una empresa no ejerza actividades ilícitas. Lea más al respecto, en el siguiente artículo:



(Traducción: P. Islas)

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