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Objetivos del Milenio; los pendientes de Suiza

Los ODM, en la búsqueda de reducir pobreza y desigualdades. En la gráfica, escena del campo colombiano. Cortesía de Josée Martin, E-CHANGER

La ONU evaluará en septiembre próximo, en Nueva York, el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) tras una década de aplicación y a un lustro de que expiren. ONG suizas anticipan el ejercicio y exigen a Berna mayor compromiso y celeridad.

Este contenido fue publicado el 22 junio 2010 - 13:47

“Quedan muchas tareas pendientes en diversas esferas muy sensibles”, enfatiza Pepo Hofstetter, responsable de comunicación de Alianza Sur, en entrevista con swissinfo.ch. Por eso, es imprescindible “dar un nuevo impulso a su aplicación”.

Alianza Sur, plataforma integrada por seis de las más grandes Organizaciones No Gubernamentales helvéticas dedicadas a la cooperación Norte-Sur, organizó junto con Amnistía Internacional (Suiza) este martes, en Berna, un seminario público de balance.

Aunque el resultado de la primera década de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) es mitigado, las Naciones Unidas (ONU) piensan que esas metas son todavía realistas y realizables, tal como lo expresa su Secretario General Ban Ki-Moon en el informe “Mantener los compromisos”, elaborado en preparación de la Cumbre a celebrarse entre el 20 y el 22 de septiembre del año en curso en Nueva York.

Sin embargo, según el análisis de la ONU, todas las naciones, tanto las industrializadas como las menos desarrolladas, deberán realizar esfuerzos enormes. Punto de vista al que adhirieron los participantes al evento en Berna.

“Suiza no es una excepción y tiene una gran tarea por delante si aspira a cumplir con los compromisos contraídos”, explica Pepo Hostetter.

El portavoz de la Alianza Sur subraya dos aspectos positivos de esta última década: “más que otros países, Suiza invierte en el desarrollo rural y contribuye así a luchar contra el hambre, objetivo número uno. Su cooperación al desarrollo pragmática, próxima de las autoridades locales y de la sociedad civil, ha alcanzado logros sensibles, especialmente en el área del agua, que corresponde al objetivo número siete”.

Sin embargo, los retos futuros son significativos y los tiempos políticos para implementarlos, relativamente cortos, acota.

Desafíos helvéticos

Los tres aspectos esenciales a mejorar por la Confederación Helvética se ubican en el terreno de la ayuda al desarrollo; en darle prioridad efectiva a la lucha contra la pobreza y en asegurar una mayor coherencia de su política global, analiza Hofstetter.

En cuanto a la ayuda al desarrollo, “Suiza la ha aumentado de forma mínima”, enfatiza. El crecimiento de mil 500 a dos mil 500 millones de francos del 2000 a esta fecha, es sólo parcialmente verdadero. En ese aumento se incluyen medidas de des-endeudamiento así como los gastos ligados a los demandantes de asilo en el país (que no estaban incluidos en el 2000).

“Sin esos dos rubros, la cooperación estaría actualmente en el 0.36 % del Producto Interno Bruto y no en el 0.47% tal como lo señalan las autoridades federales”, explica Hofstetter.

Por otra parte, insiste el portavoz de Alianza Sur, “Suiza destina solamente una cuarta parte de dicho presupuesto a los países más pobres... Aumentando sensiblemente su cooperación con los países llamados emergentes, en particular China y Brasil”.

En tanto, la Secretaria de Estado a la Economía (SECO), se retira de los países más pobres para concentrarse en los países en desarrollo más avanzados, explica.

“Más coherencia global”

Aspecto clave de la crítica de las ONG suizas es el relativo a la falta de coherencia en la política global de cooperación que implementa el Gobierno.

Según la Alianza Sur, tanto en el plano multilateral como bilateral, Suiza defiende siempre “sus intereses económicos sin tener en cuenta los de los países en desarrollo”. Algunos ejemplos concretos ejemplifican la crítica.

“Traba el acceso a los medicamentos – a través del control de las patentes de invención- y limita la utilización de semillas por parte de los pequeños campesinos de los países del Sur”.

Al mismo tiempo, “exige la liberalización de los intercambios de los productos industriales, ignorando las tarifas aduaneras para los países en desarrollo”, completa.

Los progresos en política fiscal internacional de parte de Suiza –sostiene- no benefician a los países en desarrollo, que continúan perdiendo miles de millones en ingresos debido a la evasión y al fraude fiscal que padecen.

Sin olvidar, insiste, otro ejemplo de dicha incoherencia: la actual política suiza en materia de inmigración que cierra las fronteras a las personas del Sur.

Tres recomendaciones

Si Suiza quiere contribuir de manera activa al último esfuerzo para la realización de los OMD, los desafíos son significativos, según el pensamiento preponderante en el seminario evaluativo de Berna.

Los mismos apuntan a tres esferas principales. La necesidad de aumentar rápidamente la cooperación al desarrollo al 0.5% del Producto Nacional Bruto, priorizando a los países más pobres y, en ellos, a los sectores de la población más desfavorecidos, particularmente las mujeres y los indígenas.

El esfuerzo para mejorar la coherencia en cuanto a la política de desarrollo. En particular, mejorando la colaboración con los países del Sur en materia fiscal. Reforzando la lucha contra el fraude cometido por las grandes empresas y los multimillonarios.

Por último, es fundamental, concluyen las ONG helvéticas, que los derechos humanos figuren en el centro de la cooperación al desarrollo; de la política suiza en las organizaciones multilaterales; y en las negociaciones bilaterales y multilaterales en general.

Sergio Ferrari, Berna, swissinfo.ch

Aumentar la cooperación al desarrollo

El pasado 17 de junio, una neta mayoría del Consejo de Estado (senado) intervino nuevamente en relación a la cooperación al desarrollo, luego de un pronunciamiento favorable en el mismo sentido del Consejo Nacional (Cámara de Diputados) a inicios del año.

El senado reiteró al Ejecutivo helvético su demanda para que presente un proyecto tendiente a aumentar esa cooperación al 0.5% del Producto Interno Bruto hasta 2015 y presentará un “mensaje adicional” en la próxima sesión parlamentaria de septiembre.

La decisión del senado fue acogida con beneplácito por la Alianza Sur que la consideró como “una señal positiva” de cara a la Cumbre de septiembre de la ONU, ya que busca “que medios adicionales sean destinados a favor de los Objetivos del Milenio para el desarrollo adoptados por las Naciones Unidas”.

En realidad, por indicación del Parlamento, el Consejo Federal (ejecutivo) tendría que haberse pronunciado en 2009 sobre la forma en que piensa aumentar la ayuda al desarrollo al 0.5% del ingreso nacional bruto hasta 2015 y lo que quiere financiar con ese aumento.

Pero, alejándose “del mandato parlamentario, ha pospuesto ese aumento argumentando que no hay medios a causa de la crisis”, explica Alianza Sur.

Para la Plataforma de las seis grandes ONG suizas – Swissaid, Acción Cuaresmal, Pan para el Prójimo, Helvetas, Caritas y la Obra Protestante- los nuevos recursos financieros destinados a la cooperación deberían priorizar a los países más pobres y a sus sectores más vulnerables.

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