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Homenajes en Suiza El Che en la ‘Memoria del Mundo’

Fidel Castro con la pequeña Aleida en brazos y el Che.

Para Aleida Guevara, "su capacidad para amar" es el rasgo más fuerte del Che, su padre. En esta imagen (1962), Aleida a los dos años en los brazos de Fidel Castro y el Che, con su inseparable puro.


(IMAGNO/Austrian Archives/Getty Images)

 El 9 de octubre de 1967, la CIA y el ejército boliviano intentaron acabar con el Che. Un soldado disparó las ráfagas que cegaron su vida, pero su pensamiento, inscrito en la ‘Memoria del Mundo’ de la UNESCO, está vigente y acompaña luchas sociales y estrategias solidarias en todo el planeta, incluida Suiza.

“De esa fuerza en los medicamentos que tiene Cuba, capaz de producir citostáticos de primer nivel en el mundo, mucho se lo debemos a Suiza”: Aleida Guevara

Fin de la cita

“El sueño más importante de nosotros es que un día haya un congolés al que no le importe morir por la independencia de un país asiático o un latinoamericano al que no le importe morir en territorio europeo si tiene que defender una causa”, evoca Aleida Guevara las palabras de su padre.

Lo importante, precisa en entrevista la primogénita del matrimonio de Ernesto Guevara con Aleida March, es “que el ser humano rompa las fronteras y piense como especie humana que somos”.

La doctora Guevara participó en Suiza en los homenajes que diversas organizaciones helvéticas, bajo la égida de la Asociación Suiza-CubaEnlace externo, rindieron al ícono revolucionario en el cincuentenario de su desaparición física.

El programa incluyó conferencias en todas las regiones lingüísticas de la Confederación, la proyección del documental ‘El poder de los débiles’ y una exposición fotográfica con imágenes inéditas del Che Guevara procedentes de los archivos del periódico cubano GranmaEnlace externo y digitalizadas en Suiza.

Aleida Guevara, alergóloga pediatra, era una niña cuando vio por última vez a su progenitor, pero su madre se encargó de cultivar en ella, y en sus tres hermanos, el amor a ese padre entregado a la lucha en otras trincheras tras el triunfo de la Revolución y la organización del nuevo Estado cubano.

Narra que cuando tenía 16 años, su madre le dio a leer unos manuscritos sin revelarle al autor. Eran las notas de un viaje por América Latina de un joven aventurero en el que no tardó en reconocer a su padre. “Fue muy lindo. Ese muchacho, casi de mi edad, estaba más cerca de mí que mi propio papá”.

Los escritos la llevaron a identificarse con los años mozos de ese hombre al que conocía ya como guerrillero, estadista, y dirigente, al que había estudiado en sus libros de Historia y del que repetía en la escuela, como todos los niños cubanos, “pioneros por el comunismo seremos como el Che”.

¿Y cómo era el Che? 

“Un hombre con una enorme capacidad para amar”, responde sin la menor vacilación, y evoca sus discursos a los jóvenes -que el Centro de Estudios Che GuevaraEnlace externo reproduce actualmente- exhortándolos a estudiar y a ser sensibles ante cualquier atropello en cualquier parte del mundo.

Lo cita: “Si un hombre no tiene esa sensibilidad, no puede ser un hombre completo. Necesitamos seres humanos con esa gran capacidad para poder crear un mundo diferente”.

CHE GUEVARA: La lucha de este médico nacido en 1928 en Argentina y que preconizó la idea de un ‘hombre nuevo’, sensible y solidario, empezó en su época de estudiante, pese al asma que padeció desde su más tierna infancia. En México conoció a los hermanos Raúl y Fidel Castro y con ellos se embarcó en 1956 a bordo del Granma para iniciar la campaña contra el dictador cubano Fulgencio Batista.

Al triunfo de la Revolución, en 1959, asumió diversas funciones públicas en el nuevo Estado cubano antes de continuar su combate, primero en África y luego, de vuelta en América Latina, en Bolivia.

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“¿Cómo tú le dices a un médico nuestro, por ejemplo, que se vaya a combatir el ébola, que pueda arriesgar su vida en ello, si no tiene esa capacidad para amar?” La Revolución, agrega, usa esos signos fuertes para tratar de hacer crecer a un ser humano. “El Che lo dijo: ‘el verdadero revolucionario debe tener grandes sentimientos de amor. Si no, no puede ser un verdadero revolucionario’”.

Un hombre sensible, solidario, respetuoso de sus semejantes y de la naturaleza; ese “hombre nuevo” preconizado por el Che y que Aleida encuentra entre los jóvenes argentinos de la Escuela Latinoamericana de MedicinaEnlace externo de Cuba, que trabajan devotamente con los indígenas guaraníes, entre aquellos del Movimiento Sin Tierra de Brasil, en el movimiento estudiantil colombiano unido a campesinos, indígenas, obreros, entre los mexicanos que no cesan de buscar a sus desaparecidos…

“Son hombres y mujeres que marcan la diferencia, que rompen el miedo y siguen adelante”, una expresión del legado del Che Guevara.

