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Bolivia: "Solo podemos elegir el mal menor"

Partidarios del candidato a la presidencia de Bolivia Luis Arce. Copyright 2020 The Associated Press. All Rights Reserved

Bolivia elige un nuevo presidente el próximo domingo, un año después de la salida del país de Evo Morales. El partido que pierda provocará disturbios callejeros, tal y como teme Katharina Cerny Escobar, ciudadana suiza que vive en Cochabamba.

Este contenido fue publicado el 16 octubre 2020 - 10:09
Flurina Dünki

"Desde hace un año, hemos recibido un revés tras otro", explica Katharina Cerny Escobar a swissinfo.ch por videoconferencia desde Cochabamba. Todo comenzó con las elecciones presidenciales de noviembre de 2019 en las que Evo Morales, en el poder desde 2005, se declaró ganador. Sin embargo, poco después se vio obligado a renunciar y huir del país tras las acusaciones de fraude electoral y perder el apoyo de la policía y el ejército.

Durante las siguientes semanas, el malestar social y la inestabilidad económica reinaron en Bolivia. “Y justo cuando el país comenzaba a recuperarse, llegó la crisis del coronavirus”, dice Katharina Cerny Escobar.

Katharina Cerny Escobar, suiza residente en Cochabamba, participa regularmente en competiciones de bicicleta de montaña. En la foto muestra un trofeo. Es de Berna, tiene 43 años, estudió antropología social, español y ciencias de la comunicación en Friburgo y dirige la agencia de viajes "Korysuyo" en Cochabamba con su marido. La pareja tiene una hija de siete años. zvg

La crisis sanitaria provocada por la pandemia generó múltiples dolores de cabeza a Bolivia: una ralentización económica, la caída drástica en los ingresos de una sociedad que ya atravesaba tiempos difíciles y una profunda presión sobre el sistema de salud. A este complejo escenario se sumó el desafío de celebrar nuevas elecciones el pasado 3 de mayo. La pandemia obligó a posponerlas para el 6 de septiembre, pero dado que se aguardaba un nuevo pico de contagios ese mes, la presidenta interina, Jeanine Áñez, decidió que se celebraran el 18 de octubre.

Cruasanes de mantequilla en lugar de viajes

La bernesa Katharina Cerny Escobar vive en Cochabamba desde hace 14 años, ciudad en donde dirige la agencia de viajes que fundó junto con Roberto, su esposo boliviano. “Pero está cerrada desde marzo y ha sido imposible reabrirla hasta ahora. Las personas que teníamos ahorros, como nosotros, los estamos agotando", dice.

Sin embargo, se abrió para ellos una nueva e inesperada oportunidad de negocios. Como muchas otras madres de familia, la bernesa ha probado múltiples recetas y una de ellas son los cruasanes de mantequilla que hornea con su hija de siete años. “Cuando se los di a probar a mis amigos, les gustaron tanto que me dijeron que debía comercializarlos”, explica.

Empobrecimiento de la clase media

La propaganda electoral actual se ha centrado en la pandemia. En los carteles proselitistas de los candidatos, sin importar si son de izquierda o de derecha, se puede leer frases como "tenemos el mejor plan de salud" u "ofreceremos el mejor plan económico". En materia de economía, Bolivia ha sufrido mucho, dice. Durante los últimos cuatro años el país sudamericano logró crear una clase media que ahora esta desmoronándose. “Depositar los ahorros en el banco es poco común en Bolivia, pero sí se invierte el dinero en un negocio o en una casa", dice. El problema es que estas inversiones requieren la contratación de créditos que, en las condiciones actuales, es imposible reembolsar.

Dos candidatos principales

El número de candidatos a la presidencia se ha reducido a lo largo de la campaña. Los dos principales contendientes son el economista Luis Arce, de 57 años, del Movimiento al Socialismo (MAS, alianza de partidos de izquierda y centroizquierda), el partido del expresidente Evo Morales, hoy exiliado en Argentina. Durante la presidencia de Morales (2006-2019) Luis Arce fue ministro de Economía.

Luis Arce en un acto electoral en El Alto (La Paz) el 14 de octubre de 2020. Keystone / Martin Alipaz

El segundo contendiente es Carlos Mesa, de Comunicad Ciudadana (alianza de partidos de centroizquierda y centro). El historiador y periodista, de 67 años, fue presidente de Bolivia entre 2003 y 2005, y se postuló como contrincante de Evo Morales hace un año.

Había más candidatos de centroderecha, pero retiraron sus candidaturas durante los últimos meses para cerrar filas en torno a Carlos Mesa, en un intento por ganar las preferencias de los electores conservadores y evitar que Luis Arce se instale en el palacio presidencial de La Paz.

Una de esas candidaturas era la de la presidenta interina Jeanine Áñez, cuyo mandato ha consistido esencialmente en organizar las elecciones presidenciales del domingo. Áñez presentó su candidatura en enero, pero la retiró en septiembre.

Miedo a las represalias

El candidato Carlos Mesa cuenta con el apoyo de la clase media alta y urbana, explica Katharina Cerny Escobar. Un grupo poblacional que teme represalias si MAS regresa al poder tras un año de transición.

Carlos Mesa en un acto electoral en Santa Cruz el 13 de octubre de 2020. Keystone / Juan Carlos Torrejon

El candidato del MAS, Luis Arce, tiene el apoyo de la población rural, mayoritariamente indígena, que también respaldaba a Evo Morales, el primer presidente indígena del país. La gente del campo teme que la represión y discriminación que han sufrido durante siglos regrese con Caros Mesa, señala.

Existe una idea generalizada en los países occidentales de que toda la población indígena apoya a Evo Morales, pero no es así. No todos los indígenas son automáticamente votantes del MAS, refiere Katharina Cerny Escobar.

"Elegir el mal menor"

En Bolivia, elegir a un candidato simplemente para evitar que gane otro no es solo una estrategia política personal, sino la forma de ser del pueblo boliviano, dice Katharina Cerny Escobar. “En mi opinión, ninguno de los dos es realmente un buen candidato. Por lo tanto, en el mejor de los casos solo podemos elegir el mal menor”, dice.

Actualmente, Bolivia está en calma. Pero esto podría ser la antesala de una tormenta. Más allá de los temores y esperanzas que supone la elección de un gobernante para el futuro de un país, la gente teme que se produzcan disturbios callejeros cuando se conozcan los resultados el próximo domingo o después de una segunda vuelta. "Es casi un hecho que los perdedores provocarán disturbios y bloquearán las carretera”, vaticina Katharina Cerny Escobar.

Traducción del francés: Andrea Ornelas

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