Ofensiva política para cambios en el Ejército helvético

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Los ministerios suizos de Defensa y de Asuntos Exteriores lanzaron este viernes una campaña con vistas a la votación del próximo 10 de junio sobre la modificación de la ley sobre el Ejército.

Este contenido fue publicado el 30 marzo 2001 - 19:29

El combate se antoja difícil toda vez que la derecha dura y la izquierda pacifista se oponen al envío de soldados suizos al extranjero.

El gobierno propone dos modificaciones a la Ley sobre el Ejército y la Administración Federal (LAAM). La primera autoriza a las tropas suizas a ejercitarse en el extranjero y la segunda permite portar armas a los soldados suizos en misión de paz fuera de su país.

Samuel Schmid, ministro de la Defensa, señala que las misiones de paz no están exentas de riesgos mientras que hasta ahora sólo algunos soldados están autorizados a portar un arma. En Kosovo, el contingente de Swisscoy está obligado a contar con la ayuda de las tropas austriacas y alemanas para asegurar su protección.

Para el funcionario una situación semejante es inaceptable puesto que crea dependencia y restringe las posibilidades de compromiso. Las tropas suizas deben estar en condiciones de protegerse por sí mismas, aunque sea por una cuestión de dignidad. El proyecto que autoriza el armamento de unidades enteras resolvería el problema.

En cuanto a la primera propuesta, permitiría mejorar la preparación del Ejército suizo. Para Schmid se trata de un avance. En efecto, actualmente las colaboraciones deben establecerse mediante acuerdos con cada Estado y para cada sector de actividad.

Joseph Deiss, titular de Exteriores, insiste por su parte en el hecho de que las modificaciones a la LAAM permitirán a Suiza una mayor solidaridad con el resto del mundo. "Distribuir tiendas de campaña y medicamentos no es suficiente", estima el funcionario.

Además, las misiones de paz son también útiles para Suiza: la llegada de miles de refugiados albanos a Suiza durante la Guerra de Kosovo demostró que el país padece también los efectos de las crisis en el extranjero. "Suiza debe ayudar a sus vecinos a apagar los incendios para evitar que su techo arda también", destacó Deiss.

Pero el gobierno se enfrenta a dos referéndums. Uno emanado de la organización Acción para una Suiza Independiente y Neutra (ASIN) y el otro del Agrupamiento para una Suiza sin Ejército (GSsA).

Con el apoyo de la Unión Democrática del Centro (UDC), el referéndum del ASIN se basa en la posición de que el país no debe intervenir militarmente en el extranjero habida cuenta de su neutralidad. "Nuestros hijos no tienen que morir por guerras extranjeras".

La GSsA se opone al hecho de que los soldados sean armados y estima que Suiza debe mostrar su solidaridad mediante misiones humanitarias civiles.

Olivier Pauchard

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