En el aeropuerto londinense de Heathrow, oficiales de policía británicos interceptan a una familia india porque sospechan que ha viajado a la capital inglesa para casar por la fuerza a dos muchachas.

Les alertan los moratones en los brazos que tiene la mayor de ellas y el comportamiento aparentemente timorato de la adolescente de 13 años. Pero los morados son debido a un accidente de tráfico y la familia aterriza en Londres para acudir a un entierro.

Sin embargo, hablando con los familiares, los agentes descubren que los padres han encontrado recientemente un novio para la mayor de la chicas: un hombre que viven en el estado indio de Kerala y que podría mudarse al Reino Unido.

Entonces el equipo, compuestos por policías, agentes de inmigración y miembros de asociaciones, explica sus derechos a la joven india.

"Ahora conoce (la noción de) el consentimiento" y sabe que puede "retirarlo en cualquier momento", dice tras la conversación la inspectora Kate Bridger, que participa en esta primera jornada de sensibilización contra los matrimonios forzados lanzada en los aeropuertos británicos cuando comienzan las vacaciones estivales.

"¿Saben los adolescentes que no están obligados a casarse?", pregunta Bridger a los miembros de su equipo, que interrogan a 72 de los 250 pasajeros de un vuelo de Air India procedente de Bangalore. "El objetivo es mantener una conversación", subraya.

- Siete años de cárcel -

El Reino Unido convirtió en delito en 2014 los matrimonios forzados, una infracción penal que puede ser castigada ahora con hasta siete años de cárcel.

La mayoría de casos de uniones forzadas implica a británicos casados en el extranjero, en un total de 110 países, aunque la atención se centra en India, Pakistán y Bangladés. De ahí el interés particular que pone la operación en los vuelos que llegan a Londres desde esos países.

"Pero no es solo un problema del sur de Asia", dice a la AFP Trudy Gittins, inspectora de policía en la región de West Midlands, que también participa en la operación en Heathrow. "Esto concierne a muchas culturas y comunidades diferentes".

Según cifras del ministro del Interior británico, en 2018 se señalaron 1.764 casos, un aumento de 47% respecto al año anterior. Un tercio de las víctimas eran menores, y tres cuartas partes eran mujeres. Uno de los casos concernía a un hombre de 80 años casado con un bebé de dos años.

Gittins señala también el caso de las víctimas LGTB, como los hombre homosexuales obligados a casarse con personas del sexo contrario para satisfacer las exigencias de las familias conservadoras.

Según la ley británica, está prohibido ejercer toda presión física, psicológica, financiera, sexual o emocional con el objetivo de lograr un matrimonio -civil o religioso- sin el consentimiento de uno o los dos esposos.

- Como "ser enterrada viva" -

El año pasado la justicia británica pronunció una primera condena de cárcel contra una madre, cuya hija de 13 años fue violada pro su pretendido "novio" en Pakistán.

Pero "nuestro objetivo no es criminalizar a los padres y a otros miembros de la familia", afirma Parm Sandhu, oficial de la policía londinense. "Nuestro objetivo es proteger a los jóvenes", afirma.

Algunas víctimas han descrito el matrimonio forzado como "ser enterrada viva", recuerda Gittins a su equipo. "Quiero que hoy sientan esas palabras", les dice.

En el aeropuerto de Heathrow, la operación recibe el apoyo de algunos viajeros.

"Nos ha sorprendido mucho, nunca habíamos visto algo así", dice a la AFP Karan Shah, de 31 años, en viaje de tres semanas al Reino Unido con su esposa. Ellos se casaron como fruto de un matrimonio arreglado pero consentido, afirma. Así que Shah da "una gran aprobación" a esta operación.

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