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Moratoria de 5 años para los agrocarburantes

Para producir un litro de bioetanol se requieren cerca de 200 Kg de maíz.

(Keystone)

Una alianza de partidos y de organizaciones activas en el sector primario propone introducir una moratoria de 5 años a la importación de carburantes producidos con fuentes alimenticias.

Varios legisladores suizos argumentan que la producción de biocarburantes está agravando la emergencia alimenticia mundial.

Con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, fijados en 2000 por Naciones Unidas, se busca frenar hasta el 2015 el número de personas que padecen hambre en el mundo. Pero la fecha límite se avecina y cada vez parece menos probable alcanzar la meta.

La emergencia alimenticia crece año con año. De acuerdo con la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el número de personas subalimentadas ascendió a 925 millones en 2007, es decir, 75 millones más que el año precedente. Actualmente, el hambre se cobra la vida de 25.000 personas a escala mundial.

Entre los factores que han agravado la crisis de los alimentos en los últimos años se encuentra el fuerte incremento de la demanda de agrocarburantes, debido en buena parte al alza del petróleo, que provocó una explosión del precio de las materias primas agrícolas en todo el planeta.

Una estafa ecológica

Con motivo del Día Mundial de la Alimentación, este 16 de octubre, una alianza de partidos políticos y de organizaciones tercermundistas propone introducir una moratoria de un lustro para la importación de este tipo de carburantes hechos a partir de plantas.

"Los agrocarburantes fueron promovidos por potentes grupos industriales como remedio milagroso para reducir el consumo de energía fósil y bajar las emisiones de bióxido de carbono. En realidad, se trata de una verdadera estafa: como demuestran varios estudios, su balance energético resulta hasta peor que el de los carburantes con base en el petróleo", explicó el diputado socialista Rudolf Rechsteiner, en una conferencia de prensa en Berna.

Para introducir rápidamente la moratoria, el presidente de la organización humanitaria Swissaid presentó una iniciativa parlamentaria que obtuvo el respaldo de 105 parlamentarios. El texto propone el veto a las importaciones de carburantes derivados de productos alimenticios, aunque mantiene la autorización a productos agrocarburantes obtenidos de biomasa, aceite no utilizable para fines alimenticios y desechos agrícolas y forestales.

"Actualmente, los biocarburantes constituyen el 2% de la energía empleada en el sector transporte a escala mundial. Su producción, en la que se encuentran inmersos enormes intereses de la industria agroalimenticia, está redoblando en los últimos 2 a 3 años", subrayó Rechsteiner.

Golpe de acelerador al hambre

"Sólo me queda entristecerme cuando veo lo que se está haciendo con los terrenos agrícolas de los países pobres. Las mejores superficies cultivables son sacrificadas para producir este tipo de carburantes", dijo, por su parte, la diputada por el Partido Popular Democrático, Elvira Bader.

Según estudios de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), los biocarburantes han contribuido a entre el 30 y el 75% del aumento de los precios de los alimentos en los últimos años, recordó la legisladora suiza. "Se está dando un verdadero golpe de acelerador al hambre en el mundo", puntualizó.

Monocultivo dañino y peligroso

"Los monocultivos destinados a la producción de agrocarburos están provocando un éxodo de personas en los países en desarrollo y ponen en peligro las zonas de bosques tropicales", mencionó Maya Graf, diputada por el Partido de los Verdes.

"No podemos permitirnos circular con automóviles que consumen esta energía a costa de las poblaciones indígenas, la biodiversidad y los espacios vitales de la flora y fauna de las regiones desde donde provienen los biocarburantes".

Se sacrifican grandes cantidades de agua para este tipo de monocultivos: la producción de un litro de bioetanol requiere 4.000 litros de agua, sentenció Graf.

"En Brasil, Argentina y Paraguay se recurre cada vez más a organismos modificados genéticamente (OMG) para producir el 'diésel' consumido en Europa y Estados Unidos. Los OMG, que provocan tanta resistencia en el ámbito alimenticio, se están difundiendo gracias a la producción de biocarburantes", deploró la legisladora ecologista.

Respaldo campesino

Las mayores organizaciones campesinas suizas respaldan la moratoria a la importación de agrocarburantes.

"En un mundo en el que centenares de millones de personas padecen hambre, el objetivo de la agricultura debe ser prioritariamente asegurar las necesidades alimenticias", puntualizó Jacques Bourgeois, director de la Unión Campesina Suiza.

swissinfo, Armando Mombelli
(Traducción del italiano: Patricia Islas Züttel)

Hambre en el mundo

Según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), 925 millones de personas sufrieron hambre en 2007, es decir, 75 millones más que en 2006.

Cada año, 3,5 millones de niños mueren en países pobres debido a la malnutrición.

A escala mundial, en 2007 el precio de los alimentos aumentó un 24% con respecto al año precedente.

En los primeros siete meses de 2008, el incremento fue del 50%, según datos de la FAO.

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Agrocarburantes

Los agro o biocarburantes son producidos principalmente con maíz, soja, acelga y caña de azúcar. Por un litro de bioetanol se necesitan 200 kg de maíz y 4.000 litros de agua.

Hoy, esta energía cubre el 2% del consumo mundial de combustibles. En Suiza, esta cuota es de 0,2%.

A escala mundial, en 2007 se produjeron 52 mil millones de litros de bioetanol, es decir, tres veces más que en el año 2000.

Entre los principales productores se encuentran Estados Unidos (27 mil millones), Brasil (19 mil millones), los países de la Unión Europea (2 mil millones) y China (2 mil millones).

La producción de diésel obtenido con derivados alimenticios ha alcanzado los 10 mil millones de litros en 2007, es decir, 18 veces más de lo producido en el 2000.

Los mayores productores son: la Unión Europea (6 mil millones), Estados Unidos (2 mil millones), Indonesia (400 millones) y Malasia (300 millones).

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