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Multimillonarios contra la UE: una apuesta con un final desconocido

El empresario y gestor de patrimonio Richard Tice (izqda) defendió la salida del Reino Unido de la UE. En la imagen aparece junto a Nigel Farage y Ann Widdecombe del Brexit Party durante una reunión en el Parlamento Europeo en 2019. Keystone / Patrick Seeger

¿Qué tienen en común los brexiteros y los adversarios de la Unión Europea en Suiza? En sus filas figuran empresarios y gestores de patrimonios que nadan en dinero. Una coincidencia sorprendente, pero que tiene una explicación.

Este contenido fue publicado el 14 abril 2021 - 09:44

En Suiza, el Gobierno, los políticos y los periodistas insisten desde hace años en que el acercamiento del país a la Unión Europea (UE) supone una pérdida de “soberanía en favor de la prosperidad”. Suiza tiene que ceder parte de su soberanía nacional para mantener su competitividad económica, pues el acceso al mercado común europeo es vital para sus empresas.

Este mantra, repetido hasta la saciedad, ha calado hondo en la opinión pública. Por ello puede sorprender que empresarios, banqueros y gestores de patrimonios cierren filas contra un acuerdo marco con la UE. ¿No se juró y perjuró que la economía suiza se beneficiaría de una integración en la UE?

Veamos qué ocurrió al otro lado del Canal de la Mancha. En Reino Unido, fueron empresarios e inversores millonarios como Richard Tice, Paul Marshall o James Dyson quienes lucharon en primera fila por el Brexit. ¿Cómo se explica que muchos protagonistas de la campaña a favor de la salida de la UE provinieran del sector financiero?

“Este pequeño grupo de empresarios sueña con una economía desregularizada, similar a la de Singapur”, responde Janos Amman, analista político y autor del blog sobre la UE Hauptstadt-Bericht que publica desde Bruselas. Según él, una mayor integración de Suiza en las instituciones europeas, los reglamentos y procesos comunitarios iría en contra de los intereses de las altas finanzas. “En el marco de la UE, los Estados europeos pueden adoptar decisiones mucho más efectivas contra los intereses del capital, porque actúan de forma concertada y no compiten entre sí”, explica. No es sorprendente, pues, que algunos empresarios añoren esa competencia entre Estados por el capital financiero.

El sector financiero está dividido

Para evitar malentendidos, cabe señalar que se trata de un pequeño grupo de representantes del sector. “Los grandes bancos como UBS o Credit Suisse han aceptado la regulación”, señala Julie Cantalou, politóloga y presidenta del GLP Lab, un think tank del partido Verdes Liberales. El sector financiero y bancario está dividido en esta cuestión, dice.

La Asociación Suiza de Banqueros (ASB), por ejemplo, está a favor de un acuerdo marco, porque considera que una mayor conexión con la UE mejorará el acceso de los bancos al mercado común, confirma una portavoz de la ASB a swissinfo.ch.

Una dinastía de banqueros que está dividida en la cuestión de la UE: el antiguo presidente de la Asociación Suiza de Banqueros Pierre Mirabaud (dcha) se ha sumado a las filas de Kompass/Europe, mientras que su sobrino Yves Mirabaud lucha en el bando opuesto con Progresuisse. En la foto, Pierre Mirabaud con el entonces ministro de Finanzas Hans-Rudolf Merz en 2009. Keystone / Martial Trezzini

Es más: Si el acuerdo marco no llega a buen puerto (un escenario cada vez menos descartable), quedaría alejado sine die un acuerdo sobre servicios financieros con la UE. Este tratado es importante para captar clientes extranjeros o poder ofrecer créditos como banco de inversión. Además, existe el riesgo de que la UE tome represalias, como lo hizo en 2019, cuando revocó el reconocimiento de la denominada equivalencia bursátil, que limita la negociación de títulos extranjeros en los mercados de valores suizos.

Acercamiento entre Reino Unido y Suiza

Aunque Suiza y el Reino Unido en realidad son rivales debido a la competencia entre sus centros financieros, los dos países se han acercado desde el Brexit.

El Gobierno británico reconoce como equivalente la regulación bursátil helvética desde el 3 de febrero de 2021, mientras que en 2019 la UE se negó a renovar la equivalencia bursátil en protesta por la táctica dilatoria de Suiza en las negociaciones sobre el acuerdo marco.

Incluso es una opción realista pensar en un acuerdo bilateral sobre servicios financieros entre Suiza y el Reino Unido, mientras que Bruselas descarta esta posibilidad.

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“Los grandes actores pueden abrir sin problema una oficina adicional en Ámsterdam u otro centro financiero europeo, no dependen tanto de este tipo de acuerdos”, señala Cantalou. En cambio, los bancos privados pequeños o los gestores de patrimonios lo tienen más difícil. Esto explica por qué el sector financiero está dividido.

Los sectores sopesan los pros y los contras

Según Cantalou, un paralelismo entre la campaña del Brexit en Reino Unido y las divergencias sobre el acuerdo marco en Suiza es que las empresas sopesan los pros y los contras. “Se preguntan qué va a ser más beneficioso para sus intereses dentro de diez años: ¿estar integradas o aisladas?”. La respuesta varía según la empresa y el sector.

El resultado de este cálculo depende de si un sector ya está muy regulado en la UE o no. “En el caso del sector financiero cabe esperar más regulaciones en el futuro, sobre todo debido a la crisis financiera”.

Tanto Ammann como Cantalou coinciden en que la cuestión clave desde la perspectiva de las empresas es: “¿Me conviene un mercado poco regulado, porque puedo vender a mejor precio que las empresas de la UE, o prefiero tener acceso a un mercado más regulado, pero también más grande?”.

Suiza tiene una economía muy diversificada, por lo que no hay una respuesta general a esta pregunta. Pero lo cierto es que “las lagunas regulatorias son interesantes para el sector de las finanzas”, anota Cantalou.

¿Un "Singapur en los Alpes"?

¿Por qué no seguir entonces el ejemplo de Singapur? La ciudad-Estado es conocida por sus ventajas fiscales (baja tributación), escasa regularización y un centro financiero muy competitivo que atrae capitales del mundo entero.

Antes de la votación sobre la salida de la UE, el sueño de los líderes del movimiento del Brexit era que el Reino Unido se convirtiera en un “Singapur del Támesis”. Es decir, que el centro financiero londinense se posicionara mejor en el mundo gracias a normativas menos estrictas y pudiera competir con la UE, un mercado más regulado.

Sin embargo, Ammann descarta esta hipótesis. “El ejemplo del Reino Unido demuestra que es una apuesta perdida. Los británicos han subestimado la unión y el consiguiente poder de negociación de la UE. A pesar del Brexit, tienen que adoptar muchas normativas europeas”. Y considerando el tamaño de la UE, sería muy fácil para Bruselas presionar a Suiza. Está claro que la UE no toleraría un “Singapur en los Alpes”.

Estados Unidos tampoco quiere un "Singapur en los Alpes"

Desde que Joe Biden asumió la presidencia, Estados Unidos está impulsando un impuesto mínimo global para las empresas.

En un artículo de opinión, la secretaria del Tesoro Jane Yellen sostiene que Estados Unidos ya no quiere un “carrera hacia el abismo” en materia de impuestos.

En Suiza, en cambio, la competitividad fiscal está a la orden del día. Yellen lo tiene claro: “América no competirá por tener tasas impositivas más bajas que Bermudas o Suiza”.

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Traducción del alemán: Belén Couceiro

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