Navegación

Enlaces para saltar navegación

Principales funcionalidades

Naturalizaciones, entre democracia y arbitraje

La UDC ha lanzado una campaña de tinte emocionante.

(Keystone)

Ya no se otorgan o rechazan naturalizaciones mediante sufragio secreto en Suiza. El Tribunal Federal ha tachado de inconstitucional tal práctica. Una iniciativa, sobre la que se votará este domingo, pretende cambiar la situación.

En Suiza son las comunas —y a veces los cantones— los que pueden aceptar o denegar solicitudes de naturalización presentadas por residentes extranjeros. La ley federal sólo establece el cuadro legal general.

Federalismo obliga, el procedimiento no es el mismo en todas partes. En algunos municipios, esta decisión atañe al parlamento local, en otras, al poder ejecutivo. Hasta hace un par de años, ciertas comunas —de la región de habla alemana- sometían las demandas de nacionalización al pueblo en votaciones secretas.

Polémica en Emmen

Emmen lo hizo así desde 1999. Sin embargo, los ciudadanos de este municipio lucernés han rechazado en varias ocasiones solicitudes de avecindamiento. A candidatos procedentes de los Balcanes se les ha negado el pasaporte, mientras se les concedió a ciudadanos de otros países.

Estos rechazos y esta diferenciación en la tramitación de las peticiones han provocado una polémica en Suiza. Los ciudadanos de Emmen han sido acusados de emplear métodos discriminatorios respecto a ciertos grupos de extranjeros.

En 2003, tras la desestimación de los recursos interpuestos por esos candidatos, el Tribunal Federal ha publicado dos juicios. En el primero anuló las denegaciones de naturalizaciones por motivos discriminatorios, y en el segundo declaró la inconstitucionalidad del principio de la nacionalización en las urnas porque irrespeta el principio de la igualdad de trato.

Iniciativa de la UDC

Sobre esta decisión del Tribunal Federal reaccionó la Unión Democrática del Centro (UDC, derecha nacionalista) que la considera un atentado a la soberanía del pueblo. Por consiguiente, el partido lanzó la iniciativa "Para naturalizaciones democráticas" que se somete a votación este domingo 1 de junio.

El texto exige, en primer lugar, que cada comuna obtenga la libertad de decidir cómo quiere organizar el procedimiento de concesión o denegación de las solicitudes en materia de naturalizaciones. Ello incluye desde luego también las naturalizaciones en las urnas.

El texto de la iniciativa determina, además, que las decisiones tomadas por el órgano competente "son definitivas". En otras palabras, esto significa que una vez se haya denegado a un candidato la ciudadanía helvética, éste ya no tendrá la posibilidad de recurrir ante otra instancia para protestar contra la decisión.

Contrapropuesta

La iniciativa de la UDC no ha encontrado el respaldo necesario en la clase política. Tanto el Ejecutivo como los tres restantes partidos del Gobierno —tanto la izquierda como el bloque burgués— pidieron al pueblo que rechace esta propuesta el 1º de junio.

Sin embargo, el Parlamento ha aceptado modificar la Ley sobre la Nacionalidad, una modificación que funge de contraproyecto indirecto de la iniciativa. Según esta contrapropuesta, una comuna puede someter una decisión sobre la concesión de la carta de naturalización a cualquier órgano administrativo o legislativo. En cambio, los parlamentarios no quisieron saber nada de las naturalizaciones en las urnas.

Además, el contraproyecto se diferencia de la iniciativa en lo concerniente a los recursos. De hecho, los diputados han impuesto dos condiciones a los municipios. Por una parte, están obligados a justificar las proposiciones de rechazo a una solicitud de naturalización; por otra parte, las personas a las que se les ha negado la ciudadanía deben tener la posibilidad de presentar recurso contra la decisión.

Soberanía popular versus arbitrariedad legal

Para nada satisfecha con la contrapropuesta, la UDC ha decidido seguir adelante con su iniciativa y someterla al veredicto del pueblo. Su punto de vista está claro: impedir a los ciudadanos expresarse en las urnas sobre las solicitudes de naturalización equivale a una pérdida de soberanía del pueblo.

"El objetivo de esta iniciativa es que las naturalizaciones permanezcan como procesos democráticos y no administrativos", explica el diputado Yvan Perrin, vicepresidente del partido. "Además, desde que se ha introducido en el lenguaje político la noción recurso, uno piensa que el pueblo ya no es soberano", añade.

Los que están en contra de la iniciativa siguen convencidos de que las naturalizaciones en las urnas tienden a ser arbitrarios. "Retornamos al Estado feudal en el que el príncipe —el poder soberano en representación del pueblo— toma sus decisiones sin tener en cuenta ningún argumento objetivo", denuncia la diputada socialista Maria Roth-Bernasconi.

Para esta mandataria, este carácter arbitrario no contradice solamente la Constitución federal sino también los Derechos humanos. Este argumento no convence mucho a Yvan Perrin. "A partir del momento que una iniciativa desagrada a la izquierda, ésta invoca el derecho internacional superior; sin embargo, no existe ningún derecho humano a la nacionalidad suiza", réplica.

Resta saber ahora lo que el pueblo suizo piensa al respecto. ¿Es más perceptible a la noción de soberanía popular o a la de la arbitrariedad legal? El veredicto emitido por sufragio secreto universal se conocerá este domingo...

swissinfo, Olivier Pauchard
(Traducción del francés: Antonio Suárez Varela)

SORPRESA ES POSIBLE

La Unión Democrática del Centro (UDC) es prácticamente la única formación política que lucha por la iniciativa. Ninguno de los demás partidos del Gobierno, ni los Verdes, apoyan la iniciativa "Para naturalizaciones democráticas".

Tanto el Parlamento como el Gobierno recomiendan al pueblo el rechazo de la iniciativa en las urnas.

Matemáticamente, es poco probable que se apruebe la iniciativa este domingo, aunque siempre puede haber una sorpresa.

En 2004, el partido —también en lucha solitaria— había conseguido que fracasaran dos proyectos de nacionalización facilitada para jóvenes extranjeros de segunda y tercera generación de inmigrantes.

Fin del recuadro


Enlaces

×