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Nelson Mandela Tributo de la prensa suiza al héroe sudafricano

En Johannesburgo, como en todo el mundo, se rinde homenaje a Nelson Mandela.

En Johannesburgo, como en todo el mundo, se rinde homenaje a Nelson Mandela.

(Keystone)

“El gran reconciliador”, “Gigante de la justicia”, “El Hombre del siglo”, “Semidiós contra su voluntad”, son los titulares de la prensa helvética tras la muerte del expresidente sudafricano. Suiza se suma también al cúmulo de condolencias que se dirigen a la familia del premio Nobel de la Paz y al pueblo sudafricano.

En nombre de todo el país, el presidente helvético Ueli Maurer presenta sus sinceras condolencias al pueblo y al gobierno de Sudáfrica a través de un telegrama emitido este viernes.

“Con la desaparición del señor Mandela, Sudáfrica, el continente africano y le mundo entero pierden una personalidad excepcional, uno de los grandes hombres de nuestra época. Su lucha en favor de la libertad, los derechos humanos, la democracia, del arreglo pacífico de conflictos y de la reconciliación nacional en su país marcó la historia del mundo en la segunda mitad del siglo XX. Los valores de justicia, de paz, de respeto altruista, de tolerancia y de humanidad que encarnaba, permanecerán por mucho tiempo gravados en la memoria”, se inscribe en el comunicado de prensa para anunciar el mensaje de condolencias presentado a Johannesburgo por el presidente helvético.

La prensa matutina de todo el país centra la mirada, sobre todo, hacia Johannesburgo.

 “Fue el rostro de un mundo humano”, titula el diario zuriqués Tages-Anzeiger, que dedica dos páginas por entero al “Semidiós contra su voluntad”.

 

“Con la muerte de Nelson Mandela el mundo se enfriará algunos grados.” Si bien Nelson Mandela en los últimos años no se inmiscuyó más en los debates globales o en la historia sudafricana, “la sola presencia del padre fundador de la nueva república sudafricana repercutía como una señal de advertencia para aquellos políticos que amenazaban con perder la orientación”.

“Los días siguientes serán difíciles de llevar”, indica el corresponsal en ese país de los rotativos Tages-Anzeiger y Der Bund. Cualquiera que se precie, dirigirá elogios con superlativos a este grande desaparecido, con la esperanza de que algo de este brillo del admirado se emita al devoto”. Para aquellas personalidades destacadas provenientes de todo el mundo que viajaban a Sudáfrica no había objetivo más importante que obtener una audiencia con el icono y retratarse con él. “Para una invitación en Johannesburgo incluso dejaban de lado una audiencia con el papa”.

La Liberté de Friburgo habla de un duelo “a la dimensión del planeta”, al mencionar que Nelson Mandela ha sido la figura más respetada de su tiempo”. También para el diario 24 Heures, de Lausana, es “una consciencia planetaria” que parte. Es una de esas imágenes que no se olvidan jamás. El 11 de febrero de 1990, ver caminar a Nelson Mandela, como hombre libre, confirmaba, tres meses antes de la caída del muro de Berlín, que la historia podía avanzar en la buena dirección. Muchos de nosotros tuvimos una relación particular con Nelson Mandela. Fue un faro, un icono, un ejemplo”.

“El verdadero sello de este gran hombre –indica este medio- ha sido “el perdón, la reconciliación, la habilidad política provista de empatía, y esa sabiduría de no engancharse cuando la edad comenzaba a hacer su obra”.

Para el Neue Zürcher Zeitung, lo más remarcable del „libertador“ Mandela ocurrió cuando salió de prisión en 1990. “No eleva un brazo vengador, sino que consigue en un desempeño en favor de la integración jamás antes visto, transmitir su visión de la ‘nación arcoíris’, no solo a los blancos, sino también a sus adversarios negros. Y ante las resistencias, lo consigue, no con un ataque frontal, sino con una ofensiva carismática.”

El Corriere del Ticino habla de “un héroe sabio, forjado en dos escuelas de vida: su tribu y la prisión de Robben Island. “En la primera aprendió un principio fundamental, que refleja la principal característica de su éxito: vencer a sus adversarios, sin jamás deshonrarlos. Y en la segunda aprendió la cultura del compromiso paciente, de la unión entre magnanimidad y poder, hasta borrar los resentimientos con el único objetivo de lograr una coexistencia pacífica”.

Para La Tribune de Genéve no escapa el hecho de que el país de la bandera arcoíris no es aún el paraíso en la tierra. “Mandela deja un país no igualitario y desencantado”.

Y Le Matin, de Lausana, menciona el fin de una época “en la que uno soñaba, con Mandela, un mundo ‘mestizable’, donde haya más igualdad entre hombres y mujeres de todos los colores y de todas las minorías”. Lamentablemente, “veinte años más tarde, en Sudáfrica, pero también aquí, en todas partes, esos sueños se han esfumado”.

swissinfo.ch

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