Cisjordania: deploran en Suiza intento israelí de anexión


Comerciante de jugos de fruta en la vía pública en Ramallah. Los mercados permanecen parcialmente cerrados, como parte de las medidas para proteger a los residentes del coronavirus.19 de mayo de 2020. Copyright 2020 The Associated Press. All Rights Reserved


Mientras los palestinos sufren un doble confinamiento, el de la ocupación y el de la pandemia, este 1º de julio está previsto el anuncio de la anexión israelí de una parte de Cisjordania. La medida sería ilegal y catastrófica, deploran voces de todos los credos, incluidos judíos, y desde todo el mundo, incluida Suiza.

Este contenido fue publicado el 01 julio 2020 - 11:00

“… Israel, al renunciar a los principios de sus padres fundadores que querían crear un Estado Judío, democrático e independiente, perderá su alma. Israel se convertirá en un Estado maldito”, advierte Leo Kaneman en un artículo publicado en Le Temps bajo el título Cisjordania: el desastre de la anexión.

Kaneman, presidente del capítulo suizo de JCALL (European Jewish Call for Reason) y presidente y fundador del Festival de Filmes y Foro Internacional de los Derechos Humanos (FIFDH) de Ginebra, refiere el escaso apoyo de la población israelí a la decisión de Benjamin Netanyahu de anexar una parte de Cisjordania en el marco del pretendido “plan de paz” del presidente de EE UU, Donald Trump, y alerta sobre una nueva escalada de violencia en la región.

Una posición que comparte la alta comisaria de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet. “Las consecuencias podrían ser desastrosas para los palestinos, para el mismo Israel y para la región”, dijo y sentenció que “la anexión es ilegal y punto. Cualquier anexión, sea el 30% de Cisjordania [que pretende Netanyahu] o un 5%”.

De hecho, a través del mundo, inclusive en Estados Unidos e Israel, se han alzado muchas voces de repudio a la decisión de Netanyahu de anexar a Israel una parte de Cisjordania, una medida que, según algunos observadores, lesionaría el derecho de los palestinos a la creación du su propio Estado, un derecho que defiende la Confederación Helvética.

“Suiza está comprometida con una paz justa y duradera entre palestinos e israelíes basada en una solución negociada de dos Estados. Su estrategia se centra en la protección y la resiliencia y tiene por objetivo mitigar los efectos negativos de la ocupación israelí y la división intrapalestina”, anota la página web del Ministerio suizo de Exteriores.

Suiza y Territorio Palestino Ocupado

En la actualidad, la acción de Suiza en el territorio palestino ocupado (TPO) se centra en las esferas del estado de derecho, la protección de los derechos humanos, la gobernanza local y el desarrollo agroeconómico.

Más de dos décadas después de la firma de los Acuerdos de Oslo, una solución negociada al conflicto israelo-palestino sigue siendo lejana. El actual estancamiento político impide el establecimiento de un Estado palestino independiente, democrático, contiguo y viable. La ocupación militar y la política de asentamientos de Israel, el limitado poder de que dispone la Autoridad Palestina (AP) y la continua división intrapalestina están agravando la situación humanitaria y de derechos humanos en el lado palestino, obstaculizando el crecimiento económico y debilitando el estado de derecho y la buena gobernanza en el territorio.

El objetivo general de la estrategia de cooperación de Suiza es mejorar las perspectivas de una solución negociada del conflicto israelo-palestino y contribuir a la creación de un Estado palestino independiente, democrático, contiguo y viable basado en las fronteras de junio de 1967. Esta estrategia se basa en la promoción y el respeto de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario y en la protección y la capacidad de resiliencia de la población palestina.

Busca atenuar los efectos negativos de la ocupación y la división intrapalestina. También tiene por objetivo mejorar las condiciones para un desarrollo democrático e inclusivo (en favor de los más desamparados) y las condiciones de vida de la población palestina.

Fuente: DFAE

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Denuncia colectiva

“Tenemos que denunciar, unir nuestras voces y solidarizarnos con el pueblo palestino que desde hace décadas sufre el despojo de sus tierras y la muerte de su gente”, reclama la doctora Ursula Hauser, quien desde hace 20 años mantiene proyectos de salud mental en Gaza y Ramallah.

Desde 1948, acusa, el territorio palestino se ha ido reduciendo hasta no quedar más que pequeños puntos en el mapa. “Y ahora Netanyahu quiere anexarse el 30% de Cisjordania. Esto no puede pasar en pleno siglo XXI”, enfatiza la etnopsicoanalista suiza.

Un par de veces por año, en compañía de la doctora Maja Hess, presidenta de Médico Internacional Suiza, Ursula Hauser viaja a los territorios palestinos para supervisar sus programas. Este año, sin embargo, la pandemia del coronavirus les impidió desplazarse. A la doctora Hauser el encierro le tocó en Costa Rica, en donde reside, y desde donde continúa, intramuros, su actividad solidaria.

