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Refugiados Primer centro para solicitantes de asilo crea ámpula

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El centro para solicitantes de asilo de Bremgarten genera polémica.

El centro para solicitantes de asilo de Bremgarten genera polémica.

(Keystone)

¿Es aceptable que un gobierno restrinja la libertad de movimiento de los refugiados que acoge? Este tema ha desatado controversia. tanto en Suiza como en el resto del mundo, luego de que se filtraran las reglas de conducta que impuso el primer centro nacional para demandantes de asilo basado en Bremgarten.

La polémica no cesa desde el pasado 5 de agosto, cuando el referido centro fue inaugurado, y el caso ha sido retomado por una serie de medios europeos. “Suiza aplica medidas estilo apartheid: las autoridades locales prohíben a los demandantes de asilo asistir a lugares públicos”, encabezó el pasado jueves el diario británico The Independent. Noticia que también fue abordada por el diario español El País y por plataformas de información en línea como Slate Afrique, sin olvidar los  rumores que desató en las redes sociales.

Pero hubo más aún. La ONG neoyorquina Human Rights Watch (HRW) publicó un comunicado de prensa que intituló: “¿Demandantes de asilo? Manténganse fuera de la piscina”.  En este documento, Gerry Simpson, especialista en refugiados de HRW expresó toda su indignación: “Para Suiza, sede la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), es escandaloso instrumentar una política claramente discriminatoria que aísla a los demandantes de asilo de las comunidades en las que habitan”.

El comunicado añade que las autoridades suizas deberían exhortar a todas las comunidades helvéticas a tratar a las personas que frecuentemente se cuentan entre las más vulnerables del mundo “con respeto y dignidad, en lugar de reforzar los prejuicios y la división”.

Aclaración de la ministra

Ante la controversia desatada en torno al centro de Bremgarten, la Ministra de Justicia y Policía de Suiza, Simonetta Sommaruga, fijó el viernes pasado su posición con respecto a la limitación de los derechos fundamentales de los que deben gozar los refugiados.

Sommaruga afirmó que no existirá prohibición alguna para utilizar la piscina ni ningún otro lugar de Suiza, y dejó claro que  “no existe sustento” para este tipo de acciones.

“Los derechos fundamentales del ser humano no son negociables”, dijo a la prensa.

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Un controvertido acuerdo

¿Cómo se llegó a esta situación? El pasado 5 de agosto, Bremgarten –comuna de 6.500 habitantes, del cantón de Argovia- inauguró el primer centro nacional para solicitantes de asilo con una serie de disposiciones que incluyen, por ejemplo, la prohibición para sus moradores de acceder a algunos lugares públicos.

Para abrir el centro, la Oficina Federal de las Migraciones (OFM) llegó a un acuerdo con las autoridades de la comuna de Bremgarten en el que se comprometió a tomar una serie de medidas para que los solicitantes de asilo no tuvieran acceso a los locales de los edificios escolares y deportivos. La piscina pública también quedó vedada para ellos, salvo autorización previa de las autoridades.

En una carta dirigida a todos los ciudadanos, las autoridades  comunales informaron que los solicitantes de asilo tienen derecho a salir del centro entre las 9h00 y las 17h00 de lunes a jueves. Y durante el fin de semana pueden abandonar las instalaciones desde el viernes a las 9h00 hasta el domingo a las 17h00. Asimismo, notificó que se había contratado a una empresa privada para llevar un control de las entradas y las salidas correspondientes.

Pero  la organización antirracista Augenauf reveló en los días posteriores la letra pequeña de las prohibiciones, que permite suponer que lugares como la piscina y las iglesias forman parte de las zonas prohibidas.

Las autoridades -especialmente la OFM- afirmaron de inmediato que se trataba de un malentendido. El director de dicha oficina, Mario Gatikker, dijo que solo las zonas aledañas a las escuelas y los espacios deportivos quedaron prohibidas para los demandantes de asilo, salvo que la comuna otorgara una aprobación expresa. Pero las bibliotecas, plazas comunales, e las iglesias gozaban de pleno acceso para todo el mundo.

“Solo queremos evitar que un gran número de solicitantes se presente simultáneamente en la piscina”, se explicó el funcionario. “Es necesario fijar las reglas del juego para que la vida cotidiana entre los solicitantes (de asilo) y los habitantes de la comuna se desarrolle de forma ordenada y, en la medida de lo posible, sin conflictos”. En opinión de Mario Gattiker las citadas reglas respetan los derechos fundamentales de los individuos.

Un asunto punzante

En Suiza, a partir del 2011 aumentaron 45% las solicitudes para totalizar 22.551. Y en 2013 se prevé que alcancen los 26.000 casos.

La Confederación Helvètica cuenta pues con una demanda de asilo por cada 332 habitantes. Prácticamente el doble que el resto de Europa, que registra una media de una solicitud por cada 625 habitantes.

Así, insuficientemente preparado para este repunte de demandas de asilo, el gobierno suizo se ha enfrentado a la reticencia de los cantones y las comunas para respaldarle justo cuando se requiere con más urgencia la creación de nuevos centros de acogida.

Por otra parte, durante los últimos 20 años, por iniciativa de la derecha conservadora, el Parlamento suizo se ha pronunciado una decena de veces sobre  reformas dirigidas a endurecer la Ley de Asilo, y la mayoría de las propuestas han recibido su aval. Y ese creciente endurecimiento se ha convertido en una denuncia regular que el Consejo de los Derechos del Hombre de las Naciones Unidas realiza desde Ginebra.


Traducción, Andrea Ornelas, swissinfo.ch


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