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Nueva tarea, nuevos dueños, nueva administración

Moritz Suter, creador de Crossair, a la sombra.

(Keystone)

Aceptado el cambio estratégico de la compañía Crossair para su impulso como compañía aérea nacional.

Un día especial para Crossair este jueves en el que la vieja administración abandona sus funciones para dar paso a la nueva generación de directivos de la nueva línea aérea nacional, durante esta 'histórica' reunión de la asamblea general de accionistas de Crossair.

El paso no fue fácil. Los viejos accionistas de la hasta hace poco aerolínea regional aceptaron con recelo que tuviera que abandonar el timón Moritz Suter, fundador de la hermana pequeña de la gran Swissair, ahora en bancarrota.

En la apertura de la asamblea general extraordinaria, realizada en la ciudad sede de Crossair, Basilea, Suter anunció su retiro junto con todos los miembros de su consejo de administración.

Pero el descontento estaba latente por parte de él y de sus subordinados, quienes en señal de apoyo a su dirigente, portaban en el pecho prendedores destellantes en forma de corazón e interrumpían la sesión para lanzar reclamos y chiflidos contra la nueva política emprenda por los nuevos grandes accionistas.

Tras la destitución de Suter, cuatro horas pasaron para que se emprendiera el siguiente paso: proceder a la elección de un nuevo consejo de administración.

Los chiflidos continuaron pero el poder de los accionistas mayoritarios venció en la débil batalla. Los once miembros del consejo, bajo la presidencia del ex jefe de KLM, el holandés Pieter Bouw, fueron electos.

Crossair seguirá existiendo, pero definitivamente no será la misma hasta ahora conocida. Crecerá con la bendición de sus nuevos propietarios: el gobierno, los grandes bancos UBS y Credit Suisse y muchos otros grandes nombres de la economía suiza.

Una unión entre autoridades e iniciativa privada más hecha de fuerza que de gana para impulsar de las cenizas lo poco que quedó de la vieja Swissair: su flota, o más bien dicho tres cuartos de su flota, que será ahora coordinada con el cobijo de Crossair.

Las dudas aún prevalecen sobre el éxito de esta operación de rescate en el que el riesgo permanece como el principal enemigo de los fervientes defensores de mantener una línea aérea nacional de peso.

Suter no cesó de advertir a los nuevos dueños de Crossair que la tarea no será fácil pues para unir fuerzas a fin de mantener la línea aérea, habrá que conciliar a las diversas culturas helvéticas.

Y aunque les deseo suerte en la empresa, no calló un comentario claro de su visión ante las reformas para el despegue de la nueva Crossair: "Hay algo que no cuadra en este país en la esfera de los dirigentes políticos y económicos. Asistimos a la concentración del poder en un número restringido de personas".

Poder que ha permitido para la nueva 'Crossair S.A.' un considerable aumento de capital, de 328 millones de francos a 2.800 millones como máximo.

Patricia Islas Züttel


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