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El pulso de Costa de Marfil, prueba para África

¿Serán suficientes las oraciones como estas en Abiyán para alejar el fantasma de la intervención militar en Costa de Marfil?

¿Serán suficientes las oraciones como estas en Abiyán para alejar el fantasma de la intervención militar en Costa de Marfil?

(Keystone)

Los mediadores africanos enviados a Abiyán no consiguieron convencer al presidente Laurent Gbagbo para que cediera el poder a su adversario Alassane Ouattara.

La solución de esta delicada situación en Costa de Marfil servirá de referencia en una decena de elecciones presidenciales previstas para 2011.




























La saga postelectoral en Costa de Marfil es seguida con pasión en el continente africano, inclusive con debates ardientes y toma de posiciones por parte en los medios nacionales, tanto a favor de Alassane Ouattara, vencedor de las elecciones, o del presidente saliente Laurent Gbagbo, aferrado al poder. Gbagbo va de víctima de un complot internacional y como un resistente contra el “neocolonialismo”.
 
En Gabón, durante el mes pasado, varios centenares de personas pertenecientes a la oposición desfilaron afirmando: “Gabón-Costa de Marfil, dos pesos dos medidas”, estimando que si la comunidad internacional -y principalmente  Francia- se movilizó para contener el “golpe de estado electoral” de Laurent Gbagbo, hizo en cambio la vista gorda por el golpe de Ali Bongo, producido en agosto de 2009.

Camerún y Chad

¿Qué va a ocurrir entonces este año cuando el presidente camerunés Pau Byia, en el poder desde hace 28 años, pretenda un nuevo mandato, después de haber cambiado la constitución para presentarse una vez más, sin que la comunidad internacional dijese nada? El mismo escenario que en Chad, donde las presidenciales están previstas para abril tras la modificación de la constitución para permitir al presidente Idriss Déby que se presente. Todos el mundo se acuerda del apoyo aéreo aportado por Francia para repeler una rebelión que amenazaba directamente al poder.
 
En Costa de Marfil fueron necesarios cinco años, bajo los auspicios de Naciones Unidas, para organizar las elecciones que han venido acompañados de un verdadero trabajo de educación cívica. Resultado: más del 80% de la población cumplió con su deber y compareció ante las urnas.
 
Estas han sido las primeras elecciones realmente democráticas de la historia del país, después de años de problemas y de guerra civil. Los comicios, como acordaron la mayoría de los partidos, fueron validadas por la ONU, que garantizó todo el proceso. Cuando se anunció la derrota del presidente Gbagbo se accionó la máquina infernal, con protestas, controversias y nuevos llamamientos al odio. La ONU, considerada como inoportuna, fue invitada a salir del país.
 
Una única voz
 
Frente a esta prevaricación, hay que celebrar lo que representa una novedad también en el continente africano: la reacción unánime de la comunidad internacional contra Laurent Gbagbo, incluida la de la Unión Africana y la de la CEDEAO (Comunidad Económica de Estados de África Occidental), que congrega a los países del oeste africano y dirige una mediación difícil calificada en Abiyán de “nuevo Bokassa”.
 
La opción militar, que puede exponer a represalias a las comunidades del oeste africano que viven en Costa de Marfil, es una opción para sacar a Laurent Gbagbo del palacio presidencial de donde rechaza salir, aunque todos desean evitar esta opción. Gbagbo trata de ganar tiempo y espera que la parálisis del país juegue al final a su favor.
 
Una fuerte señal
 
Falta por saber si la comunidad internacional seguirá unida para continuar exigiendo que el voto del pueblo marfileño sea reconocido y aplicado. De hecho, desde hace tiempo aporta su apoyo a las poblaciones de los países africanos que aspiran a una democracia real, como pasó en los 90 con los países de Europa del Este. Y que la célebre fórmula de “África no está madura para la democracia” quede definitivamente enterrada.
 
Es evidente que la alternancia democrática sigue siendo el sistema político menos malo para limitar la depredación y las tentaciones de presidencia vitalicia, en África como en otros lugares.
 

Lo que ocurre en Costa de Marfil es, por tanto, una fuerte señal para todos los potentados africanos que, en los próximos meses, intentarán como Laurent Gbagbo mantener a cualquier precio en el poder para perpetrar la depredación y el régimen autoritario, además de mantener a la población como rehén.
 
¿Síntoma de los tiempos? En la vecina Guinea, tras 26 años de régimen militar, el histórico opositor Alpha Condé acaba de ser elegido democráticamente. Queda esperar que este no siga el ejemplo de Laurent Gbagbo en Costa de Marfil, también otro histórico opositor. 

10.000 niños

Save the Children

calcula que alrededor de

10.000 niños marfileños han huido a Liberia para escapar de la oleada de violencia e inseguridad generada tras las elecciones presidenciales del pasado mes de noviembre en Costa de Marfil.

La organización señaló este miércoles que estos menores forman parte de los cerca de

20.000 refugiados marfileños que han escapado de su país y se encuentran en el noroeste de Liberia sin refugio, agua potable y con cada vez menos alimentos.

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Continuarán negociaciones

Según AP, el enviado de la Unión Africana dijo este miércoles que los mediadores en la crisis política de Costa de Marfil harán un esfuerzo extraordinario para negociar con Laurent Gbagbo y evitar un derramamiento de sangre mayor, que podría ocurrir si se emplea la fuerza.

Los líderes del oeste de Africa han amenazado con emplear la fuerza militar para deponer a Gbagbo, que se ha negado a renunciar a más de un mes de que Naciones Unidas declarara que perdió la segunda ronda de las elecciones presidenciales ante Alassane Ouattara.

El primer ministro de Kenia, Raila Odinga, que se unió en las negociaciones recientes a un grupo de mandatarios de países en de Africa occidental como enviado de la Unión Africana, dijo que por su experiencia conocía que la mediación llevará tiempo.

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swissinfo.ch


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