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Para los liberales ha llegado la "hora de despertarse"

, Lucerna


Fulvio Pelli, presidente del Partido Liberal Radical.

Fulvio Pelli, presidente del Partido Liberal Radical.

(Keystone)

En el gobierno desde 1848, el Partido Liberal Radical (PLR) ha contribuido en gran medida a la prosperidad y estabilidad del país. Y piensa seguir haciéndolo “por amor a Suiza”, un amor que el electorado comparte cada vez menos, porque el PLR va de derrota en derrota.

“¡Liberal radicales despertemos! ¡Cambiemos la tendencia y luchemos! ¡Levantemos la cabeza, respiremos profundamente y luchemos!”, instó el presidente Fulvio Pelli a los delegados del PLR en la última asamblea realizada en Lucerna el pasado 7 de mayo.

La Vieja dama de la política suiza está fatigada. Sobre sus hombros lleva un largo pasado de éxitos que comienza con la creación del Estado federal en 1848. El partido forma desde entonces parte del gobierno: todo un récord mundial, y ha sido el más influyente en el rumbo de la política nacional.

Inicialmente progresistas, luego conservadores, los liberal radicales siempre han conseguido renovarse y controlar el juego de sus adversarios. Al menos hasta hace una veintena de años…

Propulsor del liberalismo, el PLR no ha sabido responder a los temores asociados con la apertura a la Unión Europea y la mundialización, y ha permitido así que a su derecha crezca la Unión Democrática del Centro (UDC, derecha conservadora). Promotor de la innovación, se ha mostrado poco sensible con el medioambiente e incluso con las nuevas tecnologías verdes. En consecuencia, ha facilitado la fundación de los Verdes liberales en el centro del tablero político.

“Es cierto que el partido ha vivido un poco de sus réditos y ha perdido algunas oportunidades de renovación”, admite el diputado liberal radical Ignazio Cassis. “Ha consagrado muy poco tiempo a la renovación, no del pensamiento liberal que sigue actual, sino a la manera de presentarse al electorado”.

Posición incómoda

Desde 1983, el PLR no cesa de perder votos a escala nacional. En primer lugar, en beneficio de la derecha y ahora también de los partidos emergentes del centro, como ocurrió en las elecciones cantonales de los últimos meses.

Bastante fiel hasta hace una veintena de años, el electorado liberal radical  es el más fluctuante de todos en la actualidad: llega y, sobre todo, se va. Situado en una posición incómoda en el centro del tablero político, el PLR se ve a menudo bajo el fuego cruzado.

“Estar en el centro no es gratificante en un mundo cada vez más volcado en el espectáculo mediático y la polarización, donde quien grita más fuerte es quien acapara la atención. Estar en el centro significa ser razonable, buscar el consenso y respaldar las decisiones orientadas a la estabilidad del país, aunque no siempre satisfagan a todos”, añade Ignazio Cassis.

Para hallar consenso, el centro derecha (PLR) y el centro (Partido Demócrata Cristiano, PDC) se ven forzados a tender la mano a la izquierda o a la derecha. Una misión ingrata desde el punto de vista electoral. Desde el comienzo de su declinación, los dos partidos históricos no han logrado definir una política de centro que sea clara, por no decir común.

Mientras la derecha y la izquierda luchan casi siempre en filas cerradas, en el centro hay con frecuencia voces disonantes. En el seno del PLR, por ejemplo, el senador Dick Marty que lucha por la defensa de los derechos humanos en el Consejo de Europa, pero también otros parlamentarios que no son insensibles a las proposiciones xenófobas de la derecha. “Tenemos que dejar de hablar los unos contra los otros y luchar juntos”, recalca Vincenzo Pedrazzini, responsable de la campaña electoral del PLR.

Recaídas negativas

El PDL aún es visto como el partido de la iniciativa privada, pero en los últimos diez años ha sufrido más reveses políticos que los otros partidos a raíz de las crisis en el sector financiero, los salarios exorbitantes de los altos ejecutivos y los fracasos de algunas empresas grandes: desde el derrumbe de Swissair –gestionada por liberal radicales-, hasta el casi desplome del banco UBS.

“Esos hechos no han beneficiado nuestra imagen”, reconoce el diputado Georges Theiler. “Pero la política no puede evitar todos los errores del mundo empresarial, porque ya no podría respirar ni desarrollarse. Tampoco podemos olvidar que la situación económica en Suiza es en general mejor que la de otros países. Nuestro problema es que debemos comunicar mejor esos éxitos, que en gran parte se deben a nuestra política”.

Precisamente la comunicación no ha sido uno de los puntos fuertes de los liberal radicales en los últimos años. Por ejemplo, en Lucerna, los delegados se pusieron a ver estadísticas y tablas complejas para debatir sobre la financiación de los seguros sociales en las próximas décadas. Un tema que no parece preocupar mucho actualmente a los electores.

“Es posible que no sea el tema más adecuado para captar la atención a pocos meses de las elecciones, pero es importante, porque si no tomamos medidas en los próximos años corremos el riesgo de vernos ante graves problemas que ya encaran otros países europeos”, afirma George Theiler.

Prosperidad y estabilidad

El PLR  se propone continuar con una política seria y responsable para garantizar en el futuro la prosperidad y la estabilidad del país. ‘Por amor a Suiza’ proclama su eslogan electoral, aunque este amor sea cada vez menos recíproco.

A pesar de las derrotas electorales, la dirección del partido ha evitado caer en el populismo y se empeña en explicar con seriedad las tres prioridades de su campaña electoral: saneamiento de la seguridad social, condiciones marco para la creación de empleos y menos burocracia. Una tarea nada fácil en el contexto político actual.

“Es mucho más fácil –como hacen los otros partidos–, lanzar eslóganes como ‘menos extranjeros en Suiza’ o ‘más dinero para todos los pobres’. Pero un partido que asume una responsabilidad gubernamental no puede limitarse a hacer cosas fáciles”, concluye el diputado Christian Lüscher.

Partido Liberal Radical

El PLR nace en 2009 de la fusión entre el Partido Radical Democrático (PRD) y el Partido Liberal Suizo (PLS). Es el más reciente de los partidos suizos.

Pero su historia es muy larga.

Sus raíces se remontan a los movimientos liberales y radicales que marcaron el nacimiento del Estado federal moderno, en 1848, y a la adopción de la primera Constitución Federal.

Mientras el PLS siempre fue una formación menor con representación en pocos cantones, el PRD dominó durante mucho tiempo la política helvética. Fue hasta 1943 el partido político más grande del país.

En los últimos 30 años, sin embargo, el PRD perdido popularidad, pasando del24% de electores en 1979 al 15,4% en 2007. El nuevo PLR supera levemente el 16%.

Situado en el centro derecha del tablero político, el PLR defiende valores como la responsabilidad individual y la libre empresa. Hoy cuenta con 2 ministros, 35 diputados y 12 senadores.

Fin del recuadro

Programa

El PLR se ha fijado tres prioridades en su campaña electoral 2011.

Mejorar las condiciones marco y desarrollar infraestructuras que permitan crear empleo para todos.

Sanear el seguro de vejez, el seguro de desempleo y las cajas de pensiones para evitar el desplome de la seguridad social, y garantizar la jubilación a las generaciones futuras.

Reducir las reglamentaciones burocráticas que son un obstáculo para la iniciativa y el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas.

Fin del recuadro


(Traducción: Juan Espinoza), swissinfo.ch


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