“En Gaza, dos millones de personas viven hacinadas en una franja de 41 kilómetros de largo por entre 6 y 12 kilómetros de ancho. No tienen autorizados los desplazamientos. Viven en una cárcel a cielo abierto”, recuerda en videoconferencia desde San José.

“Nosotros, en diversas partes del mundo, estamos confinados desde hace un par de meses, los habitantes de Gaza llevan 13 años confinados [desde que Egipto cerró sus fronteras]. Nos dicen que mantengamos distancia social para evitar los contagios. Ellos viven hacinados. Nos recomiendan lavarnos constantemente las manos. Ellos no siempre tienen agua. Muchos de los que han perdido a sus seres queridos víctimas de la COVID-19 no han podido darles un último adiós. Ellos llevan años llorando a distancia la pérdida de los suyos”, narra vía Internet.

Confinamiento permanente

En la conferencia, organizada por la Asociación de Psicodrama, Sociometría y Teatro Espontáneo de Costa Rica (ASISTE) y moderada por Christian Delvo Marchena, participó también Wahija Sassa Marin, cónsul honorario de Palestina en Costa Rica, quien hizo una breve exposición de la situación en su patria.

“Cuando llegó el coronavirus, Palestina ya vivía en situación pandémica en el contexto de la ocupación. Ya estaba encerrada y en situación de sobrevivencia. Desde hace más de 50 años todo está mediado por una ocupación implacable, sistemática, cruel e impecable. Impecable porque no hay un solo espacio que no toque. La idea es generar el mayor sufrimiento posible”, subrayó la también psicóloga.

Se refirió a los asentamientos ilegales de Israel, a la demolición de 75 000 viviendas, a la densidad poblacional en Gaza de más de 50 mil habitantes por kilómetro cuadrado, a las leyes discriminatorias que aplican los colonos, a la explotación laboral de los palestinos, a la negación de su derecho a la autodeterminación, a los niños en las cárceles israelíes, a los francotiradores que disparan a las piernas de los muchachos para dejarlos inválidos… “Ser joven en Palestina es tener a un francotirador apuntándole”.

Y “la mayor bofetada para los palestinos”, subrayó, es el anuncio de la anexión de parte de Cisjordania.

En su opinión, si, a pesar de todas esas circunstancias, no se ha producido un crecimiento exponencial del coronavirus en los territorios ocupados (2 185 contagios y 5 decesos al 29 de junio) ha sido merced a la obediencia del pueblo palestino, a su amor a la vida y a la defensa permanente de su sobrevivencia.

Solidaridad y psicodrama

“El palestino es un pueblo heroico en su lucha por vivir y por defender su dignidad”, certificó Ursula Hauser, quien a lo largo de dos décadas ha acompañado el sufrimiento de cientos de personas.

Ursula Hauser y Maja Hess aplican el método del psicodrama para ayudar a las personas a exteriorizar su dolor. La terapia funciona de manera colectiva. En ella se escenifican las vivencias dolorosas y los participantes se intercambian los papeles.

De esa manera, por ejemplo, aquella persona que no pudo despedirse de su abuela, muerta en Cisjordania, asistió a los funerales recreados en la escena y pudo llorar en brazos de aquellos que la hacían de sus parientes. O aquella otra que asistió a una masacre y se refugió en un delirio de negación:

“Los soldados entraron a una casa en la que vivían muchas personas. Mataron a todos los hombres delante de las mujeres y los niños. Una de ellas afirmaba que no había pasado nada. Se negaba a aceptar lo sucedido. Reconstruimos la escena con nuestro teatro espontáneo. Los hombres caían y las mujeres estaban aterrorizadas. La mujer pudo entonces aceptar los hechos y pegó un grito que aún me pone la carne de gallina. Grito ella y gritaron las otras mujeres”.

Al final, mediante una catarsis colectiva, los actores del psicodrama logran evacuar su dolor, pero no se quedan en ello. Se toman luego de la mano y bailan y cantan juntos. “El palestino es un pueblo que ama la vida, que lucha por la vida y que celebra la vida”, celebra también Ursula Hauser.

Ursula Hauser Grieco, Dr. Phil I, Psicoanalista, Psicodramatista.

Profesora de Etnopsicoanálisis y Psicodrama en Universidades de Costa Rica, Uruguay, Guatemala y Cuba.

Miembro de diversas asociaciones de Psicología, Psicoanálisis, Psicodrama, Sociometría y Teatro Espontáneo en diversos países.

Proyectos en Latam: con trabajadoras domésticas inmigrantes (ASTRADOMES), organizaciones de defensa de la mujer, población traumatizado por las guerras civiles en Centroamérica, lisiados de guerra, jóvenes indígenas, nietos de desaparecidos durante la dictadura militar en Uruguay, entre otros.

En Palestina: Supervisión del programa de Psicodrama en Gaza, en el Gaza Community Mental Health Program, y en Ramallah, en el Treatment and Rehabilitation Center for Victims of Torture.

En Suiza: Supervisión del programa de Psicodrama con la organización humanitaria FAMILY HELP, en Zúrich.

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