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“La energía colectiva que revitaliza convicciones”

Unas 80 000 personas, procedentes de todos los confines del planeta, participaron en la edición 2018 del Foro Social Mundial que se llevó a cabo del 13 al 17 de marzo en Salvador de Bahía. swissinfo.ch
Este contenido fue publicado el 19 marzo 2018 - 11:04
Sergio Ferrari, Salvador de Bahía

"Llegué a Salvador con la mente abierta y con deseos de observar, de intercambiar, de escuchar y compartir", explica modestamente el sociólogo y profesor universitario Marc Herkenrath, como introducción a su balance final sobre el Foro Social Mundial (FSM) 2018.

Agrega que le interesaba, particularmente, poder actualizarse sobre la realidad de los movimientos sociales. Ver como continúan su reflexión, su lucha, luego de los cambios operados en algunos países latinoamericanos en los últimos dos o tres años.

Observar, escuchar. "Esa es para mí la idea esencial de lo que debe facilitar el FSMEnlace externo. Hay que participar con la disponibilidad de aprender y no con la actitud de enseñar a los otros. En un espíritu de intercambio, pero sin imponer nuestras ‘recetas’ y nuestras propias verdades, sino con humildad y ojos abiertos”.

El director de Alianza Sur, Marc Herkenrath. swissinfo.ch

Acaba de finalizar el Foro Social Mundial 2018 que se desarrolló entre el 13 y el 17 de marzo de la capital nordestina del Estado brasilero de Bahía y es el momento de la evaluación. ¿Quién mejor para formularla que el director de Alianza SurEnlace externo -la plataforma que reúne a las seis ONG de cooperación más importantes de Suiza- presente en la edición anterior de 2016 en Montreal, y ‘habitué’ de eventos regionales y temáticos internacionales?

“Un FSM muy positivo”

“Fue un Foro de gran calidad. Se dieron muchas discusiones de alto nivel, con intercambios interesantes, principalmente, con movimientos y actores sociales latinoamericanos. Aunque le presencia de Asia y África fue mínima, en muchos talleres y actividades donde participé había gente de diferentes países y regiones, con muy diversas percepciones políticas y visiones de la realidad mundial”, señala Herkenrath.

Destaca también la riqueza del programa previo que cumplió la delegación suiza organizada por la ONG E-CHANGER. Una treintena de representantes asociativos, sindicales y de ONG helvéticas tuvieron la oportunidad, durante cinco días, de encontrar contrapartes locales, visitar proyectos urbanos y rurales, así como participar en acalorados debates sobre el presente y el futuro del FSM en los que tomaron parte importantes figuras alter mundialistas.

“Las visitas a un campamento y a un asentamiento del Movimiento sin Tierra (MST) en el Estado de Bahía, así como la que realizamos al Sindicato de Trabajadoras Domésticas, fueron de particular valía. Aprendí muchísimo con esos encuentros de primera mano y cualitativamente significativos”, señala el director de Alianza Sur.

Adicionalmente, reivindica el gran aporte “que significa compartir esas vivencias junto con otros suizos, haciendo parte de una misma delegación. Si bien nos encontramos en Suiza bastante seguido las ONG, los sindicatos, los periodistas interesados, el hecho de haber estado aquí 10 días juntos, aporta una nueva calidad a las relaciones sociales y humanas”. Dinámica grupal, insiste, que facilita el análisis compartido con otros. Ya que en un evento tan grande las conclusiones personales que uno saca pueden ser subjetivas y limitadas”.

Enumera los eventos en los que estuvo presente: un taller sobre cooperación solidaridad; otro donde se presentó la iniciativa suiza a favor de las Multinacionales Responsables; una actividad de intercambio sobre ‘Nuevos Paradigmas Mundiales’; otra sobre la Campaña Mundial a favor de una Tratado Internacional para las empresas multinacionales y derechos humanos; así como dos talleres sobre el Movimiento LGTB que tiene una gran dinámica en Brasil.

“También participé en algunas actividades culturales – ya que para mí lo cultural es eminentemente político. Me hace bien comprobar nuevamente que, aunque los temas tratados sean delicados y serios, se pueden tratar con alegría, en plena celebración del valor de la lucha política a favor de un mundo mejor”, subraya.

“Tomar conciencia de que no estamos solos”

Más allá del número de participantes – que los organizadores calculan en más de 80 000- y de los resultados cuantificables de las más de 2000 actividades autogestionadas que se realizaron en los 5 días del Foro, Herkenrath prefiere priorizar un aspecto subjetivo que para él se vuelve esencial. “La toma plena de conciencia de la cantidad de gente que lucha, que se moviliza, por la misma causa. Eso nos da una energía enorme. Es muy importante compartir con tantos actores que expresan las mismas preocupaciones. Me llena de alegría, de energía, y me da ganas de continuar con nuestro compromiso cotidiano por un mundo más justo y duradero”.

Este FSM, por otra parte, “me confirma que estamos yendo en la buena dirección. Que las temáticas que trabajamos en Suiza preocupan a nuestras contrapartes del Sur. Por ejemplo, el cambio climático, el libre comercio y sus tratados, la lucha contra las violaciones de derechos humanos por parte de las multinacionales. Incluso incorporé muchos ejemplos sobre esas temáticas que no conocía antes”.

Y también se escucharon algunas críticas a los roles que juegan algunas ONG europeas que imponen sus verdades, agrega. Es importante, regularmente, confrontarse a ese tipo de críticas. “Hace muy bien escuchar las interpelaciones y las reivindicaciones que nos llegan del Sur con respecto a la necesidad de una cooperación realmente horizontal, un intercambio más equilibrado, en un real espíritu de reciprocidad”.

“Un espacio internacional fundamental”

Cae el telón de esta nueva edición del FSM, sin que se cierre el debate sobre los próximos pasos. Para Herkenrath, sin embargo, no hay lugar para la duda. “Es un espacio imprescindible de la sociedad civil internacional. Estoy absolutamente convencido de que debe seguir existiendo…Me da cierta tristeza que exista gente, incluso entre los fundadores, que tiene dudas sobre el futuro”, enfatiza.

Y aunque se expresa en primera persona, se remite a lo colectivo: “He hablado con mucha gente, antes, en América Latina -cuando hacía mis encuestas sociales en Argentina, en Chile, en Brasil-, que tal vez participó en un solo FSM, hace diez años, pero todavía guarda la energía, la alegría, de haber vivido esa experiencia”.

No hay que olvidar, insiste, en que muchos actores sociales, especialmente en los pueblos, en las ciudades pequeñas, se sienten muy aislados. Y para ellos fue esencial haber constatado, aunque sea una sola vez, que hacen parte de un gran movimiento mundial. “Les ayuda a continuar con su lucha cotidiana. Incluso después de 10 o 15 años se les ve el brillo en los ojos cuando hacen referencia a aquel evento internacional en el cual participaron…”.

El FSM, en síntesis, no solo se trata es el espacio racional para debatir nuevas ideas y alternativas, sino también un promotor de energías. Se convierte así en un lugar de “oxigenación energética”, subraya el director de Alianza Sur quien reivindica para al futuro la posibilidad, que de vez en cuando -como sucedió en 2016 en Canadá-, el Foro se realice en un país del Norte. “Ya que estoy convencido que, en Europa, en Estados Unidos, en Canadá, necesitamos alimentarnos de las ideas que puede aportar la gente que llegue del sur, con sus convicciones y certezas”, concluye.

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