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El anuncio de suspender patentes de vacunas no entusiasma a Suiza

US Trade Representative Katherine Tai, at the WTO on April 28 last. 2021 Getty Images

Suiza reacciona con cautela a la decisión de Estados Unidos de respaldar una suspensión de patentes de vacunas COVID-19. Berna arguye que una medida semejante no es la manera óptima de lograr un mejor suministro global.

Este contenido fue publicado el 07 mayo 2021 - 09:29

La representante comercial de Estados Unidos, Katherine Tai, anunció el miércoles que su país apoyaría una exención temporal de la protección de la propiedad intelectual (IP) sobre las vacunas COVID-19 y trabajaría con la Organización Mundial del Comercio (OMC), con sede en Ginebra, para lograrlo.

Siete meses después de que India y Sudáfrica propusieran por primera vez una idea de este tipo en la OMC, como un intento de reducir la brecha en el acceso a las vacunas entre los países ricos y pobres, aumenta la presión sobre los países reacios, incluida Suiza.

Sin embargo, en una reacción el jueves por la noche, el Ministerio de Economía helvético dijo que el anuncio de Estados Unidos era “significativo”, pero que la renuncia a los derechos de propiedad intelectual no garantizaría un acceso “justo, asequible y rápido” a las vacunas y otras tecnologías contra la COVID-19.

“Siguen abiertas muchas preguntas sobre las soluciones que [Estados Unidos] tiene concretamente en mente”, dijo el Ministerio de Economía en una declaración a la agencia de noticias Keystone-SDA. Suiza “evaluará” la nueva propuesta.

Por lo tanto, la posición suiza no parece haber cambiado mucho desde una reunión anterior de la OMC en marzo, cuando el Gobierno dijo que era “engañoso” creer que la suspensión temporal de patentes se traduciría rápidamente en un suministro mundial de vacunas COVID-19.

En una declaración a SWI swissinfo.ch en ese momento, el Gobierno agregó: “La protección de patentes garantiza que, además de la financiación gubernamental, se realicen las inversiones privadas necesarias en investigación y desarrollo. Por lo tanto, Suiza está convencida de que suspender el marco legal internacional establecido sería un enfoque equivocado”.

Retroceso de la industria

En el sector industrial tampoco se recibió con beneplácito la decisión de Estados Unidos. La Federación Internacional de Asociaciones y Fabricantes de Productos Farmacéuticos (IFPMA), con sede en Ginebra, dijo que era “decepcionante” y que una exención es la respuesta “simple pero incorrecta” a un problema complejo.

La asociación no está de acuerdo con los argumentos de que las patentes obstaculizan el aumento de la producción. Considera en cambio que los problemas están en las barreras comerciales, los cuellos de botella en las cadenas de suministro, la escasez de materias primas, así como en la falta de voluntad de los países para compartir las dosis.

Más de 200 acuerdos de transferencia de tecnología han sido firmados con fabricantes, lo que la IFPMA atribuye a la confianza en el sistema de propiedad intelectual.

René Buholzer, que dirige el grupo de presión de la industria suiza Interpharma, se hizo eco de esa posición en un artículo publicado por el Neue Zürcher Zeitung. Señaló que no es “suficiente tener la receta, se necesitan diferentes ingredientes, mucho conocimiento e infraestructura”.

Las empresas farmacéuticas han argüido reiteradamente que se necesita un sistema de propiedad intelectual sólido para la innovación, pero también otorga a las empresas un monopolio. Están preocupadas por el precedente que establecerá tal movimiento, continuó.

“¿Por qué debería usted invertir su dinero en proyectos de investigación arriesgados en el futuro si, en caso de éxito, le revocan la patente? Eso ahoga la innovación”, dijo Buholzer. Se necesitan décadas y millones en inversiones para desarrollar vacunas y tratamientos innovadores, argumenta la industria.

Dónde se encuentran las empresas suizas

Dado que las empresas suizas no han desarrollado vacunas COVID-19 y, por lo tanto, no poseen tales patentes, la propuesta de exención no las concierne directamente. Sin embargo, si una exención incluyera diagnósticos o tratamientos, podría afectar a empresas suizas como Roche, un actor clave en el desarrollo de pruebas COVID.

En una respuesta enviada por correo electrónico, Roche dijo a SWI swissinfo.ch que entiende que la pandemia requiere medidas inusuales, por lo que la compañía está “colaborando estrechamente con socios de la industria para emplear de nueva cuenta sus propias instalaciones de fabricación o compartirlas con socios, proporcionando licencias limitadas”.

Roche se ha asociado con Regeneron para ayudar a desarrollar el cóctel de anticuerpos de la compañía con sede en EE. UU, el cual ha demostrado eficacia para prevenir la COVID-19.

La empresa está comprometida con la colaboración, pero “le preocupa que renunciar a las patentes de productos farmacéuticos difíciles de fabricar (complejos) en una situación de cadenas de suministro tensa pueda interrumpir más que facilitar el suministro global de productos seguros a personas de todo el mundo”, señaló Roche.

¿Gesto simbólico?

El portavoz de la OMC, Keith Rockwell, dijo a la agencia de noticias Associated Press que se esperaba que un panel sobre propiedad intelectual en el organismo retomara la propuesta de exención en una reunión “tentativa” a finales de este mes previamente a una reunión formal del 8 al 9 de junio. Eso significa que, en el mejor de los casos, cualquier acuerdo final podría tardar semanas.

La OMC también requiere consenso para que se adopte una propuesta, lo que significa que, de manera individual, los países tienen poder de veto, y los 164 Estados miembros deben estar de acuerdo. Sin embargo, los observadores también reconocen que el anuncio estadounidense tiene un valor simbólico que no se puede ignorar.

Estados Unidos, junto con varios otros países ricos con grandes industrias farmacéuticas, incluida Suiza, han sido los principales opositores a la propuesta de India y Sudáfrica de renunciar a partes del Acuerdo sobre los aspectos de propiedad intelectual relacionados con el comercio (ADPIC).

Básicamente, las normas de propiedad intelectual otorgan a las empresas el monopolio de la producción de medicamentos, pruebas y tecnologías y, de hecho, impiden que los países permitan que otros fabricantes produzcan y exporten vacunas a otro país sin riesgos legales.

Apertura de la UE

En contraste con la posición suiza, varios organismos internacionales en Ginebra, incluida la Organización Mundial de la Salud y la alianza de vacunas GAVI (que codirige el mecanismo de combinación de vacunas que apoya Covax Suiza), acogieron con agrado la propuesta.

Mientras tanto, Francia e Italia, que también reaccionaron el jueves, expresaron su respaldo a la idea, mientras que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von Der Leyen, dijo que la UE estaría abierta a las discusiones.

La ONG suiza Public Eye pidió a Berna, que hasta ahora ha seguido firmemente la posición de la industria farmacéutica - muchas de cuyas empresas tienen su sede en el país- que dé seguimiento a la “decisión histórica” de Estados Unidos y deje de bloquear las exenciones de patentes.

El Gobierno suizo acaba de completar su propio pedido de vacunas con otros siete millones de dosis ordenadas a Moderna. En total, ha firmado acuerdos por 36 millones de dosis de Pfizer / BioNTech, Moderna, AstraZeneca, Curevac y Novavax para su población de 8,6 millones de personas.

Con información de agencias

Traducido del inglés por Marcela Águila Rubín

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