“Los esfuerzos de reforma de la policía están bloqueados”

Suiza tiene unas 300 corporaciones de policía en los niveles federal, cantonal y municipal. Keystone / Denis Balibouse

Investigador y asesor de la policía, Frédéric Maillard considera que el mejoramiento en la formación de las corporaciones helvéticas ha reducido los incidentes de corte racial y de violencia en Suiza, pero subraya que persisten problemas al interior de la institución y que las reformas son difíciles de aplicar.

Este contenido fue publicado el 15 junio 2020 - 16:00

En momentos en que se producen protestas antirracistas y llamados a introducir reformas en las fuerzas del orden en diversos países, el especialista analiza la situación en Suiza.

swissinfo.ch: En 2015, usted escribió que el perfil racial y la discriminación eran un problema para la policía suiza. ¿Aún es así? ¿Qué hacen las autoridades para remediarlo?

Frédéric Maillard: La amplitud de la violencia policial y de los perfiles raciales ha cambiado; hay mucho menos. Esto se debe a que la formación ha mejorado mucho en todos los ámbitos. Aunque Suiza cuenta con unos 300 cuerpos de policía que trabajan a diferentes niveles, solamente dispone de seis centros de formación, supervisados por una única organización. Hay un enfoque unificado de la formación. El artículo 261 del Código Penal suizo, que prohíbe la discriminación racial, también ha contribuido en gran medida a reducir el número de incidentes de corte racial y de insultos pronunciados en público.

Pero aún hay un problema con los comentarios racistas y discriminatorios que hacen algunos policías en los vestuarios, las reuniones o en sus patrullas, y a veces también al hacer detenciones. Parte de la fuerza policial es impermeable a esta problemática. Por supuesto, no van a proferir tales insultos en público cuando hay gente observándolos y filmándolos. Pero recientemente, tras la muerte de George Floyd en EE UU, muchos oficiales de policía me comunicaron su consternación dada la persistencia de insultos racistas en el seno de sus equipos. Todavía hay policías que dicen, “puede que yo no sea capaz de golpear a alguien, pero a puerta cerrada puedo insultar su raza”. Y eso no es cierto, porque el artículo 261 lo prohíbe. Pero cuando están entre ellos, hay policías que violan esa ley.

Por eso creo que es necesario duplicar el tiempo de formación de la policía y pasar de los dos años actuales a cuatro. Eso haría que la educación de un oficial de policía tuviera el nivel requerido por los trabajadores sociales o de salud. Este reforzamiento de la educación permitiría un mayor espacio de reflexión sobre sí mismo, de formación social y de comportamiento, así como conocimiento de nuestros sistemas políticos y judiciales en el currículum.  

Frédéric Maillard, economista de formación, es investigador y asesor de las policías cantonales desde hace mucho tiempo. Analista de prácticas policiales tiene un blog en la web del periódico Le Temps. Niels Ackermann / Lundi13


swissinfo.ch: ¿Se permite a los ciudadanos filmar las acciones de la policía en Suiza? 

F.M.: Está permitido filmar a la policía. Hemos discutido el tema desde hace cuatro años, y en un año o dos podríamos tener una ley federal sobre el tema.  Pero los directores de todas las fuerzas suizas de policía están de acuerdo en que se permita filmar. Sin embargo, hay dos excepciones: la filmación no puede interferir con el trabajo de la policía y las imágenes no deben ser difundidas, sobre todo si los agentes implicados o los lugares son identificables. Pero en general, los ciudadanos tienen derecho a filmar a la policía y a mostrar el material a un juez, por ejemplo. 

Los agentes de policía pueden pedir a la gente que deje de filmar con el argumento de que se obstaculiza su trabajo, y esto, por supuesto, puede ser abusivo o controversial. Todo se reduce a la técnica, y por eso también creo que dos años de formación policial no son suficientes. 

swissinfo.ch: ¿Incidentes internacionales como los que ocurren actualmente en EE UU influyen en las discusiones sobre el trabajo policial en Suiza?

F.M.: Cada vez hay más agentes jóvenes, especialmente mujeres, que quieren cambiar pero que se enfrentan a resistencias en el seno de la policía. También he recibido recientemente muchos mensajes de miembros de la policía que quieren actuar en solidaridad con los manifestantes antirracistas con genuflexiones o llevando una banda negra mientras patrullan para mostrar su apoyo. 

Pero la propia fuerza policial es extremadamente conservadora y reticente al cambio, de manera similar a la militar. Institucionalmente, la reacción es que todo está bien aquí, no hay necesidad de reformas y no hay los mismos problemas que en otros lugares.

Trabajo con psicólogos y sociólogos que sienten, como yo, que desafortunadamente se necesitará algún tipo de incidente o evento serio para que algo cambie. Hemos tenido situaciones graves en Suiza. Dos personas de origen africano murieron en incidentes que involucraban a policías en Lausana, pero las investigaciones aún no han concluido, por lo que no podemos decir definitivamente que hubo violencia policial. 

En general, los oficiales de policía se sienten intocables y rara vez se cuestionan a sí mismos o a su institución. Como servidores públicos, no tienen ánimo de lucro ni están sujetos a la libre competencia del mercado. Pero eso no ayuda cuando se busca un cambio de mentalidad o de política de gestión. La policía tiene a la ley de su lado, así como poderes operativos exclusivos y excepcionales que ningún otro ciudadano o agente del Estado tiene.

Por eso creo que es esencial establecer instancias de apelación como un órgano de revisión independiente y externo para supervisar las prácticas de la policía.

swissinfo.ch: ¿Existe actualmente un organismo de este tipo?

F.M.: Por ahora, no hay nada de eso. Es todo supervisión interna. De los 300 cuerpos de policía que hay en Suiza, solamente tres tienen algún tipo de órgano de supervisión. Por ejemplo, la policía de Ginebra, en una de las regiones más internacionales de nuestro país, tiene uno, pero todo es interno. Yo he dado cursos a 3 500 policías de Ginebra y sé que muchos de ellos eran violentos o planteaban problemas.

Ciertamente hay policías que son muy innovadores, progresistas y que quieren cambiar. Pero en general, los esfuerzos de reforma están bloqueados.

Frédéric Maillard, economista de formación, es investigador y asesor de las policías cantonales desde hace mucho tiempo. Analista de prácticas policiales tiene un blog en la web del periódico Le Temps.

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