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POLÍTICA DE TRANSPORTES Bicicletas compartidas y espacios públicos en la capital suiza

hilera de bicicletas para alquilar

Hilera ordenada de Publibikes en Berna esperando a ser alquiladas, junio de 2018.

(© KEYSTONE / PETER SCHNEIDER)

La cantidad de ciclistas que circula por las calles de Berna ha aumentado de manera considerable durante los últimos años. Las autoridades de la ciudad han fomentado de manera activa el incremento de ciclistas. No, sin algunos contratiempos.     

Los viajeros de la capital suiza soportan a diario el desplazamiento medio más bajo del mundo (21 minutos), de acuerdo con un reciente estudioEnlace externo. A esto hay que añadir que, en junio, la ciudad de Berna se despertó teniendo otro medio de transporte a disposición de sus habitantes.   

Casi como de la noche a la mañana, 70 estaciones PubliBikeEnlace externo brotaron en los barrios de la capital suiza. Cada estación albergaba una docena de bicicletas de estructura compacta, negro mate y aspecto chic. La mitad, eléctricas y capaces de desplazarse a 25 km/h. La otra mitad, normales, es decir, de las que para moverse requieren de la actividad física del ser humano.     

Y esto es solo el principio. El plan prevé que la red se amplíe hasta alcanzar 2 400 bicicletas para el año 2020, tal y como explica Michael Liebi del departamento de transportes de Berna. Para entonces, la quinta ciudad más grande de Suiza (en la que el transporte público, de media, nunca le deja a uno a más de 300 metros de la siguiente parada) tendrá el sistema de bicicletas compartidas más grande del país.  

¿Es necesario?  

Para Ursula Wyss (política socialdemócrata y desde 2012 concejala de transporte de la ciudad), esta apuesta es necesaria. Según ella, la red pública de bicicletas forma parte de un gran plan para mejorar la calidad de vida en los espacios públicos. Una visión que detalla en un manifiestoEnlace externo sobre la futura ciudad de Berna.

“El espacio público es hoy –más que hace unas décadas– una parte integral de una ciudad vibrante, social y ecológica”, escribe Wyss. “En una sociedad democrática, todos tenemos derecho al espacio público [...]. Y cuanta más gente viva en áreas urbanas densas, más importante será la calidad del espacio público”.

Este verano los habitantes de Berna también han podido advertir por toda la ciudad la rehabilitación de una serie de áreas. En espacios antes vacíos ahora asoman asientos cómodos para las personas mayores y futbolines. Eso tras llevarse a cabo iniciativas para crear espacios donde resulte más “agradable estar”, como dice el manifiesto. Asimismo, algunas calles permanecen completamente cerradas al tráfico varias veces por semana.    

Las bicicletas son un elemento clave en todo esto. Como parte de un concepto del transporte “multimodal”, basado en tres pilares (a pie las distancias cortas, en bicicleta las distancias medias, y en transporte público el resto), para el año 2030 Wyss quiere aumentar el uso de la bicicleta en el porcentaje del tráfico global: del 15% al 20%. El repunte de los últimos años –el uso de la bici en Berna aumentó un 35% entre 2014 y 2017, y los espacios en torno a la estación de tren están atestados de bicis aparcadas– demuestra que el esfuerzo está funcionando.  

Retroceso

Pero no todo el mundo está contento. Apenas unas semanas después del despliegue de PubliBike en Berna, el sistema –basado en una aplicación electrónica de bloqueo y seguimiento– fue pirateado (con bastante facilidad), y la mitad de la flota desapareció durante todo un fin de semana. Después de algunos días de búsqueda, la mayoría de las bicicletas fueron localizadas. Ahora se las va a dotar de un mejor sistema de seguridad.    

También se han planteado interrogantes en Zúrich, donde existen otros sistemas de alquiler de bicicletas “flotantes”. Se ha criticado duramente una iniciativa de O-Bike de Singapur. Y no solo por la mala calidad de las bicicletas, sino también por la sospecha de que el sistema era una coartada para recabar más datos de los usuarios. El periódico ‘Neue Zürcher Zeitung’ mencionó el temor a que estas empresas privadas “deterioren” el espacio público.

Tras el pirateo en Berna PubliBike y Wyss han hecho mucho ruido en torno al vandalismo y la falta de respeto. ¿Se trató de mero vandalismo común y corriente o estas acciones son una señal de una oposición a las bicicletas compartidas y una mayor aversión a las políticas paternalistas sobre el espacio público? Las ciudades suizas a menudo son islas de izquierdas en un mar de conservadurismo rural.    

“El fenómeno se puede utilizar para pensar qué son y cómo tratamos los bienes y espacios públicos”, ha dicho recientemente la socióloga urbana Barbara Emmenger al periódico ‘Der Bund’. Donde indicó que señalar de manera moralista un vandalismo gratuito no es suficiente. Se trata de garantizar que los ciudadanos –de todas las clases sociales– participen en el desarrollo de sus espacios.

PubliBike espera volver a estar pronto en las calles de Berna.

‘Iniciativa por la bici’

La ‘iniciativa por la bici’, que será sometida a votación popular el próximo 23 de septiembre en Suiza, quiere que se creen las infraestructuras necesarias para fomentar la bicicleta como medio de transporte. Con ese objetivo propone extender a las vías ciclistas el artículo constitucional sobre senderos y caminos peatonales. La propuesta necesita la aprobacíon de la mayoría de los votantes y de la mayoría de los cantones suizos.


Traducción del inglés: Lupe Calvo

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