Navegación

Enlaces para saltar navegación

Principales funcionalidades

Futuros acuerdos bilaterales La UE impone nuevas condiciones a Suiza

Berna y Bruselas a la espera de días mejores.

Berna y Bruselas a la espera de días mejores.

(Keystone)

Bruselas considera que su relación con Suiza está sumida en “un impasse” y hace una lista de los cambios necesarios para enmendar la situación. La UE advierte también que sin solución institucional, no habrá nuevos acuerdos bilaterales.

Los ministros del Transporte y la Energía de la Unión Europea adoptaron este jueves 20 de diciembre sus “Conclusiones sobre las relaciones con Suiza” durante la celebración de su Consejo de Ministros de Transporte sostenido en Bruselas.

 

Aceptadas sin debate, dichas conclusiones conforman un riguroso texto que operará como el nuevo “alfa y omega” de la futura relación entre la Unión Europea (UE) y su vecino suizo. Un peculiar lazo que actualmente se sustenta en una madeja de 200 acuerdos bilaterales sectoriales.

Cuidadosamente preparadas por expertos de la UE, en una docena de puntos, las demandas hacen inventario de la relación bilateral y ponen sobre la mesa las condiciones necesarias para que ésta avance.

Ante todo,  subrayan lo evidente: las relaciones bilaterales relativa al mercado interior han caído en un “un impasse, en parte porque la cuestión institucional no está resuelta”.

Hace años que la UE reclama a Suiza la adopción de un marco institucional que permita una adaptación dinámica de los acuerdos bilaterales a una legislación europea que está en continua evolución, así como  la interpretación  homogénea de estos acuerdos. Y propugna por la operación de un “mecanismo independiente de supervisión y ejecución de las decisiones de justicia”, así como un “mecanismo de resolución de diferencias”.

Actualmente, cada ajuste realizado en el derecho comunitario debe ser sometido –teóricamente- al visto bueno de los legisladores suizos. En el terreno práctico, los cambios son realizados sin confrontación alguna.

Berna, serena ante el veredicto de Bruselas

“Suiza toma nota y recibe con satisfacción” el reporte presentado por el Consejo Europeo, expresó este jueves Jean-Marc Crevoisier, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Suiza tras publicarse las conclusiones europeas sobre el estado de la relación bilateral y sus problemas.

 “Esperábamos una respuesta. Esta ha llegado, así que a partir de ahora pueden comenzar las discusiones detalladas”, precisó.

Las dos partes pusieron sus puntos de vista sobre la mesa y ahora se requiere “hacer prueba de creatividad para conciliar las posiciones”, expresó Crevoisier. Pero no precisó cómo se materializará este impulso creativo al que hace referencia.

“Cuando dos socios comparten un interés común y constructivo, siempre habrá una solución”, añadió el vocero.

La Presidenta de la Confederación Helvética considera que la relación bilateral no atraviesa ningún impasse. La UE reconoce que existe un camino con porvenir y que Suiza ha presentado propuestas activas para seguirlo, expresó ante la prensa Eveline Widmer-Schlumpf.

Por su parte, el Ministro de Economía, Johan Schneider-Ammann, afirmó que Suiza tomará muy en serio las observaciones de Bruselas y manifestó su confianza con respecto al futuro de la relación.

“Estoy seguro de que será posible continuar sobre la vía bilateral. Los acuerdos bilaterales existentes aún pueden desarrollarse y seguir siendo adaptados”, dijo.

swissinfo.ch y agencias

Fin del recuadro

Se endurecen las posiciones

A juicio de la UE hace falta más seguridad. Por ello advierte que desde su perspectiva, ninguna negociación que contemple la participación de Suiza en su mercado interior podrá ser concluida sin que esta cuestión se resuelva antes. Una posición que se ha vuelto más rígida, ya que la versión anterior de este texto hacía referencia a cualquier “proceso significativo”.

Entre sus conclusiones, la UE añade que “todo desarrollo futuro de este complejo sistema de acuerdos  aumentaría la inseguridad jurídica”. Y afirma que pondría en riesgo además la homogeneidad del mercado interior, así como  la relación de la UE con sus socios del Espacio Económico Europeo (EEE).  

A este respecto, cabe recordar que al igual que la UE, los noruegos han expresado su molestia por la costumbre suiza de pedir que se le hagan “trajes a la medida”.

La UE remata afirmando que considera que Suiza ha ido demasiado lejos, lo que compromete la relación bilateral.

En breve, el reclamo es riguroso. Y las cosas deberán cambiar.

Durante el verano pasado, en una carta dirigida a los europeos, la presidenta de la Confederación Helvética, Eveline Widmer-Schlumpf, adelantó algunas propuestas suizas para solucionar los problemas existentes.  La UE “recibió favorablemente” la iniciativa helvética.

Entre las principales propuestas suizas, y en respuesta a la demanda europea de racionalizar y mejorar el sistema actual de control y supervisión - que actualmente se caracteriza por una toma de decisiones poco competente al interior de los comités mixtos-, Berna sugería crear un sistema no europeo, nacional, y de carácter independiente.

