Ayudar a los “sin papeles” es aún delito en Suiza

La militante de derechos humanos Anni Lanz fue condenada por haber ayudado a entrar a Suiza a un refugiado enfermo. © Keystone / Valentin Flauraud
Este contenido fue publicado el 12 marzo 2020 - 12:00

Las personas que brindan apoyo a los extranjeros que residen ilegalmente en Suiza corren el riesgo de ser condenadas, aunque solamente actúen por pura solidaridad. El Parlamento helvético se opuso a introducir en la ley una excepción “por razones honorables”.

Artículo  116 apartado 1º de la Ley sobre los extranjeros

"Se castigará con una pena de privación de libertad de un año o más o con una pena pecuniaria, a toda persona que en Suiza o en el extranjero, facilite la entrada, salida o estancia ilegal de un extranjero o participe en los preparativos para tal efecto".

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El «delito de la solidaridad” no va a desaparecer en Suiza. La Cámara baja del Parlamento (Consejo Nacional), rechazó el miércoles 4 de marzo la modificación de la Ley sobre los extranjeros. Lisa Mazzone, diputada ecologista (Partido Los Verdes, izquierda), había impulsado una iniciativa parlamentaria  que proponía agregar una excepción al artículo 116 , con el objetivo de que por “razones honorables” no puedan ser condenadas las personas que ayuden a los indocumentados. La propuesta fue rechazada  por 102 votos en contra, obtuvo 89 a favor y una abstención.

«No se establece ninguna diferencia entre los traficantes profesionales de seres humanos y aquellos que actúan por motivos humanitarios”, se lamentó Samira Marti, del Partido Socialista (PS, izquierda). Se considera de igual forma a los activistas y miembros de las iglesias, que a los traficantes de seres humanos”. Citó el caso de Norbert Valley, pastor de Neuchâtel, que fue acusado en los tribunales por haber autorizado a dormir en la iglesia a un indocumentado que no tenía ninguna otra alternativa para pernoctar.

«Suiza es un país de valores cristianos en el cual nos enseñan el amor al prójimo”, recordó la Verde Katharina Prelicz-Huber. No se debe criminalizar a aquellos que ayudan a personas necesitadas, agregó. El Partido Demócrata Cristiano (PDC, centro), se alineó mayoritariamente a las otras agrupaciones de derecha y rechazó la iniciativa. “Los jueces cuentan hoy con un margen de maniobra suficiente y pueden renunciar a las sanciones”, explicó el demócrata cristiano Gerhard Pfister. “No se puede instaurar una especie de derecho a la resistencia que socavaría nuestro Estado de derecho”, concluyó Jean-Luc Addor, diputado de la Unión Democrática de Centro (UDC, derecha conservadora)

 La intransigencia helvética

«No se establece ninguna diferencia entre los traficantes profesionales de seres humanos y aquéllos que actúan por motivos humanitarios”,

Samira Marti, PS

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Suiza es particularmente severa con los que ayudan a los inmigrantes indocumentados, como lo muestra  una investigación  realizada por Amnistía Internacional en ocho países europeos (Suiza, Croacia, Francia, Gran Bretaña, Grecia, España, Italia y Malta). En 2018,  972 personas  fueron condenadas por infracción al artículo 116 de la Ley sobre los extranjeros.

La gran mayoría no constituyeron sanciones contra contrabandistas o traficantes de seres humanos (32 casos fueron considerados como “agravados”), sino personas que actuaron por pura solidaridad. Amnistía presenta el ejemplo de Anni Lanz, condenada por haber ayudado a ingresar desde Italia a Suiza a un solicitante de asilo enfermo que corría el riesgo de dormir en la calle. O de Valérie, ella misma solicitante de asilo, que hospedó a uno de sus amigos en situación migratoria irregular, y que fue sancionada con una multa inscripta en su ficha judicial.

Rym Khadhraoui, investigadora de Amnistía Internacional, se sorprende por el rigor de las autoridades suizas, que sancionan a quienes facilitan la estadía de los indocumentados. En Francia, por ejemplo, la ley fue modificada para integrar una excepción humanitaria en el interior del territorio, aunque no se aplica en las fronteras.

«Lo que me sorprendió es también el número de personas no suizas condenadas. Estas son más vulnerables dado que está en juego su permiso de estadía, indica Rym Khadhraoui. Para ellas significa una pena doble.” La investigadora subraya también la particularidad del sistema suizo que permite condenas por medio de una ordenanza penal a partir de la simple decisión de un fiscal, sin proceso contradictorio.

 «Los jueces cuentan hoy con un margen de maniobra suficiente y pueden renunciar a las sanciones.»

Gerhard Pfister, PDC

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«La justicia puede actuar, en este aspecto, de forma poco restrictiva, lo que explica también el número muy elevado de condenas”, indica Rym Khadhraoui. “Esto prueba que las autoridades suizas no ven la ley como un medio para luchar contra los traficantes sino como un útil de control migratorio”.

Un tema europeo

Amnistía Internacional sostiene la introducción de una excepción por motivos honorables a la ley suiza, pero Rym Khadhraoui precisa que se trata, ante todo, de un problema europeo que debería resolverse en el marco de los Acuerdos de Schengen-Dublin. «Los Estados deben dejar de culparse mutuamente y llegar a un acuerdo para modificar la Directiva de 2002 , con el objetivo de establecer que la excepción humanitaria es obligatoria y no discrecional”

Amnistía Internacional solicita a Suiza y a los otros países europeos que respeten  el protocolo de las Naciones Unidas sobre el tráfico ilícito de migrantes, que considera que los individuos pueden ser condenados únicamente si sacan directa o indirectamente una ventaja financiera o material. Lo que excluye los actos por solidaridad.

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