Papa argentino Francisco: "El hombre justo en el momento justo"

Sábado Santo 2013: El papa Francisco encabeza la procesión del silencio en la Básiilica de San Pedro.

Sábado Santo 2013: El papa Francisco encabeza la procesión del silencio en la Básiilica de San Pedro.

(Keystone)

Más feligreses en las misas, más demandas de equidad y miradas más atentas a los pobres: reacciones silenciosas que se viven en Argentina a partir de Francisco. En lo externo, Jorge Bergoglio “está marcando un nuevo camino, de opción por los desfavorecidos”, coinciden prelados sudamericanos.

“Estoy seguro de que su misión no se va a limitar a la Iglesia sino que su palabra va a repercutir, mucho y más allá”, asegura a swissinfo.ch el padre Bernardo Blanchaud, descendiente de valesanos de Collonges, St-Maurice, y ‘nieto espiritual’ de Bergoglio.

Oriundo de Esperanza, una de las primeras colonias suizas del país, y párroco en Humboldt (Provincia de Santa Fe), Blanchaud viaja regularmente a Orsières a misionar en una parroquia desde donde se atienden los pueblos del Val Ferret y del Val d' Entremont, y a Saint-Nicolas, en el cantón Valais.

“Creo que con el tiempo va a marcar también un camino en el escenario mundial, en cuanto a la economía, la política, la paz... Francisco tiene una palabra que está respaldada por los hechos. Es alguien creíble, tiene autoridad”

"Es como se ve"

El sacerdote suele contar a sus amigos de Suiza que “Francisco es como se ve”. Y está convencido de que el nuevo papa acerca la Iglesia al hombre de hoy, lo que se percibe en que muchos católicos se aproximen nuevamente.

Precisa, por ejemplo, la referencia de Francisco a la comida que se tira y que pertenece a los pobres, pero también a su alusión contra las mafias y las tratas. “Son pequeñas palabras pero que van directo a las problemáticas del Mundo, no solo de la Iglesia”.

En su opinión, como papa, Jorge Bergoglio ha hecho extensivas la preocupación y el compromiso que siempre tuvo con los pobres en Argentina.

A guisa de ejemplo alude a las palabras del pontífice en su encuentro con la ministra alemana Angela Merkel en el sentido de que en estos momentos de crisis, “hay mucha preocupación por los bancos pero poca por la gente”.

Refiere también el pronunciamiento papal en pro de una reforma financiera ética y en favor de los más desfavorecidos. “Los propios seres humanos son considerados como bienes de consumo que pueden ser utilizados y desechados”, lamentó Francisco al reunirse con embajadores el pasado 13 de mayo.

(swissinfo.ch)

Un cardenal en las villas de emergencia

“En estos 100 días, me parece que Francisco ha marcado ya un camino muy importante y ha hecho que este camino sea reconocido mundialmente. Está abriendo un camino de una Iglesia mucho más participativa”, estima José María Di Paola.

El religioso, que vive y trabaja dentro de asentamientos carenciados y lucha contra las drogas, ha misionado durante años junto a Francisco. swissinfo.ch lo entrevistó en su parroquia de la villa La Cárcova, una de las zonas más marginadas del Gran Buenos Aires.

Más conocido como el padre ‘Pepe’, Di Paola asegura que la llegada de Bergoglio a Roma ha influido en el retorno de muchos católicos a la Iglesia.

“En este tiempo es muchísima la gente que me dice volví a la Iglesia, volví a dar catecismo, volví a creer… Pienso que esto es lo más importante para Francisco, acercar el ser humano a Dios y recuperar la fe de mucha gente”.

Refiere el prelado su convicción de que al actual papa “el Espíritu Santo le dio una fuerza bárbara. Lo hemos visto setenta y pico de años con la mentalidad de retirarse y de pronto, a los 76 años, tiene que asumir un desafío misionero como este, en un momento tan particular, es realmente de una grandeza espiritual enorme. Lo vi renovado, con fuerzas, con ganas”.

Para el padre Pepe, Francisco está enseñando que “el que va al Vaticano no es un príncipe, sino un servidor de la Iglesia”.

Narra que durante sus homilías, el ahora máximo jerarca de los católicos criticaba el individualismo y la vanidad de la ciudad y proclamaba que al pobre no había que verlo solamente como alguien a quien hay que ayudar, sino como alguien de quien hay que aprender: Estar siempre en un camino de austeridad y simplicidad.

“Me parece que eso es lo que necesitaba la Iglesia. Después, si las monjas pueden ser curas, si los curas se casan, se irá viendo con el tiempo”. Lo fundamental son estos signos, la valoración de la fe de la gente, la valoración de la opción por los pobres. Esto acerca también al creyente. Está marcando un camino. Algunas cosas las va a hacer él, otras las hará quien lo suceda.

“Esto es lo que parece que está mostrando Francisco al mundo. Ojalá podamos aprovechar este momento también dentro de la Iglesia”.

Remembranzas

Jorge Bergoglio entre los pobres. Palabras del 'Padre Pepe':

“Recuerdo que en los años noventa nadie pisaba las villas miseria. Solamente el arzobispo Bergoglio. Él era el hombre más importante que nos visitaba.

“Siempre nos decía ‘lleguemos antes de que sea tarde a la vida de los chicos’, y repetía que ‘ante las drogas y las armas tenemos que ir con una propuesta positiva, atrayente…

“Veía interesante trabajar desde adentro del barrio con los jóvenes y valoraba mucho a los curas de las villas. Hicimos un gran trabajo de prevención y recuperación, en donde fue acompañándonos”.

“A los curas villeros nos acompañaba como pastor y personalmente, y apostó por nosotros: de ser nueve, pasamos a ser más de veinte, en épocas donde los curas no abundan. Iba a visitarnos, a decirnos yo estoy acá, sigan trabajando”.

“Nos enseñó que no hay que acercarse al pobre con una actitud de beneficencia, sino con una actitud de aprendizaje. Esto es lo que parece que está mostrando Francisco al Mundo. Ojalá podamos aprovechar este momento también dentro de la Iglesia”

Tener la despensa de ‘sus pobres’ siempre al día

“En 1969 fui el maestro de ceremonias de su primera misa y él fue mi formador durante nueve años”, recuerda orgulloso el padre Jorge Sarsotti, discípulo y amigo personal de Bergoglio.

“Cuando me preguntan qué siento sobre que Jorge sea el Papa, lo primero que pienso es que es ‘el hombre justo en el momento justo’. Apenas me enteré (de su designación) me largué a llorar y me prendí de las campanas de la Iglesia. Es mi amigo, mi padre, mi hermano mayor… Yo estaba convencido de que iba a ser él”.

Ríe recordando anécdotas. Explica que además de ser muy cercano y perceptivo, el ahora sucesor de San Pedro era muy exigente como formador: “Quería que sacáramos lo mejor de cada uno, tanto en la atención a los pobres como en los estudios”.

Narra que el entonces cardenal ayudaba directamente a mucha gente y que en una época lo designó para que atendiera a los que llamaba “sus pobres”. Sarsotti tenía que visitarlos en las casas, asegurarse de que estuvieran bien, mantener su despensa al día: Cada semana tenía que darle a cada familia tantos kilos de harina, tanto de arroz, azúcar, aceite…

“La gente tiene un entusiasmo que yo no he visto en mi vida. ¡Es maravilloso! Vienen muchas personas a confesarse y dicen que los movió el papa Francisco”, concluye.

swissinfo.ch



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