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Partir al extranjero, pero bien preparados

Nuevo hogar para emigrantes suizos en Indiana. RDB

"La gente es amable, el clima agradable, allá quiero vivir”. Sin embargo, el suizo que quiere buscar la felicidad en el extranjero, debería hacer un par de reflexiones más.

Este contenido fue publicado el 17 mayo 2010 - 14:52

Tal es el consejo de Norbert Winistörfer, autor de la guía más exitosa para aquellos que piensan abandonar suelo helvético. ‘Ab ins Ausland’, por su título en alemán, es hasta hoy la primera publicación detallada sobre el tema.

‘Suiza miserable’ o algo parecido se dijo el panadero y empacó sus maletas con destino a Australia. Allá trabajó a brazo partido, de sol a sol, y sin embargo, después de 10 años, sus esfuerzos no rindieron ningún fruto. Desilusionado regresó a Suiza.

Otro caso: el de la joven familia que se traslada de Colombia a Suiza porque la madre y el niño disponen aquí de mejores posibilidades de formación y oportunidades de trabajo.

O el de la familia del funcionario que después de trabajar en Argentina, Canadá y Bélgica, regresa a Suiza a causa de los hijos porque los progenitores consideran que el sistema escolar suizo es mejor.

“El hecho de que relativamente muchos emigrantes no pueden realizar sus sueños en el extranjero es a menudo un tabú“, dice Norbert Winistörfer. Pero reconocer que los planes no marcharon bien no debe ser una deshonra cuando eso se valora como un intento de abandonar trayectorias anteriores, abrirse nuevas sendas o adquirir nuevas experiencias, remarca el autor del libro de consulta ‘Ab ins Ausland’, que puede traducirse como ’En marcha al extranjero’

Se publicó por primera vez en 1999, entretanto está terminada la sexta edición. Allí, Winistörfer hace un listado de las cuestiones más importantes y del conjunto de temas de los que deben ocuparse los voluntarios al éxodo, antes de reservar el boleto de ida al extranjero.

Winistörfer sabe muy bien lo que escribe. Ha recorrido ya por lo menos 75 países. Entre ellos se cuentan un viaje por el mundo de un año, un segundo de tres meses y medio, así como estadías de varios meses para aprender el idioma en América del Sur, Inglaterra y Francia.

Nueva categoría de emigrante

Ante todo, Winistörfer despeja un cliché en conversación con swissinfo.ch. El clásico inmigrante, aquel que da la espalda a Suiza por penurias económicas o por una profunda frustración, para intentar ser feliz en otra parte, como el panadero mencionado al principio, es hoy la excepción, según el autor.

El grupo más grande de los cerca de los 28.000 suizos y suizas que emigraron en 2008 estuvo formado por estudiantes, jóvenes ejecutivos y profesionales. El tercer grupo más grande se compuso de jubilados anticipadamente y rentistas que quieren empezar una nueva etapa de sus vidas en el extranjero o quieren pasar allí su tercera edad.

Especialmente en el caso de los estudiantes, de los jóvenes ejecutivos y de los profesionales, la estadía en el extranjero no ocurre a menudo por puro deseo de conocer tierras lejanas. “En determinadas carreras, la estadía en el extranjero es para los estudiantes una necesidad absoluta”, apunta Winistörfer. “Muchos consiguen el primer empleo sólo porque han olfateado aires extranjeros”.

Sin embargo, la estadía en el extranjero no es sólo un impulso profesional, como en el caso de los estudiantes. También puede ser exactamente lo contrario, o sea, puede arruinar una carrera. “Jóvenes ejecutivos o profesionales que se trasladan al extranjero después de los 30 años de edad, bajo ciertas circunstancias, tienen un handicap cuando permanecen fuera mucho tiempo”.

Eso puede ocurrir cuando el empleador no les garantiza un empleo después del retorno. Por ello, antes de alistar las maletas se necesitan profundos esclarecimientos y aseguramientos minuciosos para evitar, en lo posible, darse de narices en terreno desconocido.

Evitar vacíos en los seguros

Winistörfer recomienda sobre todo aclarar con la mayor precisión todos los aspectos relacionados con el seguro de previsión para la vejez y los seguros sociales Esto también es válido para otros seguros, como el de salud. De lo contrario, son muy grandes los riesgos de tener vacíos en el futuro.

Una vez en el país de destino, el conocimiento del idioma, de las costumbres locales y de las leyes, ayuda a echar raíces. “Sino uno se siente muy pronto bastante desamparado, lo que comienza ya con la inscripción ante las autoridades y la búsqueda de una vivienda y un empleo”, señala el autor.

