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Dioxina: complejo control ante el modelo mercantil

Análisis en un laboratorio alemán.

Análisis en un laboratorio alemán.

(Reuters)

Tras el escándalo de dioxinas en Alemania; las autoridades en Suiza están atentas, aunque no ha habido notificación de productos importados afectados.

Las organizaciones de consumidores exigen mejores controles para los alimentos.







En los grandes supermercados helvéticos también hay productos alimenticios de la vecina Alemania, desde huevos hasta carne de ave y productos ya elaborados.

Los consumidores en este país no han resultado afectados por el caso de contaminación de alimentos reciente, indica la Oficina Federal de Agricultura y la de Salud. En concreto han señalado que no hay motivo alguno de alarma en Suiza al respecto.

“Las autoridades germanas nos han asegurado que no han llegado a Suiza ni alimentos para animales ni productos derivados que sobrepasen los límites establecidos por los actuales controles de dioxina”, indica Katrin Holenstein de las autoridades federales de salubridad.

Una confirmación que también dicen a coro los grandes supermercados en el país: Migros, Coop, Aldi-Suiza y Lidl Suiza.

Pese a esas aclaraciones, los consumidores muestran una cierta inseguridad, indica Muriel Uebelhart, al frente del Foro de Consumidores kf. Hay gente que ha expresado su preocupación; ha llamado para preguntar si aún puede comprar huevos tras lo sucedido en Alemania.

Exigida, mayor transparencia

“Los consumidores tendrán confianza en el momento que se realicen subsecuentes verificaciones y pruebas. De lo contrario, si no hay confianza, uno evita esos productos pues no quiere correr riesgo alguno, lo que afecta a nuestra agricultura”, indica Uebelhart.

Por ello el argumento de mayor interés en la transparencia y la seguridad. Cuando el escándalo en Alemania surgió, La Oficina de Salud en colaboración con la Dirección Aduanera y las autoridades cantonales concernidas participaron en la identificación de huevos y carnes de ave, además de los productos elaborados con ellos, que proviniesen de Alemania.

“En caso de que Alemania informara que sí hay dioxina en productos dirigidos a Suiza, entonces las autoridades cantonales podrían reaccionar rápidamente para sacarlos del mercado”, explica Katrin Holestein, de la Oficina de Salud, ente al que se dirigen los comunicados de alerta dirigidos desde Bruselas por parte de la Unión Europea (a la que Alemania pertenece, pero Suiza no).

No obstante, las autoridades sanitarias suizas advierten que ante el mundo globalizado actual, los controles –tanto de los propios productores como de las autoridades concernidas- se han vuelto muy exigentes.

“Los caminos de la mercancía son complejos y es difícil disponer de todas las informaciones necesarias en el tiempo adecuado para hacer los controles donde haya una fuente de riesgo. Ante esto, ni es posible ni tiene sentido trabajar en solo”.

Escándalo por dioxinas

Alemania ha vivido un nuevo escándalo de contaminación de alimentos. Cientos de granjas de aves y cerdos debieron ser cerradas porque los animales habían consumido forraje con dioxinas.

Las dioxinas se producen, entre otras vías, a través de procesos de combustión.

Las dioxinas son substancias dañinas en el medio ambiente. Son conexiones químicas que contienen carbono, hidrógeno, oxígeno y cloro y surgen como residuos de reacciones químicas en la fabricación de acero, pinturas o gasolina, y  en la incineración de basuras, por ejemplo.

Las personas las pueden absorber principalmente con el consumo de productos animales contaminados con ellas, especialmente, carnes, lácteos y huevos.

También los animales consumidos después  por el ser humano pudieron haber ingerido dioxinas. En el caso alemán, a través de forraje.

Las dioxinas son difíciles a eliminar del cuerpo.

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Adaptación: Patricia Islas, swissinfo.ch


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