Como en la EEE

El planteamiento suizo fue rechazado por la UE, que reclama “un mecanismo internacional de supervisión y control jurídico”. Diversas fuentes comunitarias consultadas por swissinfo.ch confirman qué no está claro lo que significa la vaga terminología utilizada en este tema.

Pero más adelante el documento precisa que “el marco institucional deberá presentar un nivel de seguridad e independencia equivalente al de los mecanismos que fueron creados en el marco de la EEE”.

Así, apenas unos días después del vigésimo aniversario del rechazo del pueblo suizo a adherirse a la EEE, el asunto le regresa a Suiza como un bumerán.

La UE destaca que sigue concediendo una importancia capital al diálogo son su cuarto socio comercial más importante. E invita a la Comisión a comunicarle todos los progresos que existan en sus discusiones que abran “la posibilidad de hacer una recomendación que permita abrir negociaciones con Suiza”.

En breve, carta de Bruselas

Las “Conclusiones sobre las relaciones con Suiza” fueron adoptadas en ‘Punto A’, esto es, sin discusiones, por los ministros de Trasporte de la UE reunidos en consejo este jueves 20 de diciembre, el primero en celebrarse luego de la luz verde que los embajadores ante la UE dieron al texto.

Este documento ha sido objeto de diversas reuniones de expertos de los estados miembros con representantes de la Comisión Europea. 

Previamente, estos últimos habían recibido en audiencia al embajador suizo ante la UE, Roberto Balzaretti.

El texto servirá como base para la misiva que el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y la alta representante de Asuntos Exteriores, Cathy Ashton, enviarán al gobierno suizo a finales de este año, en respuesta a su vez a la carta que recibieron en junio por parte de la Presidenta de la Confederación Helvética.

Fin del recuadro

Restricciones a la libre circulación

El tema institucional es fundamental, pero las “conclusiones” europeas también se acompañan de algunos recordatorios adicionales dirigidos a la Confederación Helvética.

Para comenzar, con respecto al Acuerdo de Libre Circulación de Personas. La UE “lamenta que Suiza haya reintroducido una cláusula de salvaguarda a ocho estados europeos (la mayoría de ellos de la Europa del Este).

Una  medida que considera “claramente violatoria” de los acuerdos.  Y reclama la abrogación de medidas de acompañamiento como la llamada regla de los “ocho días”, que consiste en obligar a declarar con ocho días de antelación a los trabajadores de Estados miembros de la UE que vienen a efectuar un trabajo en Suiza (especialmente en el sector dela construcción).

El texto evoca también las diferencias entre la fiscalidad cantonal aplicable a las empresas, un tema que ha sido objeto de debate entre Berna y Bruselas durante años.

FATCA abre apetito en Europa

“Siendo Suiza nuestro socio más cercano, esperamos que las negociaciones con nosotros comiencen rápidamente y que nos ofrezca condiciones equivalentes a las que ha otorgado a los Estados Unidos”, declaró a la SSR el Comisario Europeo de la Fiscalidad,  Algridas Semeta.

Con esta declaración, Semeta hace referencia a la firma de un Acuerdo para el Intercambio Automático de Información que Suiza pactó con EEUU –conocido como FATCA-, que abre inevitablemente la vía para que un acuerdo del mismo tipo sea negociado con la UE.

FATCA es la Ley de Cumplimiento Fiscal de Cuentas Extranjeras, que Washington ha promovido para cerrar brecha a la evasión de ciudadanos estadounidenses con cuentas en otros países.

Fin del recuadro

Nuevo cheque suizo

Y finalmente, Bruselas tampoco se abstiene de recordarle a Suiza el compromiso que tiene con respecto a la ampliación de la UE, una expansión de la que también es beneficiaria directa ya que, justamente, los acuerdos bilaterales permiten a las empresas suizas beneficiarse del acceso al mercado comunitario europeo.

Suiza realizó contribuciones por los 1.25 millones de francos suizos durante los últimos cinco años, pero su compromiso en este sentido llegó a su fin en junio del 2012. “Los primeros estudios evidencian que este mecanismo ha sido exitoso”, estima la UE y solicita a su poder ejecutivo, la Comisión Europea, iniciar conversaciones exploratorias que tengan como objetivo la obtención de un nuevo cheque por parte de Suiza.

La lista de reclamos europeos concluye con una inesperada puya, esta vez relativa a la política exterior de la UE. Los 27 países de la UE impusieron un número importante de sanciones a Irán, entre ellas un embargo sobre el petróleo. Europa reprocha a Suiza –quien representa los intereses estadounidenses ante Teherán- no haberse alineado en este tema.

Por lo que Berna es invitada a “tomar las medidas necesarias” para impedir que cualquier posible desviación en el cumplimiento de estas sanciones.


Traducción, Andrea Ornelas, swissinfo.ch


Enlaces

×