Lo que a menudo se subestima - aquí vale la pena recordar a nuestro panadero- es un sondeo preciso de las oportunidades en el nuevo mercado de trabajo “Uno tiene que informarse muy bien si realmente hay demanda del propio bagaje profesional. De lo contrario, uno comprueba recién en el lugar que otras miles de personas ostentan las mismas capacidades”.

Los clubes suizos, ¿modelo en desuso?

El aterrizaje en un país desconocido también puede ser duro si los certificados y diplomas no son reconocidos, por lo que Winistörfer aconseja aquí también aclaraciones precisas. “Esto es especialmente válido para esposas y compañeras que se suman al viaje y que ‘in situ’ comprueban sorprendidas que no encuentran un trabajo remunerado”.

Redes de contacto en el lugar y clubes suizos no sólo ayudan a calmar la nostalgia, sino también a transmitir experiencias y a ofrecer apoyo y orientación. Pero parece que los emigrantes de hoy casi no utilizan estas ofertas.

Responsables de ello son la Internet con sus redes sociales virtuales y sus formas de comunicación como correo electrónico, chat o skype, gracias a los cuales los suizos del extranjero pueden mantener el contacto con sus seres queridos en la patria, las 24 horas y sin costo.

Más abiertos, más globalizados

Pero también en la cabeza de los emigrantes ha cambiado algo. Los suizos jóvenes se fueron al extranjero con una mentalidad mucho más abierta, porque ya en Suiza convivieron con extranjeros en el colegio o el barrio.

“En el extranjero, los jóvenes quieren asistir a fiestas donde hay grupos de diferentes nacionalidades, en lugar de rebuscar una asociación de suizos correctos”. Winistörfer sabe su oficio, no en vano es profesor de economía en la Escuela Superior de la Suiza Noroccidental (Fachhochschule Nordwestschweiz) en Olten.

Destinos soñados fáciles

Interrogado sobre su propio destino favorito para emigrar, Winistörfer apuesta de lleno a la ventajas del propio terruño. “Mi país preferido es y será Suiza; visto todo de manera general, aquí reinan todavía condiciones paradisíacas en casi todas las esferas”, responde. Según el autor, la vida en Suiza es fácil, no complicada, estructurada y organizada. Aquí funciona todo, el sistema político es estable, la calidad de vida está por encima del promedio, los salarios son altos y existe una buena red de asistencia social”. ¿Qué más se puede pedir?

Renat Künzi, swissinfo.ch
(Traducido del alemán, Rosa Amelia Fierro)

'Ab ins Ausland'

Este libro, cuyo título puede traducirse como 'En marcha al extranjero', tiene 347 páginas, editorial Beobachter (1999, 6. Edición 2006).
En las ciencias sociales, el tema de la emigración es actualmente poco investigado.
Existen estadísticas, por ejemplo, sobre los suizos afincados en el extranjero (ver enlace); sin embargo, apenas se encuentran datos precisos sobre la edad, formación o motivación de los emigrados, o sobre la duración de sus estadías en el exterior.
‘Ab ins Ausland’ es hasta hoy la primera publicación detallada sobre el tema de la emigración.
La Organización de los Suizos en el Extranjero (OSE) recomienda este libro como lectura obligada antes de una estadía en el exterior.
Ursula Schindler del Servicio Jurídico de la OSE destaca la visión conjunta y los muchos consejos prácticos que conciernen a aspectos importantes de la emigración.
Schindler aconseja la lectura especialmente a aquellos que se marchan al extranjero por largo tiempo, sin una residencia fija, los llamados trotamundos. Y lamenta que el libro haya sido publicado hasta hoy solamente en alemán.

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La Quinta Suiza en cifras

A fines de diciembre 2009, 684.974 ciudadanos suizos vivían en el extranjero.
El año pasado esta cifra se incrementó en 8.798 personas, es decir, 1,3%.
Desde 2000, la Quinta Suiza ha crecido en 15%.
Seis de cada 10 suizos en el extranjero, en total 409.849 personas, viven en la Unión Europea (UE).
179.106 residen en Francia, 76.565 en Alemania, 48.638 en Italia, 28.861 en Gran Bretaña y 23.802 en España.
En el resto del mundo, la comunidad suiza más grande está en los Estados Unidos (74.966), seguida de Canadá (38.866), Australia (22.757), Argentina (15.624), Brasil (14.653), Israel (14.251) y Sudáfrica (9.035)

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