 ¿Cuál sería la expresión de ese legado en Suiza?

“Desde hace muchos años tenemos en Suiza una asociación de solidaridad con Cuba que en los momentos más difíciles nos ha apoyado con respeto y con fuerza. Por ejemplo, en la lucha por la libertad de nuestros cinco héroes y contra el bloqueo”.

Recuerda que en este país surge la organización Medicuba SuizaEnlace externo, que posibilita “romper el bloqueo” desde el punto de vista de llevar materia prima a Cuba para que la isla pueda producir sus propios medicamentos.

Medicuba Suiza, anota, comienza a movilizar en Europa ese tipo de acción y después se crea Medicuba EuropaEnlace externo que ha continuado el camino.

“Y gracias a Medicuba Suiza hoy Cuba es capaz de producir, por ejemplo, citostáticos de primer nivel y poderlos dar mucho más baratos a los países del llamado Tercer Mundo”.

Dos testimonios desde el terreno

Aleida Guevara March, hija del Che Guevara, es hoy médica en Cuba, país donde vive desde muy pequeña. Muy vinculada a la labor de AMCA y de ...

“La solidaridad ha sido fortísima en todos estos años y muy efectiva. Para hacer esas cosas tiene que haber hombres y mujeres que tengan sensibilidad, que tengan sentimientos hacia un pueblo como el cubano, y que tengan sobre todo solidaridad, sin eso no hubiera existido eso que tenemos. De esa fuerza en los medicamentos, mucho se lo debemos a Suiza”.

Ideario del Che, patrimonio universal

La solidaridad deviene 'leitmotiv' de la entrevista, como lo es del pensamiento del Che, vigente y universal: “La UNESCO ya reconoció el archivo personal del Che como Memoria del MundoEnlace externo, así que ahora es de todos nosotros”.

La decisión del foro internacional impulsa la labor del Centro de Estudios Che Guevara, dirigida por Aleida March, y que busca ampliar el conocimiento sobre el líder revolucionario. “Estamos tratando de que su figura llegue todavía más a los jóvenes, no como un ícono vacío sino por sus obras”, explica la pediatra. El objetivo “es que las nuevas generaciones puedan tomar lo mejor del Che, puedan discutir con él, analizar su pensamiento y llevarlo a su realidad”.

La conversación con Aleida avanza por distintos rumbos. La pasividad en Europa: “Les están privatizando la salud, la educación y son logros conquistados por hombres y mujeres de estas partes. ¿Por qué no reaccionan? ¡Les están quitando derechos ganados con su propia lucha!

La falta de democracia: “¿Cómo es posible que hablen de democracia cuando el pueblo dice NO a la guerra y el Gobierno manda las tropas?” Las injusticias sociales: “¿Qué es eso de españoles suicidándose porque el banco les ha quitado la casa?”

Habla también del irrespeto a la Naturaleza, de la segunda mina de hierro a cielo abierto más importante del mundo en la Amazonía brasileira cuyo crecimiento devora árboles ancestrales. “El hombre puede vivir sin hierro, pero nunca sin oxígeno”. De las enseñanzas que le ha dejado su contacto con los indígenas quechuas, del maravilloso legado de las culturas árabes “y sin embargo quieren tratar a todos como terroristas”, deplora.  

Hablamos un poco de todo y su plática está salpicada de anécdotas, como la de aquella ocasión en que acababa de dictar una conferencia en Barcelona y llegó corriendo hasta ella un grupo de muchachos.

'Discúlpenos doctora, no pudimos estar en su conferencia porque han cerrado una fábrica y fuimos a apoyar a los trabajadores'. "Les dije '¡qué carajos, si ahí es donde tenían que estar!'”

O aquella otra en la que, al llegar a un poblado en el Líbano, la gente la esperaba en la calle “simplemente porque soy la hija del Che. Y había tanto amor a mi papá… José Martí dijo ‘cuando un hombre reconoce las virtudes de otro hombre es porque las lleva en sí mismo’. Entonces, si tú ves a esa gente amando al Che de esa forma es porque ellos también son Che. Es lindísimo para cualquier ser humano que quiera un mundo mejor ver su deseo multiplicado”.

... tengo buena puntería

Hablamos también de los que tienen otra visión: “[Donald] Trump no es solamente un peligro para Cuba, sino para el mundo. Tiene el poder de destrucción y no es una persona confiable. Es imprevisible y debemos estar preparados. Cuba está preparada. El ejército de Estados Unidos es más fuerte que nosotros, pero nosotros somos un pueblo unido. 

"Siempre lo digo, ‘soy médico y estoy preparada para salvar vidas, pero tengo buena puntería y voy a defender palmo a palmo el territorio nacional”. 

Sus palabras suenan conocidas… Como se preguntó Eduardo Galeano: “¿Por qué será que el Che tiene esta peligrosa costumbre de seguir naciendo?”

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